Jueves, 23 de agosto de 2007
LA MENDICIDAD

?Pidiendo y pidiendo voy.
No dejen para ma?ana
lo que puedan darme hoy.?
Rafael Alberti.

HAY QUE ACABAR ANTES CON LA POBREZA

Algunos alcaldes tratan de acabar con una de las pocas profesiones liberales que todav?a quedan en Espa?a: la mendicidad.

-No es posible salir a la calle -se dice- sin que, inmediatamente, le asalte a uno un enjambre de mendigos. Es vergonzoso. ?Qu? dir?n los extranjeros?

Los extranjeros no dicen nada. El mendigo espa?ol les encanta, y muchos vienen exclusivamente a verlo. En otros pa?ses europeos no hay realmente mendicidad. Para mendigar es preciso tocar el viol?n, la ocarina o el acorde?n, cantar romanzas, bailar o hacer juegos malabares. S?lo Espa?a ha independizado a la mendicidad de las otras artes y s?lo el mendigo espa?ol llega al coraz?n del p?blico sin el concurso de musas extra?as. En otros pa?ses, el mendigo, como tal mendigo, no podr?a vivir, y tiene, por ejemplo, que ayudarse con la pintura. Aqu?, en cambio, no es raro que el pintor tenga que ayudarse con la mendicidad.

Por lo dem?s, yo no veo por qu? la exhibici?n de mendigos ha de constituir un bochorno mayor que la exhibici?n de millonarios. Si la pobreza es una verg?enza, la riqueza tiene forzosamente que ser otra. Si se oculta a los pobres, que se esconda tambi?n cuidadosamente a los ricos.

Y ?sta es la propuesta que deben llevar ciertos alcaldes a los plenos municipales: asilarlos a todos, ricos y pobres, lo m?s lejos posibles de sus ciudades, o no asilar a ninguno. Ser?a idiota el que ante un parado sin prestaci?n por desempleo, un inmigrante de los mal llamados ?ilegales?, un anciano olvidado y abandonado o un discapacitado f?sico o ps?quico carente de las m?s b?sicas prestaciones pens?ramos que nuestra sociedad est? muy mal organizada, y que ante el propietario de diez millones de euros la crey?ramos organizada perfectamente. Los extranjeros no es f?cil que incurran en semejante contradicci?n.

Si no hubiera riqueza no habr?a pobreza. Y si no hubiera pobreza no habr?a caridad, y la caridad todav?a sigue considerada como uno de los sentimientos que m?s enaltecen a determinadas se?oronas. Hay almas tan buenas, tan buenas, hay personas tan piadosas y tan caritativas, que el d?a en que no quedaran en el mundo pobres, la existencia les parecer?a bald?a y desprovista de sentido. Por esto tiene la pobreza tantos partidarios.

Yo convengo en las excelencias de la caridad, aunque me choca un poco el que se la relegue casi exclusivamente para uso de se?oras desocupadas. Y si se ha encontrado ya el procedimiento de acabar con la pobreza, y si la pobreza se conserva tan s?lo para desarrollar los sentimientos caritativos en el alma de las se?oras de buena posici?n, creo que se abusa un tanto. Los que tenemos una naturaleza po?tica no nos acostumbrar?amos f?cilmente a vivir en un mundo desprovisto de caridad, pero nos acostumbrar?amos. Ser?a doloroso, incuestionablemente, el saber que no hab?a caridad sobre la Tierra, pero nos acostumbrar?amos pensando que ya no hac?a falta ninguna.

Mientras no se acabe con la pobreza, hay que dejar tranquila a la mendicidad. La mendicidad es algo as? como la libertad de imprenta de los pobres. Algunos dicen que hay pobres muy ricos. Puede ser. Puede ser que haya quien se las d? de pobre como hay quien se las da de rico; pero lo indudable es una cosa: que si los pobres prefieren la calle al asilo, es porque en el asilo se encuentran peor que en la calle. Que se les proponga hospedarlos en un hotel de cinco estrellas y veremos c?mo ninguno protesta.

Me temo que con la beneficencia para los pobres pase algo de lo que pasa con la educaci?n para los chicos. Cuando ense?amos a los chicos a no alborotar, todos pretendemos hacerlo en beneficio de ellos, y en realidad lo hacemos ?nicamente en beneficio propio.

Por lo que respecta a los pobres, la verdad es que deben mendigar y que a nosotros no nos conviene que mendiguen. Mendigando nos sacan m?s dinero que asilados, y nos lo sacan sin darnos, a cambio, ning?n placer m?s que ese placer tan vago y tan relativo de hacer buenas obras. Asilados, les dar?amos menos dinero y se lo dar?amos asistiendo a grandes fiestas o a grandes comidas ben?ficas. Y si les decimos a los pobres que los asilos son muy c?modos, no es pensando en la comodidad de ellos. Los asilos de pobres, en efecto, s?lo son c?modos para los ricos. Y como dijo el poeta: ?Yo pido para alegrar / al ni?o que s?lo tiene / por todo juego el llorar. /... Pido, pido, pido y pido. / Pedir? estando presente / y hasta cuando me haya ido?.

Francisco Arias Solis
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Si quieres la paz, trabaja por la justicia.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 0:35
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