Martes, 22 de julio de 2008

 

MAURICE MAETERLINCK

(1862 -1949)

 

“Lloro los labios ya gastados

donde los besos no han nacido,

y los deseos abandonados

sobre dolores abatidos. “

Maurice Maeterlinck.

 

 LA VOZ DEL EXPONENTE DEL TEATRO SIMBOLISTA

 

El dramaturgo, poeta y ensayista belga en lengua francesa  Maurice Maeterlinck es una de las figuras más representativas del simbolismo. Aunque sus primeros libros fueron de poesía, debe su fama a sus dramas, inspirados en la alegoría, la leyenda y la magia, en los que tiende a crear una atmósfera misteriosa en la cual sus personajes son víctimas de la fatalidad.

 

Maurice Maeterlinck nació en Gante el 29 de agosto de 1862 y falleció en Niza el 5 de mayo de 1949. Se educó  en un colegio de jesuitas y,  posteriormente, estudió   leyes en la Universidad de Gante. En 1886 se estableció en Francia, donde ejerció la abogacía y participó en el movimiento simbolista, convencido de que en el simbolismo estaba el futuro de la poesía, publicó en 1889 el  poemario Invernaderos cálidos, y el drama La princesa Maleine, a los que seguiría una vasta producción dramática, poética y ensayística, en el campo filosófico y en el científico. Abandonó su profesión para consagrarse a la literatura.   En París vivió durante veinte años con la actriz Georgette Leblanc,  a la que había conocido en 1895 y que interpretó muchas de sus obras. En  1911 se le otorgó el Premio Nobel de Literatura. En 1919 contrae matrimonio con Renée Dahon. En 1932 es nombrado Conde por el rey de Bélgica y en 1937 ingresó en la  Academia de Ciencias Morales y Políticas como miembro extranjero. Durante la Segunda Guerra Mundial se refugió en Estados Unidos donde siguió escribiendo y publicando. A su regreso a Europa, después de la guerra, se estableció en Niza, ciudad en la que falleció.

 

Interesantes en extremo resultan sus originales reflexiones acerca de los insectos sociales, tema de sus obras La vida de las abejas (1901), La vida de las termitas (1926) y La vida de las hormigas (1930); pero fueron sus piezas teatrales las que le dieron mayor fama. De éstas pueden señalarse: La intrusa (1890), Las siete princesas (1891),  Pelléas y Mélisande (1892), que sirvió de inspiración para una ópera de Claude Debussy,  Monna Vanna (1902) y El pájaro azul, representado por primera vez en el Théatre de L’Oeuvre de París, en 1908, historia fantástica con personajes no humanos. Es autor además del libro de poesías Doce canciones, convertido en 1900 en Quince canciones, y de ensayos, como El tesoro de los humildes (1896), La sabiduría y el destino (1898),  La inteligencia de las flores (1907) y La vida del espacio (1947).

 

La producción dramática de Maesterlinck, conocida en España en buena parte gracias a las traducciones de Martínez Sierra, ejerció una cierta influencia en el teatro de la Generación del 98 y en las primeras obras teatrales de Federico García Lorca. Y como dijo el escritor simbolista: “Si antes de besar a la persona amada habéis contemplado las estrellas, no la besaréis de la misma manera que si sólo habéis mirado las paredes de vuestra habitación”.

 

Francisco Arias Solis
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Por la convivencia frente a la crispación.


Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
 

 

 


Tags: Maeterlinck, Francisco, Arias, Solis

Publicado por Franciscoariassolis @ 20:18
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