Viernes, 17 de agosto de 2007
FRAY BARTOLOME DE LAS CASAS
(1484-1566)

?Decid, ?con qu? derechos y con qu? justicia
ten?is en tan cruel y horrible servidumbre a aquestos indios??
Fray Bartolom? de Las Casas.

LA VOZ DEL PROTECTOR DE LOS INDIOS

Fray Bartolom? de Las Casas fue un gran y tenaz campe?n de los derechos del hombre y de la fraternidad de todos los seres humanos. Su vida es s?mbolo de entrega total en pro de la liberaci?n y dignidad de los indios. Curiosamente, el que hab?a sido juzgado hasta ahora como un exaltado, por haber sido un apasionado en la defensa de los derechos del indio, y por ello condenado a la incomprensi?n, como si fuera un gran enemigo de Espa?a; hoy, con la fuerza de la verdad y de la justicia resulta un h?roe excepcional.

En Las Casas hay dos momentos, uno es de denuncia de toda injusticia cometida contra los indios, y otro, es la proclamaci?n de todos los derechos. Uno es de lucha por la justicia, otro de liberaci?n de la justicia. El ha sido el gran acusador de los conquistadores. Su palabra y su pluma, la voz de los indios. El recoge los alaridos de los indios indefensos y el clamor de la opresi?n a la que se ven sometidos. Por eso su voz molestaba.

Fray Bartolom? de Las Casas naci? en Sevilla el 24 de agosto de 1484. Era hijo de Pedro de Las Casas, procedente de la ciudad de Tarifa, y de la sevillana Isabel de Sosa. En Sevilla hizo sus primeros estudios de Lat?n y Humanidades, recibiendo Ordenes menores. En 1502, acompa?a, como doctrinero, a don Nicol?s de Ovando, que iba entonces nombrado gobernador de la Espa?ola. Desde el primer momento, se incorpora a la tarea colonizadora de los espa?oles en el Nuevo Mundo. Por aquellas fechas, Las Casas se ordena sacerdote. Muy pronto su situaci?n de colono y encomendero iba a entrar en contradicci?n con su vocaci?n religiosa. En 1513 pasa a la isla de Cuba, acompa?ando a su amigo P?nfilo de Narv?ez, como capit?n castrense, en la expedici?n emprendida por Diego Vel?zquez; all? recibir?, en premio a sus servicios, cerca de Jagu? ?un buen repartimiento de indios, empleados en la extracci?n de oro y de la plata?. Pero la visi?n del maltrato dado a los indios, junto con alguna matanza de los mismos, le llevar? a su ?conversi?n? de 1514, en que hall?ndose en Santi Esp?ritu, con ocasi?n de preparar unos sermones recae su atenci?n sobre unos vers?culos del Eclesi?stico donde se dice: ?Quien roba el pan del sudor ajeno es como el que mata a su pr?jimo. Quien derrama su sangre y quien defrauda al jornalero, hermanos son?. A partir de aquel momento podemos decir que empieza la segunda etapa de la biograf?a de Las Casas: determinando cambiar su vida, se persuadi? de ?ser injusto y tir?nico cuanto cerca de los indios en estas Indias se cometiera?.

Esta segunda etapa se va a caracterizar por una tenaz e ininterrumpida lucha por la justicia para con los indios. En 1515 embarca para Espa?a, llegando a tiempo de ver morir al rey Fernando el Cat?lico; en 1516 se entrevista con el Cardenal Cisneros, al que presenta un Memorial de catorce remedios, complet?simo plan de gobernaci?n de las Indias, a base de un ?sistema de comunicaci?n?, seg?n el cual se propone la propiedad comunitaria de todos los repartimientos, as? como la com?n distribuci?n de todos los beneficios obtenidos. En ese a?o vuelve a las Indias con una comisi?n de jer?nimos nombrada por el Emperador para investigar la situaci?n social de espa?oles y americanos en las nuevas tierras; en 1517 le tenemos nuevamente en Espa?a, donde se entrevistar? con Carlos V.

La insistencia del que ser?a llamado ?Protector de los Indios? logr? que el Emperador aprobase su Plan de Tierra Firme de Cuman? (Venezuela), donde se afirmaba que ?los indios generalmente deb?an ser libres?. En 1522 le tenemos de nuevo en la Espa?ola, donde determina ingresar en la Orden dominicana, profesando en ella al a?o siguiente. Por estos a?os escribi? De ?nico vocationis modo y debi? comenzar la redacci?n de su Historia de las Indias, que no llegar?a a concluir.

En 1540 le tenemos de nuevo en Espa?a, donde asiste en 1542 a la promulgaci?n de las Leyes Nuevas, en las que se recoge gran parte de su doctrina acerca de los indios; es quiz? el mayor de sus ?xitos, que va unido a la aprobaci?n de su experiencia de Vera Paz. De 1542 es la redacci?n de su libro m?s famoso, aunque sin duda no es el m?s importante; Brev?sima relaci?n de la destrucci?n de las Indias, que no se publicar? hasta 1552. Antes de volver a las Indias, obtiene reconocimiento a su labor apost?lica al ser consagrado obispo de Chiapas en el convento dominicano de San Pablo (Sevilla), el 30 de marzo de 1544. En ese mismo a?o, ya con setenta de edad, vuelve a embarcar hacia las Indias.

En 1546 escribe su discutido Confesionario, libro que se mandar?a recoger dos a?os despu?s, llegando a organizarse autos de fe en que ejemplares del mismo se arrojaban a la hoguera. Visto el tremendo fracaso de las Leyes Nuevas y de su pol?tica, al volverse al sistema de encomiendas, renuncia al obispado y embarca para Espa?a en 1547.

En 1552 Las Casas se halla ya desenga?ado, pero de ning?n modo cansado ni vencido. En ese mismo a?o, publica en Sevilla sus famosos ocho ?tratados?. De 1555 a 1559, se entrega de lleno a la redacci?n de la Apolog?tica Historia, y posteriormente, a continuar su Historia de las Indias, que da por acabada en 1560, si bien la Historia qued? definitivamente sin terminar.

Los ?ltimos a?os de su vida Las Casas los dedica a redactar un libro De Thesauris, acerca de la legitimidad de la posesi?n de bienes procedentes del rescate de Atahualpa y de tesoros de los sepulcros de los Incas. La hora de la muerte le lleg? en el convento de Nuestra Se?ora de Atocha, de Madrid, el 17 de julio de 1566, de donde se trasladaron sus restos al convento de San Gregorio, de Valladolid. El servicio a la ?Humanidad? de este ilustre andaluz fue inmenso, pero a costa de mantener cierta antig?edad en su pensamiento, que precisamente por eso hoy nos parece tan moderno. Las Casas, aparece hoy, curiosamente, como uno de los inspiradores de la actual corriente teol?gica de la liberaci?n. Y como dijo el ?Protector de los Indios? : ?No y mil veces no, ?paz en todas partes y para todos los hombres, paz sin diferencia de raza?.


Francisco Arias Solis
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:30
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