Viernes, 02 de mayo de 2008
ROBERT BURNS 

(1759-1796)

 

“¡Ah, si nos fuera dado el poder de vernos

 como nos ven los demás! De cuantos disparates

 y necedades nos veríamos libres.”

Robert Burns.

 

 

LA VOZ DEL MODERNO LIBERTADOR DE LA POESIA 

 

Robert Burns es el mayor de los poetas escoceses, el verdadero y trascendental innovador. No era su fuerte la poesía convencional, aprendida trabajosamente en los libros: cantaba mejor cuando lo hacía espontáneamente, como el pajarillo, para expresar en improvistas efusiones la alegría o la tristeza de que se hallaba poseído. Como existía en él, el don natural, el genio, acertaba con frecuencia, y producía composiciones de una ligereza, de una soltura aladas, que se pegan al oído y no se olvidan. Tal vez ayudó también a ello el lenguaje empleado, el escocés, que, como medio de expresión literaria aparte iba desapareciendo, y él fijó tomándolo de aquel pueblo al cual pertenecía él mismo en cuerpo y alma.

 

Sus canciones son aún hoy tan famosas como cuando se escribieron. Todas, por su vivacidad, por su sabor al terruño, pero también por su honda ternura y por su intensidad de expresión, están muy por encima de cuanto puedan ofrecer de análogo las demás literaturas. Burns escribe en el dialecto de las tierras bajas de Escocia; popularísimo en vida en su patria, sus obras le conquistó en el mundo culto una gloria cada vez más indiscutible. Su genio brilla aún, o mejor dicho arde aún, como el dorado fuego que parece llamear en lo alto del monumento que tiene en Edimburgo. Fue, de fijo que sin proponérselo, uno de los principales representantes del prerromanticismo en Europa; pero también uno de los predecesores de la verdadera poesía moderna que a tanta altura, y con mayor genio y estudio, habían de elevar Heine y Goethe, no sin acudir a la base del lied alemán.

 

Robert Burns nació en Alloway, Ayrshire el 25 de enero de 1759 y falleció en Ellisland , cerca de Dumfries, el 21 de julio de 1796. Hijo de un campesino, lo fue también el como su padre; pero no obteniendo en ellos los resultados esperados, pensó en expatriarse, cuando de pronto  se encontró con que unas canciones que había escrito y dado a la imprenta en Edimburgo, le habían hecho famoso. Comprendió entonces que allí estaba su porvenir, y en vez de un expatriado o un simple campesino, llegó a ser, en su propio país, el más popular de los poetas. Para ello no necesitó grandes estudios; le bastó con acudir a la eterna fuente, a la ingenua poesía y a la música del pueblo. La letra surgía en él a la vez que cualquier vieja melodía resonaba en su memoria. Su espíritu nacionalista lo hace precursor de la corriente romántica. En 1788 contrajo matrimonio con Jean Armour y, al año siguiente,  obtuvo un puesto de funcionario del servicio de aduanas. Burns simpatizó con la Revolución francesa hasta las guerras franco-británicas, en las que participó en una expedición contra los franceses. Su ideología republicana y progresista fue muy mal vista por la iglesia calvinista y la aristocracia.

 

Se ha intentado presentar a Burns como un borracho y un réprobo, habiéndose creado  una idea distorsionada del poeta. Pero de lo que Burns fuera como hombre, de su vida supuestamente disipada, sin freno, que acabó con él prematuramente, a los treinta y siete años, hablen otros de los que escriben en diversos idiomas voluminosos libros acerca de él: a nosotros ha de interesarnos mucho más lo que significa como poeta y casi podríamos decir como moderno libertador de la poesía en época que bien lo necesitaba.

 

Burns supo cantar con el acento del pueblo, con musicalidad y sutil humorismo, el terrestre y elemental júbilo humano. Entre sus poemas destacan: La belleza de Nell, El sábado por la noche de Cottar, los Poemas escritos principalmente en dialecto escocés que antes de ser publicados en 1786, obtuvieron una gran difusión escritos a mano, y el extenso poema burlesco Tam O’Shanter (1795). En el siglo XIX, su casa, después de la Shakespeare, era el centro de peregrinación quizá más importante para los anglosajones,  y en el día  de su nacimiento (25 de enero) se sigue celebrando la “Noche de Burns”.  Y es que como dijo el poeta escocés: “La historia es cuestión de supervivencia. Si no tuviéramos pasado, estaríamos desprovistos de la impresión que define nuestro ser”.

 

Francisco Arias Solis
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WIKIPEDIA: http://es.wikipedia.org/wiki/Francisco_Arias_Sol%C3%ADs

 

 

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.                                                           

 


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Gracias.
 

 

 


Tags: Burns, Robert, Francisco, Arias, Solis

Publicado por Franciscoariassolis @ 8:18
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