Martes, 31 de julio de 2007
LA PERTINAZ DESIGUALDAD

??Ahora s?lo quiero que me des la mano
con la fraternal melancol?a
de todos los seres que padecen el mismo destino!
No afiles porque soy mujer
tu desd?n o galanter?a,
no me des limosna
de tu caballerosidad insalvable y amarga.?
Susana March.

LA IGUALDAD MEJORA EL BALANCE TOTAL
DE LA ORGANIZACION SOCIAL

Las relaciones entre los sexos est?n felizmente condenadas a la dif?cil igualdad desde una cuidadosa valoraci?n de la diferencia. Tal situaci?n se ve frenada por las obstinadas tendencias de dominio de un sexo sobre otro y sus consecuencias en el mantenimiento de opiniones de desprecio hacia la mujer en una organizaci?n social que la discrimina.

No es preciso recordar que la historia humana est? escrita sobre el dominio del var?n sobre la mujer. Tambi?n la historia tiene alguna que otra excepci?n a la regla, pero, en general, la mujer es considerada como un ser humano de segunda clase.

El hombre, de acuerdo con una constante en el mundo de los vertebrados superiores dispone de una mayor fuerza f?sica. El elemental planteamiento de ?quien pueda a quien? que habitualmente se resuelve en favor del poderoso, ha constituido una diferenciaci?n potencialmente marginadora de la mujer. En la actualidad es buena prueba de ello el frecuente caso de mujeres f?sicamente maltratadas por el hombre (y no viceversa), a pesar de que en nuestro pa?s la mayor?a de los malos tratos ni siquiera son denunciados.

La rica disponibilidad afectiva de la mujer que no responde a una fantasiosa imaginaci?n rom?ntica o a una simple estructuraci?n cultural sino que es un aspecto mental de la diferencia biol?gica general y encef?lica particular que se da entre los sexos en todos los vertebrados, no puede significar marginaci?n sino enriquecimiento, salvo en el caso de que determinadas personas o culturas interesadas en la desigualdad, por miedo a perder sus privilegios, decidan marginar un sexo desde la preponderancia del otro.

La disimetr?a entre los sexos por lo que se refiere a las competencias reproductoras es espectacular, y ha supuesto para la mujer una situaci?n de confinamiento reproductor. La mujer invierte en la reproducci?n mucho m?s que el hombre, desde los gametos, hasta la gestaci?n y los primeros tiempos del desarrollo extrauterino. En el periodo de reproducci?n la mujer queda muy monopolizada por este quehacer que le supone el freno a su presencia en la sociedad. No obstante, esta fuente de diferenciaci?n est? sufriendo en su vertiente poblacional un cambio fundamental.

Por primera vez en la historia de la Humanidad, la reproducci?n ha dejado de ser una urgencia y ha pasado a una situaci?n de regulaci?n. Todo ello por causa de la relativa generalizaci?n de la sanidad. La extensi?n de la limpieza, la cloraci?n del agua y el descubrimiento de los antibi?ticos han significado un cambio en la relaci?n entre los sexos tan fuerte como el derivado de cualquier modificaci?n ideol?gica; y todo ello debido a la liberaci?n del confinamiento reproductor de la mujer facilitada por la l?gica disminuci?n del n?mero de hijos, puede decirse en t?rminos generales que el confinamiento reproductivo ha quedado reducido a un tercio del anterior, o lo que es equivalente que la presencia social de la mujer se ha triplicado.

Los hechos cambian pero tambi?n con extraordinaria lentitud incluso en sociedades te?ricamente respetuosas de la igualdad entre sexos. No deja de ser preocupante que actualmente en Francia, uno de los pa?ses de la Uni?n Europea m?s avanzado en este aspecto, s?lo un 19% de mujeres, frente a un 52% de hombres han acabado en un nivel de empleo m?s alto al de su comienzo, que una mujer de cada tres ha sido objeto de alg?n tipo de acoso sexual en el trabajo durante su vida laboral y que una de cada diez ha visto afectada su carrera profesional en sentido positivo o negativo seg?n haya consentido o resistido a dicho acoso sexual.

Las causas del patriarcalismo van desde los genes a las ideolog?as y es a cada uno de los niveles que entre genes e ideas existen, que hay que aplicar un an?lisis racional y afectivo para establecer opiniones y relaciones dignas entre mujeres y hombres.

Por otra parte la restauraci?n de la igualdad o su establecimiento, no s?lo repara la injusta marginaci?n femenina, sino que mejora el balance total de la organizaci?n social. La participaci?n libre de las mujeres en la vida social y laboral puede aportar a la convivencia humana los aspectos enriquecedores que le ha hurtado la pertinaz desigualdad, m?s perversa que aquella otra pertinaz sequ?a. Y como dijo la poetisa Gloria Fuertes: ?Hoy me quieres recoger... / Yo era el agua. / Yo soy el agua, / -quiero y no puedo volver-.?

Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


La paz no se reduce a la ausencia de guerras

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 0:34
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