Viernes, 20 de julio de 2007
JUAN VALERA
(1824-1905)

?Di vida, amor y cuerpo a la poes?a
pero no hall? la luz del alma m?a.?
Juan Valera.

LA VOZ DE UN ARISTOCRATA DEL TALENTO

?Valera -escrib?a Clar?n- ha llegado a ser nuestro primer literato. Estudiando sus facultades y aptitudes, gui?ndolas por donde quer?a su naturaleza que fueran guiadas, tomando de la civilizaci?n todo el alimento que una gran cultura le permit?a asimilarse, ha sabido hacer de un s?lo hombre un cr?tico excelente, un erudito notable, un novelista singular, un poeta culto, un diplom?tico experto, un hombre de mundo muy agradable, un conversacionista sin igual en Espa?a, y otras muchas cosas buenas que sin duda a m? se me olvidan en este momento?. Y a?ad?a: ?Y, por ?ltimo, en las poes?as de nuestro D. Juan hay mucho que saborear, mucho que sentir, mucho que aprender?.

Pero tambi?n es novelista, el mayor del grupo de novelistas que se conoce como la Generaci?n de 1868, Alarc?n y Pereda ten?an nueve a?os menos que ?l y Gald?s, diecinueve; pero todos publicaron sus primeras novelas a distancia de pocos a?os. Entre 1874 y 1879, Valera public? cinco novelas psicol?gicas de tono idealista: su obra maestra Pepita Jim?nez, Las ilusiones del doctor Faustino, El Comendador Mendoza, Pasarse de listo y Do?a Luz. A fines de este decenio era probablemente el mejor novelista de Espa?a. ?Fue el humanista m?s completo -escrib?a Ram?n Perez de Ayala- y de m?s natural se?or?o sobre las letras antiguas que yo he conocido?.

Juan Valera naci? el 18 de octubre de 1824 en la ciudad de Cabra, provincia de C?rdoba. Pas? su juventud en su ciudad natal y en el pueblo colindante de Do?a Menc?a; m?s tarde, la familia vivi? durante temporadas en C?rdoba, Madrid y M?laga. Despu?s de asistir al Seminario Conciliar de M?laga, Valera hizo la carrera de Derecho en Granada y Madrid. Sus primeros poemas salieron en revistas granadinas y malague?as, y en 1844, para celebrar sus veinte a?os, su padre le coste? la publicaci?n de un tomo de versos, Ensayos po?ticos.

Al terminar sus estudios, Valera se traslad? a la corte. Frecuent? las tertulias literarias del Caf? del Pr?ncipe. En la primavera de 1847 obtuvo el puesto de agregado sin sueldo en N?poles bajo el duque de Rivas. All? conoci? al costumbrista Est?banez Calder?n. Tambi?n all? trab? amistad con Luc?a Paladio, la marquesa de Bedmar, ?la persona que yo m?s he querido en el mundo?, seg?n nos dej? dicho Valera. En 1849, Valera renunci? a su puesto en la embajada de N?poles y regres? a Madrid. Despu?s de unos meses fue nombrado agregado de Lisboa, y desde all? se traslad? a R?o de Janeiro. Escribi? con desdoro de la hija mimada de su jefe, Jos? Delavat, la cual ten?a entonces siete a?os, diciendo que era ?fea como el pecado?. Poco sospechaba que quince a?os m?s tarde se casar?a con ella.

Valera volvi? a Madrid en noviembre de 1853. Durante los dos decenios siguientes dividi? su tiempo entre la diplomacia, la pol?tica, el periodismo y la literatura. Sirvi? de jefe de legaci?n en Dresde en 1855-1856, de secretario de una misi?n especial a Rusia bajo al rimbombante duque de Osuna al a?o siguiente y de ministro en Francfort m?s tarde. Fue varias veces diputado y senador.

Hasta 1853, Valera s?lo hab?a publicado alg?n que otro poema. Despu?s, empez? a dedicarse con m?s ah?nco a actividades literarias, especialmente la cr?tica y el periodismo. Fund? dos revistas sat?ricas de vida ef?mera, La Malva y El C?cora. Durante m?s de dos a?os sirvi? de redactor principal de El Contempor?neo, el nuevo peri?dico moderado del marqu?s de Salamanca. Aunque hab?a publicado s?lo un tomo, Poes?as (1858), hab?a adquirido, sin embargo, cierta fama de escritor, siendo elegido miembro de la Real Academia Espa?ola en 1861. Luego, en 1864, public? Estudios cr?ticos sobre literatura, pol?tica y costumbres de nuestros d?as, uno de sus mejores ensayos.

En 1866, Valera visit? a su hermana Sof?a en San Juan de Luz. All? volvi? a tratar a la familia Delavat, y encontr? cautivadora a Dolores, ya una se?orita atractiva de veinte a?os. Se casaron el a?o siguiente. El matrimonio no fue muy feliz. Valera ten?a el doble de su edad, y, ella por otra parte, no era una persona f?cil.

Despu?s de derrocamiento de Isabel II en octubre de 1868, Valera desempe?? puestos pol?ticos de cierta importancia; fue brevemente subsecretario de Estado y director de Instrucci?n P?blica. Tambi?n form? parte de la comisi?n enviada a Florencia en 1870 para ofrecer el trono a Amadeo de Saboya. Despu?s de la abdicaci?n de ?ste, perdi? el favor y durante los siete a?os siguientes se dedic? exclusivamente a la literatura. Fue el per?odo m?s fecundo de su vida. Ten?a ya casi cincuenta a?os cuando apareci? Pepita Jim?nez. Siguieron las otras cuatro novelas ya citadas.

Valera volvi? a la diplomacia. Durante siete a?os sirvi? de ministro, primero en Lisboa, despu?s en Washington y Bruselas. Lo m?s importante de este per?odo fue la serie de ensayos, Apuntes sobre el nuevo arte de escribir novelas, que se public? en la Revista de Espa?a en contestaci?n a La cuesti?n palpitante, el manifiesto naturalista de Pardo Baz?n. En 1888 empez? a publicar una serie de art?culos en forma de cartas sobre autores hispanoamericanos en La Espa?a Moderna y El Imparcial. En 1893, Valera fue nombrado embajador en Viena. Durante su estancia en esta ciudad public? dos cuentos en La Espa?a Moderna.

Al volver a Madrid en 1895, estaba casi ciego; ten?a que dictar todo a su fiel secretario, Pedro de la Gala. A pesar de estos impedimentos fue otro per?odo muy fecundo. Escribi? m?s de ciento treinta ensayos de toda clase -rese?as de libros recientes, art?culos pol?micos fustigando a los Estados Unidos por su papel intransigente en la cuesti?n de Cuba, y revistas para peri?dicos bonaerenses con noticias de la vida cultural en Espa?a. Su Florilegio de poes?as castellana del siglo XIX, con introducci?n y notas, sali? en cinco vol?menes. Con sus amigos el conde de las Navas, Narciso Campillo y Doctor Thebussen public? en 1896 una colecci?n, Cuentos y chascarrillos andaluces, que caus? cierto esc?ndalo. Y lo que es a?n m?s importante, tras un intervalo de quince a?os, volvi? a cultivar la novela. Juanita la Larga, sali? en 1895; Genio y figura, en 1897, y Morsamor, dos a?os m?s tarde. Juan Valera muri? el 18 de abril de 1905, mientras escrib?a un discurso acad?mico, ?Consideraciones sobre el Quijote?, para conmemorar el tricentenario de la publicaci?n de su libro predilecto.

Aunque Valera escribi? sus primeros poemas en plena ?poca rom?ntica, su inspiraci?n es m?s bien cl?sica. Hay poemas, especialmente los juveniles, inspirados por poetas latinos. ?En los m?sticos -dec?a Valera- tom? a manos llenas cuanto me pareci? m?s adecuado a mi asunto?. Valera public? su primer art?culo de cr?tica literaria en 1853 y sigui? cultivando el g?nero hasta su muerte, cincuenta a?os m?s tarde. Escribi? m?s de quinientos art?culos. Pose?a las cualidades necesarias para ser un cr?tico de primer orden. Ten?a buen gusto; le?a franc?s, ingl?s, alem?n, portugu?s e italiano, adem?s de lat?n y griego; y conoc?a a fondo las literaturas occidentales y antiguas. Tambi?n se expresaba con facilidad y gracia. Valera es uno de los m?s importantes cr?ticos espa?oles de la segunda mitad del siglo. De hecho, fue casi el ?nico de cierta envergadura entre 1855 y 1875.

La mayor?a de sus novelas tienen bastante en com?n. Con la excepci?n de Pasarse de listo se desarrollan en un escenario andaluz. Hab?a escrito que los primores de la bella Andaluc?a le gustaban solamente cantados por los poetas. Posteriormente escrib?a desde Cabra: ?Creo que no puede darse nada m?s f?rtil, dada la sequedad del clima y el ardiente sol de Andaluc?a, y la estaci?n en que estamos. Sin duda que esto ser? hermoso en primavera y no tendr? que envidiar a la mejor tierra del mundo?. Aunque no se puede considerar a Valera como costumbrista como a Fern?n Caballero, Pereda, Palacio Vald?s o Pardo Baz?n, hay, sin embargo, toques regionalistas en estas novelas. Adem?s la tem?tica se repite: la ambici?n frustrada, la ilegitimidad, el conflicto entre el amor y la vocaci?n religiosa. ?Alumbrar lo que ocurre de grande y de bello en el fondo del alma de personas vulgares por la apariencia o la condici?n -escrib?a Manuel Aza?a-, fue el prop?sito trascendente de Valera novelista?. Y como dijo Clar?n: ?Para m? el se?or Valera es el mejor prosista contempor?neo de los que escriben en espa?ol (porque el se?or Castelar no escribe en espa?ol, escribe por lo divino... , y ?se no cuenta)?.

Recordando a Schopenhauer, podr?amos decir que Valera fue un poeta de la voluntad de vivir. Era un optimista, que es la filosof?a de la salud y la fortuna y la filosof?a a que inclina el espect?culo de la antig?edad cl?sica y el trato con ella. No es el optimismo la filosof?a m?s profunda, pero es la m?s amable. Ese optimismo de Valera nos deja una herencia de belleza riente y serena, de gracia hel?nica. Don precioso en estos tiempos que a tan a menudo o?mos decir a pensadores y artistas lo que dice el Esopo de B?rbara: que la vida es cada d?a m?s triste.

Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


La violencia siempre ha sido reaccionaria.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 7:32
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