Lunes, 18 de septiembre de 2006
AGUA DEL CIELO

?Y la canci?n del agua
es una cosa eterna?.
Federico Garc?a Lorca.

LA FUERTE SEQUIA

La sequ?a siempre ha tenido ciclos acusados en Espa?a como las inundaciones y las riadas. Siempre ha estado servido el contraste en esta tierra. El agua en las poblaciones no tra?a m?s consecuencias sino el barro o la inundaci?n. En el campo, el agua es bendici?n de hierbas verdes. Y si bien el contraste no tiene por qu? ser negativo en s? mismo, lo cierto es que cuando la sequ?a llega a esta tierra, es que llega de verdad. Lo que hace que la sequ?a adquiera un signo adem?s de preocupante, peculiar, es que las restricciones casi hayan coincidido en ciertos municipios con las del a?o pasado.

La fuerte sequ?a que sufrimos ha causado ya restricciones de agua en el abastecimiento de determinados municipios; ha reducido las expectativas iniciales de producci?n para la mayor parte de los cultivos agr?colas y ha causado m?ltiples da?os, al tiempo que ha puesto tambi?n de manifiesto las graves carencias con que cuenta todav?a nuestro pa?s en materia de infraestructuras hidr?ulicas.

Existen importantes d?ficits en la infraestructuras de abastecimiento urbano de recursos h?dricos. Es evidente que la actual red de embalses es totalmente insuficiente. Todo ello tiene un grave repercusi?n econ?mica ya que el agua es un recurso escaso y estrat?gico en nuestro pa?s, de un coste cada vez mayor y del que desaprovechan, sin embargo, gran parte de sus posibilidades de reciclaje y reutilizaci?n. Las infraestructuras de saneamiento y depuraci?n de las aguas residuales son totalmente insuficientes. En Espa?a al inicio del siglo XXI, la poblaci?n servida por depuradoras sigue siendo porcentualmente inferior a la media de la OCDE.

La sequ?a tambi?n pone en evidencia la pertinaz desigualdad que padece nuestra tierra.

El agricultor tiene para el cielo en su desperezo de madrugada, su primera preocupaci?n y su primera esperanza. De all? le vienen el agua que fecunda y el sol que fructifica. Para mirar el cielo el agricultor no necesita de violencias, lo encuentra a ras de las escasas tapias de sus patios, en horizonte amplio y con mirar lejano. Lo encuentra en todas sus perspectivas. Cielo y tierra se confunden en la lejan?a.

En las grandes ciudades, por el contrario las perspectivas se empeque?ecen, el cielo parece que ha subido m?s alto, no podemos mirarlo sin sentir la fatiga de la postura violenta.

Pero en el campo, muchos trabajadores de la tierra, sin embargo han dejado de mirar al cielo, aunque lo vean con sus propios ojos y en todos los horizontes, lo miran como algo extra?o. Para mirar al cielo como cosa propia, para mirarlo con alegr?a y con amor, hace falta esperar algo de ?l. El cielo le resulta tan extra?o a los jornaleros como la tierra que trabajan.

En Andaluc?a, los pocos propietarios de la tierra, esperan que baje el agua a sus tierras. Y cuando su cielo no se acuerda de enviar a tiempo el agua, a falta de un cacique que le gestione la lluvia, recurren al Patr?n del pueblo, y lo pasean solemnemente a cambio de que le consiga lo que desean, no en balde le han dedicado una calle en el pueblo y le han costeado la banda de m?sica para que no haga o?dos sordos a sus peticiones.

Los jornaleros ven pasar la procesi?n. No tienen tierras que necesiten agua del cielo. No esperan nada del cielo. Si cae la lluvia, no encontrar? una espiga de la que sean propietarios.. No tienen nada. Viven sin tierra ni cielo. No han venido al mundo m?s que para ser espectadores de abundancias ajenas y actores de sus propias miserias. Y como dijo el poeta gaditano: ?Y grandes tierras sin riego, / con sed de siembra, con sed / de las manos del labriego?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


La paz pide una oportunidad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:57
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