Lunes, 09 de marzo de 2009

 

 

LUIS BAGARÍA

(1882-1940)

 

“¡Tras larga ausencia,

con qué placer te miro!

¡En tus orillas

tan solo yo respiro!”

Luis Bagaría.

 

LA VOZ DEL GENIAL CARICATURISTA

 

Bagaría es un miembro especialmente lúcido del grupo de intelectuales que, a partir de la crisis del 98, buscan un supuesto para un orden de libertad, paz y fraternidad, quebrado definitivamente por la rebelión militar de julio de 1936.

 

Nacido en Barcelona, en 1882, su vida va a sufrir un cambio radical a los diecisiete años, con la muerte del padre. Es el paso de una situación tranquila, acomodada, a otra de inseguridad permanente, abierta con un viaje a México con su madre en busca de fortuna, hacia 1899, que no termina en desastre por verdadero milagro. Madre e hijo fracasan en todos sus empeños en la Puebla de los Ángeles, cambiando el adolescente Luis Bagaría de un oficio a otro –mozo de billar, panadero, sereno, vendedor de tabaco-, sin suerte en ninguno. Y para supervivir acepta el encargo de pintar las paredes de un bodegón, lo que le lleva a descubrir sus dotes intuitivas para la representación gráfica.

 

Luis Bagaría se hace artística e intelectualmente,  a la sombra de Santiago Rusiñol, en la Barcelona de 1900. Cuando Bagaría regresa a Barcelona, Rusiñol es ya un polo de la vida intelectual catalana: él le introduce en sus círculos de relaciones y descubre su genialidad como caricaturista. Gracias a Rusiñol, Bagaría se coloca en la estela del modernismo.

 

Sus primeros dibujos los realiza en La Tomasa, un semanario de Barcelona. Luego en La Tribuna. Las caricaturas personales constituyen el género en que Bagaría logra una precoz madurez. De ellas se compondrá la exposición inaugurada en París a fines de enero de 1905. Algunos críticos valoraron ya la obra de Bagaría como la del primer caricaturista del país.

 

En 1908, Luis Bagaría cruza de nuevo el océano, esta vez recala en La Habana, iniciando unas colaboraciones en el Diario Español y en el semanario Fígaro. A su regreso a España las páginas de La Tribuna incluyen, sin periodicidad fija, una gran caricatura de Bagaría, de los artistas y políticos destacados del momento.

 

Conforme discurre el año 1912, la caricatura de Bagaría sobre el mundo cultural madrileño se intensifica. Había roto el fuego su ilustración de la críticas relativas al estreno de La marquesa Rosalinda, de Valle-Inclán, culminando años después, en 1915, con la crónica del Amor brujo, de Manuel de Falla.

 

En 1916, Luis Araquistain asume la dirección del semanario España, en el que Bagaría juega un importante papel. Casi treinta años después, el periodista Rivero Gil, lo seguirá evocando desde el exilio mexicano: “Su campaña antialemana fue, quizá la más violenta y efectiva que se realizó en España. El Kaiser y sus aliados protagonizaron la mayoría de sus caricaturas...”

 

En el número cero de El Sol, ya figura una caricatura de Bagaría. En lo sucesivo, y hasta la ruptura de marzo del 31, la vida de Bagaría transcurre en torno a El Sol.

 

“Primo de Rivera –cuenta Bagaría- un día, mandó una nota a la empresa El Sol, advirtiéndole que si seguían, publicando caricaturas mías, suspendería el periódico o todos los periódicos que publicasen mis cosas”. El caricaturista tuvo que salir hacia América y prepara una exposición de caricaturas que exhibirá, en Buenos Aires, con éxito legendario.

 

Crisol sale a la calle el 4 de abril de 1931. Sólo hay tiempo para cuatro caricaturas de Bagaría hasta que sobreviene el cambio de régimen. A lo largo de 1932 el caricaturista catalán publica sus caricaturas en Luz. El 26 de septiembre de 1934 Bagaría regresa a El Sol. La inesperada actuación de Bagaría como reportero, permite que haga una deliciosa entrevista a García Lorca. El poeta granadino no hurta el cuerpo a la cuestión del arte por el arte y declara que “en este momento dramático del mundo, el artista debe reír y llorar con su pueblo; hay que dejar el ramo de azucenas –añade- y meterse en el fango hasta la cintura para ayudar a los que  buscan a las azucenas”. Bagaría confiesa ser un “salvaje con dolorida materia”, lo que le vale una puntualización por parte del poeta: “Las plumas de tu salvajismo son plumas de ángel, y detrás de tu danza macabra hay una lira rosa que pintaron los primitivos italianos”.

 

La guerra provocada por la rebelión militar  del 36, es para Bagaría un auténtico tiempo de destrucción. No tiene nada de extraño que la primera reacción, tras el 18 de julio, fuera el silencio. Entre 1936 y 1938 Bagaría realiza su colaboración en La Vanguardia. Desde distintos ángulos,  la denuncia a la destrucción causada por la guerra constituye el hilo conductor de la última etapa barcelonesa.

 

Su exilio comienza en Francia. “Siempre fue enemigo de las guerras” –confesará a un corresponsal de Regards, en julio de 1938-. En París, comienza su colaboración en el órgano de la resistencia republicana, Voz de Madrid.

 

Bagaría toma el barco en mayo de 1940, con destino a La Habana. Tres semanas más tarde, la muerte, sobrevenida en La Habana, el 26 de junio de 1940. En Madrid quedó la placa que Bagaría ya tenía preparada para el caso: “Aquí yace el caricaturista / Bagaría / que una noche, sin pensar / se olvidó de respirar. / ¡Adiós, muy buenas!”

 

Francisco Arias Solis
e-mail:
[email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

 

 

Si quieres la paz, prepárate a vivir en paz con todos los hombres.

 


Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus páginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

 

Gracias.
 

                                                                                               

                                                                                               

                       

                                              

 

                                                                                            

 


Tags: Luis, Bagaría, Francisco, Arias, Solis

Publicado por Franciscoariassolis @ 23:21
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios