Martes, 10 de junio de 2008
MAX FRISCH
(1911-1991)

 

“Nosotros pedimos trabajadores

 pero nos llegaron personas.”

Max Frisch.

 

                               

LA VOZ DE LA DESOLACIÓN DE LA UTOPÍA

 

En la línea de Brecht, aunque con notables diferencias,  hay que situar a los autores suizos, de habla alemana, Frisch y Dürrenmatt, autores de teatro y novelistas que, con Heinrich Böll y Günter Grass, son los más representativos de la literatura alemana de los últimos años.

 

Max Frisch mantuvo estrecha relación con Bertolt Brecht y Thornton Wilder, que influyeron en su obra dramática. Es, junto Dürrenmatt, uno de los dramaturgos más importantes de la posguerra alemana.

 

Max Frisch nació en Zurich el 15 de mayo de 1911 y falleció, en su ciudad natal, el 4 de abril de 1991.  Tras abandonar los estudios de literatura alemana que realizaba en la Universidad de Zurich, ejerció varios años el periodismo. En 1935 visitó por primera vez Alemania, oponiéndose al nacionalsocialismo y  al antisemitismo. A los veinticinco años inicia sus estudios de arquitectura. Durante la segunda guerra mundial fue destinado como artillero al servicio de fronteras. En 1942 contrae matrimonio con Gertrud Constanze von Meyenburg. En 1947 conoció a Bertolt Brecht, quien dejará una profunda huella en su producción teatral. En 1951 estuvo un año en Estados Unidos. Tres año más tarde, se separó de su familia y cierra su despacho de arquitecto para consagrarse a la literatura. Entre 1960 y 1965, vive con la escritora Ingeborg Bachmann en Roma. En 1962 tiene una nueva relación con la estudiante Marianne Oellers, con la que estuvo casado durante unos años. Finalmente conoció en Nueva York a la americana Alice Locke-Carey, con la que vivió hasta 1985.

 

En 1954 logró el premio Wilhelm Raabe por su novela  No soy Stiller, con la que se dio a conocer internacionalmente. En esta obra plantea el caso de un escultor que, arrestado en la frontera de su país, exhibe una pasaporte falso y niega su verdadera identidad. Constituye una aguda sátira al carácter y vida suizos, excesivamente pragmáticos y ordenancistas. La tesis de la novela no es nueva. Consiste en el intento de un hombre por liberarse de su “yo” , de evadirse a otra personalidad. La novela resulta válida por la gran penetración psicológica de que hace gala el autor, y sobre todo, por el  cuadro ambiental que nos describe. En 1957 publicó Homo Faber y obtuvo el premio Georg Büchner que otorga la Academia alemana de lengua y literatura. Su segunda novela encarna a un ingeniero, figura típica del siglo XX. El técnico privado de una suficiente educación humanística, vive perfectamente en un mundo dominado por la ley de las probabilidades. Una cadena de imprevistos acontecimientos le lleva a una aventura sentimental con la que resulta ser su propia hija. Un mundo de perfiles humanísticos, maravillosamente expresado por el contraste que nos proporciona el lenguaje antipoético y desigual del personaje, se revuelve contra él desencadenando la tragedia “poco probable”.  Entre sus restantes novelas destacan: Digamos que me llamo Gantenbein (1964), Guillermo Tell va a la escuela (1971), Diario 1966-71 (1972), Montauk  (1975), de carácter autobiográfico, y El hombre aparece en el holoceno (1979). Sus novelas son dialécticas, la psicología de los personajes expresan el desfase entre los sentimientos del hombre actual y el progreso técnico.

 

Su teatro plantea en su trama la inseguridad y la angustia del hombre de hoy desde un punto de vista más ético que político: Santa Cruz (1947),  Y todavía cantan (1945), La muralla china (1946), Don Juan o el amor de la geometría (1953), Los incendiarios (1953) y Andorra (1962). 

 

Su Diario consta de cuatro volúmenes, publicados en 1940, 1950, 1972 y 1983. Frisch es el autor de la desesperación, de la desolación de la utopía; habla del amor y del miedo a la muerte, de lo perecedero, sintiendo profundamente la contradicción de la época actual con rebeldía ética. Y como dijo el escritor suizo: “La literatura puede ser una buena terapia personal, una especie de psicoanálisis por el que no se paga al psicoanalista”.

 

Francisco Arias Solis
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Cuando hay libertad, todo lo demás sobra.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
 

 

 

 

 

 

 

 

 


Tags: Max, Frisch, Arias, Solis, Francisco

Publicado por Franciscoariassolis @ 15:20
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