Domingo, 05 de agosto de 2007
FELIPE TRIGO
(1865-1916)

?Y yo mon?rquico como usted (Melquiades Alvarez),
porque creo que la autoridad y el orden de una monarqu?a democr?tica,
con sus prestigios tradicionales, pueden ser el mejor puente
de lo actual al porvenir (Letamendi afirm?: ?El progreso no es
un tren que corre, sino un ?rbol que crece?); yo, que sin embargo
, voto a Pablo Iglesias; yo, individualista, socialista, mon?rquico...,
un poco de todo..., tan dolorosamente aficionado a los toros como a Wagner...?
Felipe Trigo.

LA VOZ DE UN EXTRAORDINARIO NOVELISTA

El silencio cr?tico y editorial sobre la obra de Trigo es una de las injusticias m?s flagrantes de nuestra historia cultural reciente. Una m?s, desde luego, y no hay por qu? insistir en ello.

Felipe Trigo naci? en Villanueva de la Serena, provincia de Badajoz, el 13 de febrero de 1865. Public? su primera novela Las ingenuas, en 1901, antes hab?a estudiado medicina en Madrid y ejercido algunos a?os en el campo, en Trujillana, de donde sac? la experiencia que luego le servir?a para escribir esas dos novelas autobiogr?ficas -en parte-, En la carrera y El m?dico rural, sobre sus a?os de estudiante y sobre los de ejercicio profesional. Despu?s logr? entrar en Sanidad Militar, fue destinado a la f?brica de Trubia, y por ?ltimo march? voluntario, como m?dico militar, a Filipinas.

All? se distingui? por su heroico comportamiento, y en una acci?n b?lica los rebeldes le machetearon, mutil?ndole una mano y dej?ndole por muerto. De regreso a Espa?a, alcanz? la categor?a de teniente coronel retirado, y vivi? entre Madrid y Extremadura, dedic?ndose a la literatura, con un ?xito de p?blico tan inmediato como excepcional, si dejamos aparte La campa?a filipina, en 1897. En pleno ?xito y olor de multitudes, el escritor se suicid? en su chalet madrile?o, de un pistoletazo, el 2 de septiembre de 1916. Enrique D?ez-Canedo le dedic? en aquella ocasi?n un conmovedor art?culo.

Nuestro escritor public? veinticinco libros -dejando aparte el primero sobre Filipinas, ya citado-, y diecisiete de ellos son novelas, dos de ellas p?stumas: Muri? de un beso y En camisa rosa. Entre los t?tulos m?s notables de su copiosa producci?n se cuentan La alt?sima, La bruta, Sor Demonio, La clave, Las posadas del amor y Los abismos. El m?dico rural (1912) puede estimarse, con Jarrapellejos (1914), lo mejor de su producci?n. En esta ?ltima novela, escrita dos a?os antes de su muerte, enfoca con acierto e inter?s dram?tico los problemas sociales engendrados por el caciquismo en el medio rural espa?ol. Entre sus ensayos destacan Socialismo e individualismo, El amor en la vida y los libros y Crisis de civilizaci?n.

Al ver este panorama acu?ado en tres lustros, la obra de Felipe Trigo se nos aparece como la de un meteoro, como un rel?mpago que cruz? en pocos a?os nuestra literatura con una fuerza implacable, desbordada, descomunal; como un aut?ntico torrente narrativo.

Fue Felipe Trigo en su tiempo tal vez el m?s le?do de todos los novelistas espa?oles. Desde su primera novela importante, Las ingenuas, hasta la ?ltima, a la que entonces se calific? de testamento literario, Si s? por qu?, su ?xito de p?blico, por la cantidad de sus lectores, y de cr?tica, por la gran estimaci?n literaria que ?sta le hizo, no disminuy? nunca. Pero sobre este ?xito pesaba como una oscura sombra la sospecha de que se debiera a su decidida y expresa voluntad de predilecci?n por el tema er?tico, por lo que despu?s se llamar?a, y a?n sigue llam?ndose con equ?voca y torpe calificaci?n inadecuada, ?sexualismo?. Es m?s que probable que much?simos lectores suyos juveniles acudieran a sus novelas buscando, en efecto, ese inter?s malsano, al amparo de sus excelencias novel?sticas y literarias. Pronto quedaban defraudados, porque esas excelencias solamente sirvieron de cebo, esquiv?ndolas, a esa que decimos mala reputaci?n que se les hizo, equ?voca y equivocadamente. La f?rmula perfecta de este equ?voco la dio Leopoldo Alas, el famoso polemista Clar?n (casi siempre desafinado o destemplado), ?equivoc?ndose con exactitud?, que dir?a Valery, al decir que Felipe Trigo era ?un corruptor de menores y un corruptor del idioma espa?ol?: f?rmula que al propio Felipe Trigo le divert?a citar por su certera inexactitud misma. Porque es justamente esa f?rmula la que m?s exactamente le define como moralista excesivo y como extraordinario escritor. El tema er?tico, con el que, a nuestro parecer, perjudic? su obra novelesca, por utilizarlo como argumento preferente de una propaganda moral, afirmativa de la vida y de su expresi?n por la pureza y hermosura de su realizaci?n total en la pareja humana, le apart? con demasiada frecuencia de su visi?n entera de la realidad que le rodeaba, desviando sus admirables dotes de novelista para reflejarla -como entonces se dec?a-, y hoy dir?amos que para inventarla o recrearla po?ticamente. La mejor prueba de este aserto es que sus obras maestras -Jarrapellejos y El m?dico rural-, sin eludir el tema er?tico, lo posponen, para integrarlo, en cambio, mucho mejor en la realidad total a la que pertenece. Sin propon?rselo moralmente con exclusividad, como en otras novelas suyas, logra en ?stas mucho mayor alcance ese prop?sito moralizador, por el acierto extraordinario de su ficci?n novelesca y del lenguaje po?tico que la expresa. Extraordinario novelista Trigo, y extraordinario escritor.

Me atrever?a a decir que Trigo, el gran maestro del g?nero naturalista er?tico, cay? en la misma trampa diab?lica en que cayeron los moralistas de su tiempo. Su buen?sima o sus buen?simas intenciones morales y sociales o educativas, que s?lo en parte estropearon su invenci?n novelesca, empedraron el camino infernal que le llev? voluntariamente a la muerte por el suicidio. Tambi?n se dir?a que suicidaba sin saberlo, algunas de sus creaciones imaginativas.

A pesar de eso, Trigo nos ha dejado un legado novel?stico excepcional, cuya importancia crece a nuestros ojos ahora al revivirlo, al releerle, y que tendr? que ser revalorizado de nuevo, pues su riqueza de creaci?n novelesca por el lenguaje imaginativo que la expresa, le coloca, Gald?s aparte, a la cabeza de los novelistas espa?oles de su tiempo.


Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


Sus palabras son bellas... pero luego no cumplen sus promesas.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 20:04
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios