Martes, 30 de octubre de 2007
PABLO PIFERRER
(1818-1848)

?Ya vuelve la primavera:
Suene la gaita, - ruede la danza.
Tiende sobre la pradera
el verde manto - de su esperanza.?
Pablo Piferrer.

LA VOZ MAS PROMETEDORA DEL ROMANTICISMO

Es l?gico que los rom?nticos sintieran, al menos en el origen de su movimiento, la opresi?n social en el plano ?tico y pol?tico. Su rebeld?a no fue banal ni estaba injustificada. Esta combatividad, mantenida por lo menos hasta alcanzar las posiciones que la libertad individual reclamaba, es resultante de una convicci?n honda en los impulsos espirituales, en la energ?a interna. El rom?ntico es quien no contiene, sino quien desborda, a beneficio de su propio rescate, la emotividad. Que, desde luego, puede ser de distintas direcciones y signos. Pero que tiene tambi?n de com?n con los otros rom?nticos el servir de terap?utica privada y de m?vil art?stico que posibilita la catarsis p?blica.

La fuerza, mucho m?s que la pasividad melanc?lica, es el verdadero mundo connatural a su rebeld?a. Si bien el fracaso o la misma crueldad de la lucha dan lugar a frecuentes lamentaciones que suelen ser, m?s que simples ayes de dolor, espacios de descanso donde se retoman los ?nimos de combate.

Pablo Piferrer y Fabregas nace en Barcelona el 11 de diciembre de 1818. Su padre trabaj? en la industria de la confecci?n y fue maestro de la seda, oficio que tambi?n ejerc?a, durante su adolescencia, el poeta Piferrer.

Tuvo Pablo Piferrer una vida dura, pues qued? hu?rfano de padre en su infancia y hubo de compaginar estudios y trabajo para sustentar a su madre. En 1831 aparece ya como alumno de la Real Junta de Comercio de Catalu?a. Ingres? despu?s en la carrera de Leyes. Fue Piferrer magn?fico estudiante, logrando en todos sus cursos la calificaci?n de sobresaliente, pese a las dificultades econ?mica que acosaban a su familia.

Sus preocupaciones sociales, unidas a la grave situaci?n pol?tica del pa?s, conforman su primera actitud como la de un devoto de la tendencia revolucionaria. En 1836, reci?n cumplidos los dieciocho a?os, Piferrer se alista, como voluntario para luchar contra los carlistas

La campa?a militar, pese a los ?xitos de Espartero no despierta su entusiasmo. Y menos cuando las luchas intestinas entre los moderados y los progresistas obligan a cambios constantes en el Gabinete de Gobierno (Mendiz?bal, Ist?riz, Calatrava, etc.) que afectan a la guerra. En 1837 publica sus primeros trabajos en El Vapor -El castillo de Monsoliu- y en la Biblioteca Rom?ntica-Moderna -el Cuento Fant?stico-. Es tambi?n el a?o en que compone su poema ?A una hermosa?.

A su regreso Piferrer colabora en El Guardia Nacional como cr?tico de conciertos y representaciones teatrales. Fue magn?fico cr?tico musical y literario y el efecto de sus art?culos, junto a su inquietud creadora, motivaron que se le confiara la redacci?n del primer volumen de Recuerdos y bellezas de Espa?a. En 1840 entra de bibliotecario en la Biblioteca de San Juan. Su posici?n pol?tica es ahora mucho m?s conservadora. Publica su Episodio de la Historia de los Jud?os en la antigua Corona de Arag?n, trabajo hist?rico centrado en el siglo XIV.

En 1842, Piferrer acusa los s?ntomas de la tuberculosis que le llevar?a al sepulcro. Se repone y marcha a la monta?a, conciliando sus necesidades de salud y trabajo, pero ha de interrumpir el segundo tomo de Recuerdos y bellezas de Espa?a, por las alteraciones pol?ticas y su necesidad de estar en el peri?dico. Escribe ya en El Diario de Barcelona. Colabor? tambi?n durante su breve duraci?n en el peri?dico La Corona.

En 1844, Piferrer es elegido miembro de la Real Academia de Buenas Letras. Publica en La Verdad -el poema a Las Navas de Tolosa- y en La Fe -el poema Canci?n de la primavera-; sale tambi?n el segundo tomo de Recuerdos dedicado a Catalu?a.

La salud de Piferrer va empeorando. Oposita, con ?xito, a la C?tedra de Ret?rica de la Universidad de Barcelona. Obtiene el nombramiento en 1848, pero el esfuerzo ha quebrantado mucho su salud. Tiene la obsesi?n de dedicarse a su ?mundo po?tico?, pero apenas formulado este deseo su enfermedad se agrava y muere el 25 de julio de 1848, a los treinta a?os de edad.

Piferrer, poeta de obra muy escasa, ha sido considerado como uno de los poetas m?s prometedores del Romanticismo. Men?ndez Pelayo lo estim? en mucho y antolog? su ?Canci?n de la primavera? entre las cien mejores poes?as de la lengua castellana. ?La inocencia de la vida / (Calle la gaita, - pare la danza) / No torna una vez perdida. / Perd? la m?a - ?Ay de mi esperanza!?

Francisco Arias Solis
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Cuando hay libertad, todo lo dem?s sobra.

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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 18:54
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