Mi?rcoles, 19 de septiembre de 2007
UNA AMENAZA CONTRA LA LIBERTAD


?Y he de llevar mi libertad en peso
sobre los propios hombros de mi gusto.?
Miguel de Cervantes.

DESANIMAR DE LA LIBERTAD

El hombre es libre, quiera o no, porque no tiene m?s remedio que elegir, decidir, en cada momento de su vida; la libertad es el elemento en que acontece la vida humana, mientras alienta. Pero el ?mbito de sus posibilidades puede ser angustiosamente estrecho, y entonces la vida se contrae, se retrae sobre s? misma, llega a ser una fracci?n de lo que podr?a ser.
Por eso la mutilaci?n de la libertad es el despojo m?ximo que se le puede hacer al hombre, la suprema injusticia social -una vez que el hombre ha llegado a la vida y mientras se le permite seguir en ella.

Esto quiere decir que, aunque ning?n poder exterior es capaz de anular la libertad, la puede restringir de tal manera, que la vida se vuelve precaria, inferior a s? misma, degradada. Es muy dif?cil para un hombre o una mujer ser plenamente libres, si la sociedad en que viven no lo es, porque la vida humana es convivencia, y la libertad existe proyectivamente, entrelaz?ndose con la de los dem?s, potenci?ndose unas con otras.

Durante largos a?os, Espa?a ha estado privada de esenciales libertades. Ha sido duro, penoso y arriesgado para un espa?ol conservar, realizar, desarrollar, manifestar la libertad que le era propia, a la cual, no solo ten?a derecho, sino el deber de defender; era su obligaci?n esforzarse hacia ella, reivindicarla, ejercerla hasta el l?mite de las posibilidades reales (o un poco m?s all?), crear as? el ?mbito en que podr?a renacer -para el mismo y, por supuesto, para los dem?s y para el futuro, para que Espa?a llegase a tener un futuro suyo, proyectado y elegido, no impuesto.

Hubiera podido pensarse que los espa?oles, sedientos de libertades p?blicas, celosos de conservar e incrementar las privadas, llenos de ambici?n por ampliar el alcance de estas, por asegurar su ejercicio mediante una estructura pol?tica destinada a garantizarlas y, m?s a?n, estimularlas, iban a entregarse con contagiosa alegr?a al uso de la libertad, a su afianzamiento, a su pulimento, en un proceso de proyecci?n constante, de imaginaci?n pol?tica creadora.

?Ha sido as?? En buena medida s?: conviene no enga?arse por lo que se dice o murmura. Cuando se sale de la visi?n miope caracter?stica de gran parte de la expresi?n pol?tica de lo espa?ol; cuando se mira a Espa?a en conjunto y un poco desde lejos -por ejemplo, desde fuera de sus fronteras-, asombra la dilataci?n hacia la libertad del cuerpo social de Espa?a.
Pero ser?a un insigne error creer que la libertad es querida por todos -ni siquiera por todos los que verbalmente la proclaman- Ha habido -y seguir? habiendo- intentos de que la libertad de los espa?oles termine abrupta y violentamente para ser sustituida por la arbitrariedad de unos cuantos.
Es sorprendente, que los espa?oles, a los que habr?a que suponer abrazados a su reciente libertad con apasionamiento, no est?n en estado de alerta frente a todo lo que desde cualquier ?ngulo y con cualquier pretexto, sea una amenaza para su porvenir. Ya s? que se han opuesto, y volver?an a oponerse, a cualquier intento frontal de destruir la libertad pol?tica, pero temo que no pongan en juego la imaginaci?n para ver d?nde llevan las propuestas que no reniegan de la libertad, pero la comprometen.

Hay, sin embargo, una amenaza contra la libertad, m?s real, plenamente actual, y por tanto m?s peligrosa, consistente en desanimar de la libertad. Dar por supuesto que est? mediatizada, o amenazada, o que todo es ?como siempre?; convencer a los ciudadanos de que ?no vale la pena?, porque a lo sumo se trata de ?libertades formales? y no de las otras (es decir, aquellas que no se consiguen m?s que cuando se han eliminado todas la libertades ?formales?, aquellas que informan una sociedad y crean el ?mbito para todas las dem?s, incluso la de pedir que la haya).

Este es el m?s efectivo peligro que la libertad corre en Espa?a. Si los espa?oles ceden a estas t?cticas, pueden encontrarse sin libertad sin que nadie se la quite por la fuerza, simplemente porque habr?n renunciado a usarla, y su hueco ser? ocupado por otros. Porque no puede pensarse que la libertad es un espacio vac?o: es el lugar en que se realiza esa proyecci?n m?ltiple, esa imaginaci?n concreta, circunstancial, en que consiste la vida como libertad. Y como dijo Aza?a:. ?La libertad no hace felices a los hombre, los hace sencillamente hombres?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias
WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs


Se ama la libertad como se ama y se necesita el aire, el pan y el amor.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 0:17
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