Mi?rcoles, 15 de agosto de 2007
CONCHA ESPINA
(1879-1955)

?Ninguna gracia de la ribera
donde se miente lo que se jura;
es m?s benigna la mar se?era;
es m?s piadosa la noche oscura...?
Concha Espina.

LA VOZ DE LA CORDIALIDAD HUMANA

Cabeza de una l?cida estirpe de escritores, Concha Espina desarroll? una copiosa producci?n que ni siquiera la ceguera pudo interrumpir en los ?ltimos a?os. La nota dominante de su obra de creaci?n es la discreci?n estil?stica, que alcanza a veces valores humanos, y la cordialidad humana que se desprende de sus p?ginas. Por su tem?tica, como por su escenario natural de sus obras, pudiera pensarse en una versi?n modernizada de Pereda, aunque en la Espina prevalezca el factor humano sobre la naturaleza.

Como ejemplo de su estilo delicado y emotivo de Concha Espina puede servir esta descripci?n del urbanismo recoleto de sus tierras, de La rosa de los vientos: ?All? estaba, enfrente del casino la antigua y majestuosa iglesia, con su atrio postizo embadurnado de cal; la plaza Mayor, con los soportales, donde el comercio luce vidrieras y tenderetes: carne, drogas, dulces, baratijas, telas y zapatos, pan y vino; de todo esto y mucho m?s se vende en los ?portalones?, como solemos llamar a la arquer?a de la plaza?.

Concha Espina Tagle nace en Santander el 15 de abril de 1879. Autodidacta, y de fuerte personalidad, muy femenina. Contrae matrimonio con el tambi?n escritor Ram?n de la Serna, reside en Chile, pero abandonada por aquel tiene que ganarse la vida colaborando en revistas y peri?dicos. Regresa a Espa?a y se establece en Santander primero y luego en Madrid (1908) con sus cuatro hijos. En sus ?ltimos a?os pierde completamente la vista. En estos a?os, Concha Espina escrib?a sobre unas falsillas especiales, para que no le temblara el pulso. En 1927 recibi? el premio Nacional de Literatura, siendo propuesta ese mismo a?o para el Nobel. Concha Espina muere en Madrid el 18 de mayo de 1955.

Toda su literatura est? motivada por los tipos, costumbres y paisajes de su tierra natal, el folklore, la mentalidad campesina o marinera en contraste con la civilizaci?n urbana, normalmente portadora de desgracias y amargura en el id?lico mundo natural. En cierto modo, siendo muy otra su impronta, mantiene una postura ideol?gica semejante a Pereda. Tambi?n se percibe el eco de una ret?rica que procede de la ?ltima generaci?n del siglo XIX. La intensidad de pasi?n y la belleza del estilo alcanzan dignas cimas de perfecci?n. Concha Espina es h?bil en la narraci?n, logra amenidad f?cil, e interesa con algunos caracteres y descripciones regionales.

Cuidada y sensible, entre su abundante producci?n cabe destacar: poemas, Mis flores y Trazos de vida; teatro, El Jay?n y novelas, Agua de nieve, La esfinge maragata, una de las mejores; Dulce nombre, Im?genes de vivos y muertos, La rosa de los vientos, El metal de los muertos, Altar mayor, ambientada en Covadonga, Luna roja. Novela de la Revoluci?n, la extra?a angustiada narraci?n de la vida retorcida de pueblo en La ni?a de Luzmela, o los cuentos, Siete rayos de sol. Entre sus ?ltimas obras se hallan Copa de horizontes y Retaguardia. Hacia la mitad del siglo a?n continuaba su actividad fecunda e intensa con sus novelas Victoria de Am?rica, El m?s fuerte y Una novela de amor.

Su primer ?xito lo obtuvo con La ni?a de Luzmela (1914), edificante relato que roza con el follet?n y la novela rosa; de evidente intenci?n moralizadora. Una cumplida denuncia social de la situaci?n de la mujer en tierras leonesas la constituye La esfinge maragata (1914), una de las mejores novelas. Su otra obra m?s importante es El metal de los muertos (1920), revalorizada posteriormente como una de nuestras primeras novelas sociales en el tiempo. La novela situada en la zona minera de R?otinto (Huelva), presenta el conflicto laboral planteado por los mineros. Esta novela mereci? encendidos elogios de Unamuno y de Maeztu. La cr?tica salud? su aparici?n como una de las obras m?s logradas de la narrativa espa?ola. Las estructuras injustas en que viven sus personajes le sirven en vez de denuncia, de marco para su narraci?n sentimental. Por desgracia, el tono de redenci?n cristiana adoptado por la autora -en consonancia con la ideolog?a de toda su obra- y la limitaci?n de sus puntos de vista sociales privan a la novela de su gran dimensi?n en potencia, quedando en una vaga sensaci?n de simpat?a y piedad. Y es que, como dijo nuestra escritora: ?Y las criaturas de mi paisaje, / bestias menores, nunca son malas; / con la inocencia de lo salvaje / de los querubes tienen las alas?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs

Ser? vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.


Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 8:15
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