Martes, 19 de septiembre de 2006
CON TODA LA BARBA

?Este gran don Ram?n de las barbas de chivo,
cuya sonrisa es la flor de su figura,
parece un viejo dios altanero y esquivo
que se animase en la frialdad de su escultura.?
Rub?n Dar?o.

UNA BUENA BARBA ABRIA TODAS LAS PUERTAS

Hemos hablado en alguna ocasi?n de lo que valen las barbas. Hoy valen muy poco, evidentemente, pero no est?n tan lejanos aquellos tiempos en que una buena barba le abr?a a su poseedor todas las puertas, y en que al hombre imberbe o lampi?o no se le consideraba realmente un hombre. Entonces, cuando alguien quer?a un cargo, lo primero que necesitaba era una barba a prop?sito para desempe?arlo. Hab?a barbas de ministro, barbas de gobernador civil, barbas de presidente de la Diputaci?n, barbas de alcalde, etc., etc., y los altos cargos se distribu?an entre las grandes barbas con el mayor esp?ritu de equidad y de justicia. La gente cultivaba sus barbas con toda clase de abonos, desde la fr?a loci?n de perfumer?a a la sopa de fideos o al rico caf?. Las cultivaba, las peinaba, las rizaba, las ondulaba, las planchaba y, en caso necesario, las mandaba al tinte. El Estado cuidadoso de su propio ornato, decoro y representaci?n, necesitaba much?simas y variadas barbas y estimulaba con toda clase de recompensas el desarrollo de las mismas.

Por desgracia aquellos tiempos acabaron ya. Hoy no hay p?blico capaz de apreciar art?sticamente una buena barba, y s?lo en las zonas m?s fr?as del planeta, quedan algunos de estos aditamentos capilares a modo de bufandas o prendas de abrigo. La barba, como tal barba, ha pasado definitivamente a la historia.

El d?a que se haga una historia cr?tica de las barbas a trav?s de los tiempos, se habr? hecho una historia del hombre y de la civilizaci?n tan perfecta como la que m?s. Por qu? en unas ?pocas determinadas todo el mundo se deja la barba. Por qu? en otras ?pocas se las afeita o las recorta. Por qu? hay periodos en que todas las barbas adoptan la misma forma, y otros, como, la segunda mitad del siglo XIX, apogeo del liberalismo, en que cada ciudadano tiende a manifestar su personalidad por medio de su barba. Por qu? en ciertos momentos hist?ricos cada profesi?n tiene sus barbas privativas y un notario no puede usar barbas de almirante ni un juez barbas de farmac?utico... Por qu? en el ?ltimo periodo de nuestra reciente dictadura los ciudadanos delataban sus distintas ideolog?as por medio de sus barbas, lo que era de sobra conocido por la polic?a del r?gimen. Estos ser?n los principales temas a estudiar y a esclarecer.

Evidentemente, las barbas est?n en nuestros d?as enteramente desacreditadas en todas partes, a lo que sin duda alguna, ha contribuido de manera principal?sima el uso inmoderado que se hizo de ellas en la pol?tica y el posterior acceso de la mujer a los cargos pol?ticos. Ning?n prestamista las admite ya . Ning?n banco la exige a la hora de solicitar un pr?stamo hipotecario para la adquisici?n de una vivienda. Ning?n Consejo de Administraci?n las busca ni solicita para presidir sus reuniones, y hasta aquellos que antes la utilizaban como un distintivo han acabado por abandonarlas completamente. Lo que no se sabe es si este abandono ser? temporal o definitivo. Hay quien cree que, inventadas las m?quinas el?ctricas de afeitar, los hombres no volver?n ya nunca a dejarse la barba, y hay quien, por el contrario, ateni?ndose a otro tipo de razones, opinan que este siglo ser? m?s barbudo que un puercoesp?n, es decir, un siglo con toda la barba. Y es que, como dijo el poeta: ?Hombre de Espa?a; ni el pasado ha muerto, / ni est? el ma?ana -ni el ayer- escrito?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


La paz pide una oportunidad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 18:52
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