Viernes, 29 de mayo de 2009
 

 

CARMEN CONDE

(1907-1996)

 

Dormida por los siglos se ha quedado

sin nadie que libere tanto sueño,

la niña que me dio lo que yo he sido.”

Carmen Conde.

 

LA VOZ DEL VITALISMO ROMANTICO

 

En esa tierra que había un poco antes dado a Azorín, Gabriel Miró y Oscar Esplá, en un momento determinado y prodigioso breve e intenso, se produce con vigor y una fuerza inigualable, un joven movimiento literario que estalla entre Orihuela y Cartagena con los nombres de Ramón Sijé, Miguel Hernández, Antonio Oliver y Carmen Conde, pertenecientes todos ellos a la llamada generación poética de 1936 de la que también forman parte entre otros Gabriel Celaya, Juan Antonio Muñoz Rojas, Luis Rosales y Luis Felipe Vivanco.

 

Mucho de la claridad de su tierra tiene la poesía de Carmen Conde cuando dice: “Confianza en la luz tengo yo siempre”, mucho de taranta y cartagenera en la sangre, mucho de latigazo de sol en la tierra sedienta. Pero la poderosa, anhelante voz de Carmen Conde no es voz de una tierra, ni de unos hombres, ni de unos anhelos colectivos sino desnuda lírica que amalgama todo aquello.

 

Su voz sale –como la enuncian los títulos de sus libros- del propio Brocal; es Pasión del verbo, Ansia de gracia, Honda memoria de mí, anhelo de que Sea la luz, desasosegada finalidad en Mi fin en el viento y Mujer sin edén, esperanza en Iluminada tierra y Vivientes de los siglos; confesión apasionada en Monólogos de la hija, sublimación humana en Derribado arcángel. En su voz, le doy a la noche, Cancionero de la enamorada y Días para la tierra la poetisa emprende la más grande salida de sí misma; queriendo iluminar las palabras. Libremente, inconteniblemente a Carmen Conde le van saliendo los poemas. Carmen lo ve todo con una penetrante mirada que no descansa. Es una mirada amplia y directa. Mira con los ojos abiertos y eternos de la poesía. Su vitalismo es de raíz romántica y con visión que a veces recuerda a Vicente Aleixandre se abrazan en su poesía la expresión jubilosa de la plenitud de los sentidos y la comunión con el universo.

 

Carmen Conde Abellán nace en Cartagena el 15 de agosto de 1907. En 1914 se traslada con su familia a Melilla lugar en que reside hasta 1920. De nuevo en su ciudad natal, cursa la carrera de Magisterio, que termina en 1930. Cursa estudios de Filosofía en la Universidad de Valencia. A los 15 años comenzó a publicar artículos en Los Lunes del Imparcial, La Esfera e Informaciones. Antes de la guerra civil española, fundó junto a Miguel Hernández, Sijé y su esposo Antonio Oliver Belmás, la revista de creación literaria El Gallo Crisis. En 1929 publicó su primer libro de poesía Brocal.

 

En la década de los 30 fundó junto con su marido la Universidad Popular de Cartagena, creada a imagen y semejanza de la fundada por Machado en Segovia. Obtuvo el Premio Ateneo de Sevilla por su obra Yo soy la madre, el Premio Elisenda de Montcada, por su novela Las oscuras raíces, el Premio Simón Bolivar, por su libro de poesía Vivientes de los siglos. En 1967 recibe el Premio Nacional de Literatura por su Obra poética. Carmen Conde fe elegida miembro de la Real Academia Española, para el sillón K, el 9 de febrero de 1978. Tomó posesión de su cargo el 28 de enero del año siguiente, convirtiéndose en la primera mujer que alcanzaba este honor. Cuando fue elegida Carmen Conde dijo: “El machismo evidente en la lengua castellana es triste consecuencia de la historia que arrastramos las mujeres españolas”. Carmen Conde falleció en Madrid el 8 de enero de 1996.

 

Carmen Conde ha figurado en primera línea de la creación poética. No ha habido revista de las muchas que han aparecido en los últimos cincuenta años en la que no haya algún poema de Carmen Conde. Esta poetisa hace pensar en Keats, en Rilke, en Juan Ramón y hasta en Paul Valery como caminos seguidos y como coincidencia de gesto estético.

 

Canto y fecundación es la poesía. En este país se hace preciso reconocer en el decimotercer aniversario de la muerte de Carmen Conde la edad eterna de la verdadera poesía. Y como dijera nuestra poetisa: “ Parada en el umbral de lo infinito / como pueda, detendré el tiempo. / Quiero ver y escuchar, quiero olvidar, / cuando lo sepa este secreto”.

 

Francisco Arias Solís

 

La fórmula salvadora es paz, libertad y justicia.

 

 

XIII Festival Poético por la Paz y la Libertad

URL: http://www.internautasporlapaz.org

 

 

 

 


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Publicado por Franciscoariassolis @ 9:41
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