S?bado, 25 de agosto de 2007
FEDERICO MUELAS
(1910-1974)

?Cuenca, en volandas de celestes prados
de pelda?o en pelda?o fugitiva.
Gallarda entra?a de cristal que azores
en piedra guardan, mientras plisa el viento
de tu chopo el audaz escalofr?o.
?Cuenca, cristalizada en mis amores!
Hilv?n dorado al aire del lamento.
Cuenca, cierta y so?ada, en cielo y r?o.?
Federico Muelas.

LA VOZ DEL CANTOR DE CUENCA

No hay una hojita siquiera, de la arboleda de las Hoces conquenses, que no tiemble al recordar las voz del cantor de Cuenca. Canto que se repite sin cesar entre la piedra y el cielo de su alta y honda Cuenca, la espera y esperanza de su vida en perpetuo estado de gracia po?tica. Federico Muelas dec?a: ?Venero a la tierra donde nac?: Cuenca?. Apenas esto, es la breve antolog?a de su gran obra po?tica y siempre escribe con inicial min?scula la palabra poeta. ?Cada d?a me siento m?s impotente -escrib?a Federico- para saber lo que es la poes?a y para precisar los caminos por donde vamos a ella?.

Federico Muelas naci? en Cuenca en 1910. ?Soy escritor y poeta -nos dec?a Federico-. Tambi?n tengo las licenciaturas de Farmacia y Derecho y estudios incompletos en otras disciplinas. Periodista, frecuentador de estudios de radio y televisi?n, lector de locuras y razones y coleccionador de papeles. Me gusta andar caminos a trasmano y dialogar con quienes nadie habla. Tengo amigos que no me envidian y s? algunas cosillas raras que me hacen feliz. No s? ganar dinero?. Pero, especialmente, vivi? enamorado de Cuenca hasta su muerte, acontecida el 25 de noviembre de 1974. Publica algunos libros: Aurora de voces altas, Vuelo y firmeza, Rodando en tu silencio, Cantando entre cielo y sangre, Llanto en el umbral, Juglar?a, Postigo de la sombra, Ardiente hu?da, El libro de las arengas, Los m?os. Fue el fundador de la revista literaria El Bergant?n y el fundador de la Asociaci?n Espa?ola de Farmac?uticos de las Letras y las Artes, de la que fue su primer presidente. Para Federico, el aut?ntico boticario tiene que llevar la poes?a dentro de s? mismo.

Muelas es el poeta de los villancicos y un enamorado de misterio de la Navidad. En cierta ocasi?n, en un convento de Madrid, pronunci? el Preg?n de la Navidad. Tanto se entusiasm? el poeta conquense, que se extendi? mucho m?s de lo debido. Al siguiente a?o, otro poeta, para recordar al pregonero del a?o anterior le dedic? esta cuarteta: ?En el portal de Bel?n / habl? Federico Muelas. / Al terminar, las pastoras / eran ya todas abuelas?.

Ser?a muy dif?cil situar a Federico Muelas en el cuadro de nuestra l?rica. Le da lo mismo parecerse a Lope que a Salinas, a su compa?eros de generaci?n que ser un juglar para la ocasi?n del villancico. Muelas domina el verbo, la expresi?n y la forma. Recientemente se han reunido, bajo el t?tulo de Poes?a secreta, los libros Ardiente huida y El libro de las arengas. ?Escritos ambos en los a?os cincuenta - escribe Carlos Morales en la introducci?n-, comparecen, en primer lugar, como la principal prueba de cargo de la tan discutida aproximaci?n del l?rico conquense a las vanguardias del surrealismo, aspecto en un caso ?nico en el contexto de la generaci?n del 36, que en el que habitualmente ha sido ubicado por la historiagraf?a literaria contempor?nea?.

Siendo un enamorado de las reboticas, por ser fuente de di?logos y conversaciones, donde se vertieran las frases m?s ingeniosas, autorizadas o agudas, en aquel ambiente del brasero y mesa de camilla mantuvo una tertulia que denomin? ?el Ateneo?, a la que acud?an en grata convivencia los escritores y poetas espa?oles de m?s significaci?n, entre ellos Garc?a Nieto, Cela, Toral, S?nchez Maza, etc.

El poeta se encontraba all? donde hubiese que ser amigo de algo o de alguien, como lo demuestra el hecho de figurar como amigo de las campanas, habi?ndose fotografiado debajo de una de descomunal tama?o justo con otros compa?eros que se hab?an encaramado tambi?n en lo alto de un campanario.

Su poes?a se siente hermana de toda poes?a verdadera, sin otras pretensiones que las de la autenticidad con que cada verso fue escrito, vivido ?ntegramente, pensado en el momento justo de su necesidad para el poeta.

Su soneto de piedra a Cuenca no tiene que envidiar al soneto de m?rmol de C?rdoba de G?ngora. La Cuenca del soneto de Muelas es ?aventura de cielos despe?ados?. El amor a Cuenca inspir? su poes?a y Cuenca es en buena parte una invenci?n suya para la gente capaz de sentir calofr?o -?qu? palabra tan suya es calofr?o!- ante la contemplaci?n de las rom?nticas Hoces que dan realce a una ciudad encantada, con casas durmiendo en el aire, hechas de piedra y de nubes. Y como dijo el poeta: ??Cuenca, cristalizada en mis amores!?

Francisco Arias Solis
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La peor paz es mejor que la mejor guerra.

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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 16:57
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