Domingo, 19 de agosto de 2007
LA CULTURA DE LA PAZ

?Se dice que en el mundo hay ahora
una mort?fera epidemia de palomas...
Y el Consejo de la Paz no encuentra
por ninguna parte una paloma.?
Le?n Felipe.

EDUCAR PARA LA RESOLUCION DE LOS CONFLICTOS

Establecer un discurso sobre la idea de ?cultura de la paz? no es, evidentemente, una empresa f?cil, m?xime si se pretende no incurrir en un planteamiento facil?n. El handicap que supone el an?lisis de la cultura es ya, de por s?, notable, y m?s si se persigue dise?ar una alternativa a las actuales formas culturales.

Actualmente el concepto de paz no se refiere a la simple ausencia de guerra, sino que se relaciona con la ausencia de cualquier tipo de violencia que impida la satisfacci?n de cualquier tipo de necesidad humana b?sica. As? en palabras de Johan Galtung, la paz se caracteriza ?por una elevado grado de justicia y una expresi?n m?nima de violencia?. Cualquier discurso sobre la cultura de la paz habr? de formularse, creo, a partir de este principio.

Vivimos en una civilizaci?n que proclama unos valores y dice defender unos derechos, y al mismo tiempo nos ofrece una realidad bien distinta y distante de aquellos valores. Una cultura de la paz ha de tratar de acercar los valores que predica con los hechos que practica, fomentando el uso de aquellos medios e instrumentos que permitan llegar a los fines, esto es, a la plena realizaci?n de los valores sociales asumidos. Una cultura de la paz implicar? fomentar una educaci?n para el cambio social y una pedagog?a que desarrolle el conocimiento y la experimentaci?n de alternativas.

Uno de los hechos que ha llamado m?s la atenci?n a la filosof?a social contempor?nea es, precisamente, el contraste entre las incre?bles realizaciones tecnol?gicas de la especie humana, y la brutal incompetencia de la misma especie para conducir sus asuntos sociales. Es preciso remarcar este divorcio entre el ritmo del crecimiento tecnol?gico y el de la sensibilidad humana.

El discurso sobre la cultura de la paz, por tanto, habr? de entrar necesariamente en la reflexi?n sobre la conflictividad existente entre fines y medios.

Una cultura de la paz habr?a de reducir la parafernalia de s?mbolos y mitos modernos que dificultan que las personas asuman responsabilidades en primera persona. Adem?s, la delegaci?n de responsabilidades y toma de decisiones hacia instancias pol?ticas alejadas de la persona individual, favorece el uso indiscriminado de la violencia por parte de esas instancias, que han integrado el uso de la violencia en la pr?ctica com?n de la pol?tica y, de esa forma, la han insertado en la propia cultura.

Las armas est?n moldeando la conciencia humana mediante lo que puede denominarse la cultura armamentista, basada en el fetichismo del arma, o m?s propiamente, de los sistemas de armas avanzados. El armamento ha penetrado en el propio proceso de ?producci?n cultural? y, al mismo tiempo, es producto de m?ltiples formas de actividad cultural.

As? las cosas, un proyecto de cultura de la paz ha de resaltar el principio seg?n el cual la soluci?n de los conflictos no ha de estar inevitablemente ligada a la fuerza de las armas.

La mitolog?a belicista sobrevive, en parte, gracias al funcionamiento de un mecanismo patol?gico denominado sobrepercepci?n de las amenazas. La distorsi?n de lo que se ve, se percibe o se analiza permite establecer unos mecanismos de defensas sobredimensionados, a partir de un previo sobredimensionamiento de la amenaza, estableciendo una espiral que, en la cultura armamentista, incide en la perpetuaci?n de la carrera de armamentos.

La cultura belicista y violenta tiene, es justo reconocerlo sus actores protagonistas. El g?nero masculino tiene, en este caso, una responsabilidad importante en cuanto elemento dominante en la formulaci?n, reglamentaci?n y control de formas culturales opuestas al logro de la paz y de la justicia social.

Una cultura de la paz habr?a de asumir el riesgo de promocionar el aprendizaje de la desobediencia hacia tab?es, normas arcaicas y ?rdenes injustificables hacia la propia conciencia. Si la desobediencia puede equivaler a irresponsabilidad en determinadas circunstancias, puede ser virtud si se ejerce responsablemente y con conocimiento de su repercusi?n. Esto presupone, tambi?n educar para el conflicto, o m?s propiamente, para la resoluci?n de conflictos, lo que implica una educaci?n que desarrolle la conciencia cr?tica, el conocimiento de los procesos conflictivos, la participaci?n responsable en estos procesos, y el dominio de las t?cnicas de resoluci?n.

La b?squeda de una cultura de la paz desde un marco geogr?fico como el nuestro no habr?a de hacernos olvidar que persisten a?n las pr?cticas que posibilitan la destrucci?n de otras culturas a trav?s de pol?ticas imperialistas y colonialistas. Una cultura de la paz ha de reconocer y respetar el intr?nseco de todas las diversas identidades culturales nacionales e internacionales.

Finalmente, parece evidente que cualquier discurso sobre la cultura de la paz habr? de vitalizar lo popular -en el sentido de proximidad a la persona individual- frente a lo estatal: una defensa de los pueblos, en vez de una defensa de los Estados; un sistema de derechos de los pueblos, frente al imperativo de las ?razones de Estado?... Se trata, en definitiva, de plantear un proyecto alternativo que posibilite el reencuentro del ser humano con su entorno social, pol?tico, econ?mico, tecnol?gico y ambiental, en t?rminos de equilibrio y exento de opresi?n. Y como dijo el poeta: ??Paz, paz, paz! Paz luminosa. / Una vida de armon?a / sobre una tierra dichosa?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs



No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 21:15
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