S?bado, 29 de diciembre de 2007
ANTONIO DE TRUEBA
(1819-1889)

?Es menester que compongas,
Se?or, un poquito el mundo,
porque se ha deteriorado
de tal modo, con el uso,
que el enterrador de G?e?es
anda vestido de luto,
porque hace m?s de dos a?os
que no se ha muerto ninguno.?
Antonio de Trueba.

LA VOZ DE ANT?N EL DE LOS CANTARES

Escritor vizca?no que alcanz? gran notoriedad en el siglo XIX, Antonio de Trueba, con sus famosos cuentos realiz? en el Norte de Espa?a una labor algo parecida a la de Fern?n Caballero en el Sur, siendo muy le?do; y al igual que Rosal?a de Castro en sus Cantares gallegos, recopila cantares sobre conflictos humanos y peque?os episodios que parafrasean o glosan canciones populares de su tierra natal. De formaci?n autodidacta, ten?a gran fecundidad literaria. Canta en sus poes?as los sentimientos sencillos y espont?neos del amor a la familia, al hogar, a la tierra, etc. Y como nos dijo el propio poeta vasco: ?Fue autor de cantares y narraciones vulgares el que pensaba ser labrador?.

Antonio Mar?a de Trueba y de la Quintana, conocido tambi?n como Ant?n el de los Cantares, naci? en Montellano, Vizcaya, el 24 de diciembre de 1819. Hijo de humildes campesinos, se sinti? atra?do desde ni?o por la literatura al o?r los romances de ciego, pero tuvo que abandona pronto la escuela para cultivar la tierra y trabajar en las minas de su tierra natal. Al cumplir los quince a?os march? a Madrid para evitar la primera Guerra Carlista. Seg?n nos cuenta Trueba, en uno de sus cuentos: ?Veinte fusiles se alzaron por un movimiento instintito y sin obedecer a voz de mando alguna, y Carmen cay? atravesada de balazos al expirar en sus labios el grito de ?Viva Carlos V! como su padre hab?a ca?do al expirar en los suyos el de ?Viva Isabel II! Mi madre que tambi?n hab?a ca?do sin sentido casi al mismo tiempo, cuando le recobr?, exclam? dirigi?ndose a mi padre con las manos juntas, en se?al de entra?able s?plica, y los ojos ciegos de l?grimas: -?Manuel, vendamos lo poco que tenemos para enviar a este pobre hijo de nuestra alma a donde Dios le libre de la suerte que aqu? le espera! Quince d?as despu?s iba yo camino de Madrid, destinado a la tienda y almac?n de ferreter?a que en la calle de Toledo, n?mero 81, ten?a don Jos? Vicente de la Quintana, primo de mi madre y hermano del venerable p?rroco de mi aldea y vicario del partido eclesi?stico a que ?sta pertenec?a?. En la ferreter?a rob? tiempo al sue?o para leer a nuestros escritores rom?nticos. En 1845 consigue un puesto burocr?tico en el Ayuntamiento de Madrid, lo que le permite m?s tiempo libre para dedicarse a la literatura. En 1851 public? su primer libro, El libro de cantares, que le dio a conocer en los ?mbitos literarios, al tiempo que inicia sus colaboraciones en La Correspondencia de Espa?a, Correo de la Moda, El Museo Universal y La Ilustraci?n Espa?ola y Americana. En una piso madrile?o comparte esperanzas y amarguras con Luis de Egu?laz, el pintor Germ?n Hern?ndez y algunos m?s, y en un local de veladas po?ticas le?an sus composiciones Trueba, N??ez de Arce, Pedro Antonio de Alarc?n, Eulogio Florentino Sanz... El escritor vizca?no tambi?n frecuent? la tertulia del Caf? de la Esmeralda ?en la calle de la Montera-. Trueba inicia la publicaci?n de sus cuentos, g?nero en el que lleg? a ser maestro, en los que narra los aspectos amables de la realidad. Algunos de ellos, alcanzaron gran popularidad y est?n recogidos en diversos vol?menes: Cuentos populares (1853), Cuentos de color de rosa (1854), Las hijas del Cid (1859) y Cuentos campesinos (1860). Muchos de estos cuentos tienen como escenario ambientes rurales del Pa?s Vasco.

En 1862, las Juntas Generales de Vizcaya proclamaron a Antonio de Trueba, Cronista y Archivero del Se?or?o, lo que determin? que el escritor se trasladara a Bilbao para el desempe?o de sus funciones, y donde, pese a reconocer su precaria formaci?n hist?rica, se dedic? a recopilar informaci?n para escribir ?una modesta historia general de Vizcaya?, que los disturbios pol?ticos le impidieron concluir. A esta ?poca pertenecen sus obras, Cap?tulos de un libro, sentidos y pensados viajando por las Provincias Vascongadas (1864), Defensa de un muerto atacado (los Fueros) por el Exmo. Sr. D. Manuel S?nchez Silva (1865), la novela hist?rica La paloma y los halcones (1865), Cuentos de varios colores (1866), El libro de las monta?as (1867), Bosquejo de la organizaci?n social de Vizcaya (1870), El molinerillo (1871), La familia cristiana (1871-1872), Resumen descriptivo e hist?rico de M.N.. y M.L. Se?or?o de Vizcaya (1872) y la novela costumbrista El gab?n y la chaqueta (1872).

Tras el par?ntesis de la II Guerra Carlista, que hubo de marchar a Madrid (1873) acusado de una supuesta simpat?a hacia el carlismo, volvi? a Bilbao donde fue rehabilitado, nombrado Padre de la Provincia (1876) y sigue publicando un buen n?mero de obras: Narraciones populares (1874), Exposici?n dirigida a las Cortes de la Naci?n por las Diputaciones de las Provincias Vascongadas en 16 de junio de 1876 (1876), Curiosidades hist?rico-literarias de Vizcaya (1878), Cuentos de madres e hijos (1878), Arte de hacer versos al alcance de todo el que sepa leer (1881), De flor en flor (1882).

Entre sus obras p?stumas destacan: El libro de los recuerdos (1898), Cuentos populares de Vizcaya (1905) y Cuentos de vivos y muertos (1909).

Antonio de Trueba elev? varios memoriales a las Cortes, en relaci?n con lo que el consideraba, en defensa de las Tradiciones Vascongadas. ?Terminada la guerra (la tercera guerra carlista) ?escrib?a el escritor vizca?no-, Don Antonio Canovas del Castillo, ansioso de popularidad, crey? excelente medio de alcanzarla la presentaci?n a las Cortes de un proyecto de ley abolitorio de los fueros vascongados, y en efecto se present?, y apenas hubo senador ni diputado que se atreviera a arrostrar la impopularidad de negarle su voto?.

En uno de los edificios de la plaza elegante y recoleta de los Jardines de Albia de Bilbao, falleci? Antonio de Trueba el 10 de marzo de 1889 y en dicho lugar, el 10 de noviembre de 1895, se erigi? en su honor, una estatua sedente realizada por Mariano Benlliure, que se coste? con los fondo recaudados entre los vascos de Am?rica y de Bizkaia. Y como dijo tan ilustre escritor vasco: ?La guerra, que Dios maldiga, y sobre todo la guerra civil, no tiene entra?as ni conoce la justicia?.

Francisco Arias Solis
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En Navidad,
Paz y Libertad.

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Gracias.

Tags: ANTONIO, TRUEBA, FRANCISCO, ARIAS, SOLIS

Publicado por Franciscoariassolis @ 21:51
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