Martes, 03 de junio de 2008
PASCUAL PLA Y BELTRÁN
(1908-1961)

 

“Sabed, oid, sabed que en pura llama

se cruza un pueblo erguido a golpe duro:

¡la voz de España humedecida clama

y en fuego y sangre se abre hacia el futuro!”

Pascual Pla y Beltrán.

 

 

LA VOZ AL SERVICIO DEL PROLETARIADO ESPAÑOL

 

Si bien en sus primeros libros La cruz de los crisantemos (1929)  y Huso de la eternidad, resuenan las corrientes neopopulares y deshumanizadas que soplaron en los años veinte, con la publicación de Narja (1932) se convierte, sin excesivas preocupaciones artísticas, en el primer poeta que, fiel a las consignas del Partido Comunista, puso su pluma y su voz al servicio del proletariado español.

 

Pascual José Pla y Beltrán nació en Ibi, Alicante, el 11 de noviembre de 1908  y falleció en Caracas, Venezuela, el 24 de febrero de 1961. Hijo de un jornalero y de una lavandera, tuvo una infancia difícil, en un hogar de muy escasos recursos económicos. Con sólo siete años fue pastor como Miguel Hernández. Al separarse sus padres, Pla y Beltrán, con sus tres hermanas, se quedan con la madre. Cuando tenía once años de edad, la familia se traslada a Alcoy, e intenta trabajar en varios oficios, entre otros, el de hilador mecánico que le ocasionaría daños a su salud. Se traslada a Valencia, donde procura pasar mucho tiempo en bibliotecas y en tertulias literarias y acude a una escuela nocturna. Escribe algunos poemas que envía a los diarios valencianos. Publica su primera obra,   La cruz de los crisantemos, con veintiún años. Funda la revista Murta, en 1931, en la que colaboraron, entre otros, Vicente Aleixandre, Pedro Garfias y Luis Cernuda. Ingresa en las Juventudes Comunistas, lo que le supone que sea encarcelado. A su salida de la prisión ingresa en el Partido Comunista y en la Unión de Escritores y Artistas Proletarios. En 1933 tienen lugar,  en la provincia de Cádiz,  los sucesos de  Casas Viejas, uno de los episodios más importantes y trágicos de la Segunda República Española, que simboliza  el martirio que sufrieron los jornaleros andaluces sin tierra y que  motivaron los versos que Pla y Beltrán  publicaría en la revista Octubre. También la frustrada revolución asturiana de 1934, que inspiró el Llanto de octubre de Emilio Prados, la obra teatral de Miguel Hernández Los hijos de la piedra y los poemas de La rosa blindada de Raúl González Tuñón aparece con frecuencia en la obra de Pla y Beltrán: “¿Era octubre, / o era el frío quien deshojaba rosas de nieve en nuestros hombres? / Oviedo era una voz lejana, / una queja, un vientre, un eco, / un lamento de niño de ojos de estopa y lengua de luna”...

 

Sus publicaciones posteriores a Narja, se sitúan en parecida línea Epopeya de sangre (1933), Hogueras en el sur (1935), Voz de la tierra (poema en rebelión) (1935), Camarada. Poema del amor y la angustia (1936),  Poesía revolucionaria (Antología 1932-1936) (1936) y, con el seudónimo de Pablo Herrera, Poesía (1947).

 

Durante la guerra civil colaboró en el Mono Azul, Ataque, Nueva Cultura y Hora de España. Viajó a Finlandia, Suecia, Dinamarca, Francia y la URRS. Impresionado por su viaje a Moscú, escribió  el poema “Salud, Moscú”, que fue publicado en la prestigiosa revista Hora de España. Participó en el II Congreso de Escritores convocado por la Alianza Internacional de Intelectuales Antifascistas, que reunió en Valencia, en julio de 1937, a José Bergamín, Corpus Barga,  Antonio Machado, Pablo Neruda, Fernando de los Ríos,  Ramón J. Sender, Vicente Huidobro, Carlos Pellicer,  Octavio Paz, Elena Garro, Nicolás Guillén, Iliá Ehrenburg,  Bertolt Brecht, Anna Seghers, Heinrich Mann, André Malraux, Louis Aragon, Alejo Carpentier, César Vallejo, Rafael Dieste, Rafael Alberti, John dos Passos, Julien Benda, Martín Andersen-Nexö, Stephen Spender, Tristán Tzara, Emilio Prados, María Teresa León, Arturo Serrano Plaja, Juan Gil-Albert, Herrera Petere, Lorenzo Varela, Miguel Hernández, Ramón Gaya, Juan Marinello, Ludwig Reen,  André Chamson, Jef Last, Malcolm Cowley, Feedor Kelyin, etc.

 

Encarcelado al final de la guerra hasta 1946,  le hicieron sufrir hasta un simulacro de fusilamiento. Rabiosamente perseguido después, tuvo que publicar sus libros con seudónimo. Al poco tiempo de salir de la cárcel muere su esposa Maruja Santacreu. En 1953 se casa con Concepción Zomeño. Dos años más tarde  consigue llegar a Santo Domingo y de allí pasar a Venezuela,  donde consiguió un trabajo en la Biblioteca Nacional de Caracas, ciudad en la que  vivió hasta su muerte.

 

Junto a Prados y Alberti hay que destacar –escribe Víctor Fuentes-, en este período, a otro poeta revolucionario, hoy prácticamente olvidado, Pla y Beltrán... De procedencia obrera, es nuestro auténtico representante de la poesía proletaria o bolchevique, según la definición de Vallejo”. Y como nos dijo el representante de la poesía del proletariado: “Íbamos adelante, / sintiendo en  nuestra piel el son oscuro, / la voz espesa de la muerte”.

 

Francisco Arias Solis
e-mail:
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URL: http://www.arrakis.es/~aarias

 

 

La libertad no la tienen los que no tienen su sed.                                                           

 


Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
 

 

 


Tags: Pascual, Pla, Beltrán, Arias, Solis, Francisco

Publicado por Franciscoariassolis @ 22:16
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