Viernes, 30 de noviembre de 2007
MANDAR Y GOBERNAR

?No maduraron los frutos
que tuvieron mal tempero;
a?n est?n verdes por fuera
y ya se pudren por dentro.?
Jos? Bergam?n.

MANDAR SIN MAS ES CASI LO CONTRARIO DE GOBERNAR

La situaci?n pol?tica actual es harto confusa. Los espa?oles acudimos prestos a votar con civilizada ilusi?n. La verdad es que el fraude electoral, anta?o tan corriente, ha desaparecido de nuestras costumbres pol?ticas. Pero no todos los pol?ticos elegidos parecen admitir la regla del juego que consiste en que nos tienen que representar a todos nosotros. Muchas veces sucede que luego esos elegidos se convierten en electores de segundo grado, sin que les hayamos facultado para ello. Empiezan a funcionar los famosos pactos. Pase cuando son entre versiones locales de una misma corriente ideol?gica. Pero a veces son pactos contra natura. Por lo menos da la impresi?n de que son arreglos para impedir que gobiernen los otros. Si los otros son los que han recibido m?s votos, la operaci?n resulta sospechosa. Menester ser? explicar esta degeneraci?n de la naturaleza democr?tica. Para ello se necesita tener clara una distinci?n, que no es un capricho ling??stico. Es la que contrapone mandar y gobernar. No son equivalentes. Recuerda la vieja distinci?n escol?stica entre potestad y autoridad. S?lo que aqu? se refiere a una cuesti?n de hechos, no de principios.

Gobernar es atender primero los intereses de los ciudadanos. El problema es que esos intereses son distintos y a veces hasta contradictorios. La ?nica forma de resolver el enigma es la lib?rrima discusi?n p?blica. Cuantas m?s opiniones, datos, manifestaciones de intereses y deseos, mejor. Por lo menos, menos graves ser?n los errores.

La cuesti?n est? en administrar bien los dineros del com?n. Todo lo que concierne al erario p?blico es sagrado. Con esa creencia empez? a funcionar la democracia. El principio de oro es que no se debe satisfacer una necesidad actual a costa de cargar la deuda a la generaci?n siguiente. La regla de plata es que cualquier dispendio p?blico se puede hacer con un menor coste. La norma de bronce es que, si el gobernante se equivoca, debe por lo menos rectificar, pedir perd?n y, en ?ltimo t?rmino, irse. De ah? que sea viciosa la pr?ctica de que el pol?tico no tenga una profesi?n previa, un modo particular de ganarse la vida. El mejor gobernante es el que pierde dinero dedic?ndose a la pol?tica. Si se decide a ello es porque gobernar proporciona la gran satisfacci?n de resolver los problemas que afectan a muchas personas. La cualidad primera del gobernante es saber interpretar las demandas sociales. Por desgracia, las urgencias de la pol?tica le impelen a estar hablando continuamente, lo que le hurta tiempo para informarse. Por ah? viene la degradaci?n del gobernante, hasta convertirse en un simple mandam?s, esto es, el que manda sin m?s.

Mandar sin m?s es casi lo contrario de gobernar. Se parece en que, aparentemente, son actividades que ejercen las mismas personas. Pero, si bien se mira, unos son los verdaderos gobernantes y otros ?los que mandan?. Los primeros tienen autoridad y poder; los segundo s?lo poder. El que simplemente manda se preocupa ante todo de sentarse sobre la poltrona y de seguir sobre ella el mayor tiempo posible. El que s?lo sabe mandar no suele saber escuchar. La transformaci?n del pol?tico de raza, de vocaci?n, en mandam?s se nota en esto: llegado ese momento ya no se puede hablar con ?l, ya no escucha. Est? acostumbrado a que sus opiniones sean declaraciones. Pretenden ser la representaci?n verdadera y total del pa?s, cuando no su encarnaci?n. Ese ?ltimo acto ser?a el del endiosamiento.

Es pat?tico el espect?culo de los que quieren ser alcaldes aunque su partido no haya sido el m?s votado. Las racionalizaciones para unirse a otras fuerzas resultan a menudo disparatadas. Esa uni?n puede ser interesada en su peor sentido. En definitiva surgen de no se sabe d?nde las ganas de mandar a toda costa. A partir de ah? va a ser dif?cil gobernar. La norma actual de los diab?licos ?pactos? es un est?mulo para que proliferen los partidos localistas, extravagantes, caciquiles. No se proponen gobernar, les basta con tener un diputado o concejal. Con esa sola presencia se convierten en la llave de sustanciosos ?pactos? que a?pen a otros por la grada del poder. Naturalmente, ese favor se cobra en influencia personal. Al final no se gobierna, pero se manda. Estamos ante una gigantesca evaporaci?n de las esencias democr?ticas. La democracia es m?s que nada una cuesti?n de aroma.

No me refiero a la continua negociaci?n y pausada cesi?n en que consiste la acci?n pol?tica civilizada. El gobernante sabe colaborar con la oposici?n, reconoci?ndole su parte de raz?n, porque nadie la tiene toda. Pero esa disposici?n prona al consenso est? re?ida con su caricatura, que es el pasteleo. Hay que separar muy bien la virtud del gobernante del vicio de intentar mandar a cualquier precio.

Tambi?n aqu? hay grados. Se debe reconocer un natural deseo de mando en toda persona que gobierna. Est? en la naturaleza humana. Nada m?s general que el impulso de poder. Por tal debe entenderse la satisfacci?n que se consigue al hacer que otros se comporten como uno desea. Es un leg?timo placer, pero tiene que atemperarse a unas normas para que no produzca m?s males que bienes. El grado m?s nauseabundo es lo que llamamos corrupci?n. Pero no hay que llegar a ese extremo. Basta con el suceso m?s corriente de que el impulso de mandar aproveche s?lo a la hueste ideol?gica del poderoso. Este se convierte en un caudillo, esto es, en un cabecilla de su particular cuerpo o mesnada. En el mejor de los casos habr? servido a su ?programa?, pero no a todos los ciudadanos. Es este ?ltimo servicio el que pretende el buen gobernante. Y es que, como dijo el poeta: ?Las cosas que est?n pasando / no se nos van a quedar / en lo que se est?n quedando / qued?ndose sin pasar: / Porque no est?n contando / cuentos de nunca acabar. / O de acabar de tal modo / que ser? acabar con todo?.

Francisco Arias Solis
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URL: http://www.arrakis.es/~aarias
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Sus palabras son bellas... pero luego no cumplen sus promesas.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.

Tags: MANDAR, GOBERNAR, FRANCISCO, ARIAS, SOLIS

Publicado por Franciscoariassolis @ 22:29
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