Martes, 10 de julio de 2007
EL FIN DE LA VIDA

Cuando quiero vivir, pienso en la muerte.
Y cuando quiero ver, cierro los ojos.?
Manuel Machado.

NO HAY NADA MEJOR PARA MORIRSE EN PAZ
QUE VIVIR EN PAZ

Para algunos fil?sofos el sinsentido de la muerte es la muestra m?s contundente del absurdo de la vida. Para otros fil?sofos y para muchos creyentes la muerte es un tr?mite, m?s o menos importante, para el acceso a la otra vida. Y para otros, la muerte es un hecho. Ante el hecho de la muerte no hay m?s posibilidad, ni m?s remedio: no podemos dejar de morirnos, somos humanos y eso implica que somos mortales por naturaleza.

Si quisi?ramos vislumbrar alguna caracter?stica positiva en el hecho de la muerte, creo que la ?nica ser?a la de que morirse es algo que todo el mundo hacemos impecablemente a la primera, y este trato igualitario introduce una justicia en este mundo, aunque s?lo sea al final de la estancia en ?l. En efecto, no hay posibilidad de trampa ni excepci?n para las reglas del juego que rigen: aqu? nos morimos todos.

As? pues, la muerte es el fin de la vida, entendiendo este complemento ?de la vida? como genitivo objetivo, a saber, la vida se acaba con ese hecho. Mas si la muerte es un hecho, no deja intacto el sentido de la vida: al estar ?sta limitada por ese final que es la muerte, adquiere unos rasgos que no tendr? la de un ser que pudiera vivir eternamente. No estoy diciendo que el sentido a la vida se lo concede el hecho de la muerte, pero lo que es innegable es que s? le cambia la perspectiva.

Desde esta posici?n no tenemos mucho inter?s en aprender a morir, s?, en cambio, y mucho por la cuenta que nos trae -no hay alternativa-, en aprender a vivir; ante esta panor?mica la muerte convierte al hombre en un ser ?para la vida?. De modo que lo ?nico que podemos hacer es lo que los hechos irrebatibles como el de la muerte permiten: aceptarlo y aprender c?mo aceptarlo de manera que nos ayude a vivir mejor, que es de lo que se trata una vez que estamos aqu?.

Ahora bien, eso de vivir mejor supone una vertiente f?sica de bienestar y salud y una vertiente moral. El final de la salud es la muerte, de ah? que sean convenientes, en aras de potenciar la calidad de vida, el cuidado y la prevenci?n. No obstante, lo terrible de la muerte no es tanto ella misma, en tanto que final, como el proceso previo, siempre lento, que es el morirse, el mal de morirse radica en el dolor f?sico y desasosiego espiritual. Con el primero, el dolor f?sico, algo puede hacer la t?cnica; lo segundo, el desasosiego, incumbe a la ?tica.

De la muerte propia podemos decir con Epicuro que ella y nosotros somos incompatibles, porque cuando nosotros somos ella todav?a no est?, y cuando ella est? nosotros ya no somos. Respecto al temor a la muerte el mismo fil?sofo griego insiste en que vivimos nuestra propia muerte, de modo que el temor s?lo tiene sentido cuando pensamos en la muerte como si no muri?ramos del todo, como si todav?a pudi?ramos sentir la muerte, lo cual es simplemente est?pido: la muerte es ausencia de toda sensaci?n y entendimiento. A decir verdad, no creo que sea cuesti?n de preocuparse en eso de la propia muerte pensando excesivamente en ella, mas tampoco se trata de ignorar su peculiar ?existencia? pues ello puede inducir a malgastar la vida. De ah? la llamada epic?rea al c?lculo racional de los placeres para obtener la ataraxia -ausencia de dolor f?sico y de perturbaci?n del alma-.

Mas si bien es cierto que no podemos vivir nuestra propia muerte, s? vivimos nuestro proceso de morir, y ante esto s?lo podemos apelar a los cuidados de la medicina para aminorar en lo posible el dolor, y a nuestra conciencia moral para que nos permita morirnos en paz.

Y aqu? la ?tica s?lo permite cierta tranquilidad de conciencia cuando uno considera, en un cierto estado de contento consigo mismo, que en lo posible ha cumplido con el deber, que no es otra cosa en formulaci?n kantiana, que tratar a la humanidad, tanto en nuestra persona como en la de cualquier otro, siempre como un fin es s? mismo y nunca s?lo como un mero medio. M?s concretamente, uno s?lo puede morirse m?s o menos tranquilo si se ha ocupado a autoperfeccionarse como persona y ha procurado hacer felices a los dem?s de la manera que los dem?s desean. No hay nada mejor para morirse en paz que vivir en paz consigo mismo, algo para lo que la conciencia moral no acepta sobornos. De ah? que sea prudente hacer balances, cuando todav?a hay tiempo: decir lo que debemos y queremos decir, hacer lo que debemos y queremos hacer, y saber, antes del ?ltimo momento, la hora de la verdad, lo que tiene importancia y lo que no es importante. Por supuesto que todo eso implica tomarse la vida muy en serio. Y como dijo el poeta: ?Si no he tenido en mi vida / en donde caerme muerto / ?para qu? voy a querer / despu?s de muerto tenerlo??

Francisco Arias Solis
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La paz no se reduce a la ausencia de guerras

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 19:23
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