Mi?rcoles, 04 de julio de 2007
LA DIGNIDAD DEL TRABAJO

?Todo el pueblo que trabaja
y al que los altos se?ores
lo llaman la clase baja.?
Rafael Alberti.

TODAVIA FLOTAN EN EL AIRE RESIDUOS
DE LA ANTIGUA RETICENCIA

Creo que fueron los ministros de Carlos III los que intentaron remover ?legislativamente? el prejuicio. En todo caso, fueron gentes de la Ilustraci?n. Aquellos ilustrados pretend?an dar a la sociedad espa?ola, y valga la f?rmula, un cierto dinamismo econ?mico, y para conseguirlo, tuvieron que empezar con la operaci?n incre?ble de proclamar la dignidad del trabajo mediante una real orden. No hubo m?s remedio. Una enconada tradici?n celtib?rica sosten?a que los oficios manuales constitu?an una actividad vergonzosa: cosa de moros y jud?os, o, por lo menos, de plebeyos. Parece que en algunas zonas de la periferia el mal no estaba tan arraigado: as? se dice, y quiz? sea de veras. Pero la tendencia general no admit?a duda. En realidad, la aprensi?n frente a las tareas m?s o menos rentables afectaba tambi?n al ejercicio de la profesi?n mercantil. De hecho, todo lo que no eran ?rentas? resultaba sospechoso. Si se exceptuaba la labranza, era por razones aristocratoides: alguien ten?a que pagar las ?rentas?.

La hipot?tica revoluci?n burguesa, que deb?a haberse iniciado en el siglo XVIII, no s?lo tropez? con la dificultad de carecer de burgues?a, sino tambi?n con una desconfianza difusa hacia la gesti?n del burgu?s. Los gobernantes carolinos no lograron grandes resultados en su modesta tentativa de dignificaci?n laboral. Y todav?a hoy flotan en el aire residuos de la antigua reticencia.

Los extranjeros que pasearon el pa?s, entonces y luego, sacaban la conclusi?n de que la holgazaner?a era end?mica. Sin duda, no todo era holgazaner?a. Generalmente, se trataba de falta de trabajo. Y el montaje agrario, en muchas provincias, no permit?a un jornal asiduo para los trabajadores agr?colas. M?s tarde se vio que, cambiando ligeramente las circunstancias, o previa la emigraci?n, los ciudadanos tachados de indolentes manifestaron unas ganas de trabajar muy efusivas.

En nuestro pa?s lo que anda en juego no son las ?ganas? de trabajar: la nostalgia del Ad?n paradis?aco, dedicado al ocio, es un mito amabil?simo. Sencillamente, se trata de aceptar la ?ventaja? de trabajar y de realizar una pol?tica orientada al pleno empleo.

Hoy se trabaja, en estas latitudes, m?s que nunca. Desde luego, en todas partes hubo siempre personas que no trabajan: el problema hisp?nico era y es que la tasa de las personas que pudiendo y queriendo trabajar no encuentran trabajo supera a la de los pa?ses de nuestro entorno. Lo sorprendente es que va a pasar otro siglo y el problema contin?a. Y es que, como dijo el poeta: ?Mas no olvid?is que esta oscura / Espa?a que aqu? os presento / a?n tristemente perdura?.

Francisco Arias Solis
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 23:16
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