Mi?rcoles, 20 de septiembre de 2006
EL ARTE INDUSTRIAL

?Yo nac? -?respetadme!- con el cine.
Bajo una red de cables y de aviones.?
Rafael Alberti.

LA INDUSTRIA CINEMATOGRAFICA

Durante mucho tiempo se ha considerado que el cine era una industria. Este tiempo no ha tocado a su fin; se habla todav?a, y con buenas razones, de la industria cinematogr?fica. Cabe alejar que se podr?a hablar asimismo de la industria musical o de la pict?rica; al fin y al cabo, la m?sica y la pintura constituyen a menudo ?cuando menos en nuestra ?poca- actividades ligadas s las organizaciones industriales y comerciales. La llamada ?m?sica popular? se haya muy industrializada, y un respetable sector de la pintura est? profundamente comercializado. Sin embargo, el cine parece ser el arte industrial por excelencia, y ello por diversas razones.

Para empezar, el cine es caro. Si uno est? dispuesto a confiar a la providencia la suerte que va a correr su obra, puede escribir una novela, pintar un cuadro, componer una sinfon?a o perge?ar una coplilla sin alterar en demas?a el presupuesto. En cambio, aun a un nivel modesto, una pel?cula realizada con cierto grado de competencia t?cnica exige desembolsos respetables.

Tales desembolsos, no son ajenos al hecho de que desde muy pronto la producci?n de pel?culas tom? el car?cter de una ?empresa?. Era menester sufragar los gastos de la producci?n de pel?culas, pero la naturaleza humana ?por lo menos la naturaleza humana en la moderna sociedad industrial- no se contenta con sufragar gastos; aspira tambi?n, y sobre todo, a lucrarse. Esto requiere comercializar el producto. Lo cual sucede tambi?n en otras actividades art?sticas, especialmente en las que se traducen en espect?culos. Poner en pie una compa??a teatral, o de ?pera, o un ballet, o una orquesta sinf?nica, etc., no es cosa que pueda hacerse con cuatro euros ?ni, hoy d?a, con 40.000 euros-, y sucede con frecuencia que la carest?a de la empresa determina el producto, o tipo de producto, que ?sta ofrece, y hasta condiciona la producci?n. Mas no al punto que ha ocurrido en el cine, donde buena parte de la producci?n se ha armado con el ojo puesto en el r?dito.

El car?cter empresarial de la producci?n cinematogr?fica se debe tambi?n a otros motivos, y aunque ninguno de ellos est? estrictamente desligado de los factores econ?micos, pueden considerarse independientemente. Por ejemplo, el hecho de que el cine apareciese desde muy pronto menos como un arte que como un ?entretenimiento?. Aunque en muchos casos el car?cter industrial de la producci?n cinematogr?fica no le impidi? desarrollarse art?sticamente. Hasta hace relativamente poco era com?n, entre los ?intelectuales?, y especialmente entre los escritores, despreciar el cine tan a fondo como a la hora de la celebraci?n de su centenario muchos de la misma especie lo idolatraron, y hasta marcharon a remolque suyo. El cine no parec?a ser, en suma, cosa ?seria?; en todo caso, no parec?a ser un arte cabal, en la medida en que haya algo puro en el mundo, un arte puro ?o ?puro arte?-.

Cuando se habla de cine como industria proveedora de ?entretenimiento? se piensa siempre, o casi siempre, en Hollywood, con su constelaci?n de estrellas, sus gigantescos estudios, sus ej?rcitos de t?cnicos, sus tropeles de d?ciles, operadores, autores de guiones y de agentes de publicidad. Hollywood se erigi? en modelo ?no necesariamente ejemplar- de la empresa cinematogr?fica, infatigable paridora de espect?culos, f?brica altamente rentable de ensue?os. En alg?n sentido, pues, Hollywood ha sido la Meca del cine como industria en la sociedad capitalista moderna.

Hollywood ?un nombre que funciona aqu? meramente como un s?mbolo- se limita a hacer lo que hacen todos los que trafican ?comercialmente, o pol?ticamente- con el halago; p?dase sexo, drogas, o violencia, y ah? ir?n a carretadas. Los llamados ?productores independientes? se han multiplicado y han demostrado que se pueden hacer pel?culas sin echar la casa por la ventana, pero aun entonces se encuentran inermes sin espaldarazos econ?micos y sin el apoyo de alg?n sistema de distribuci?n falto del cual los esfuerzos del cineasta son penas de amor perdidas. Y como dijo el poeta: ?Yo cre? que con el tiempo / mis penas se acabar?an, / y se me van aumentando / como las horas del d?a?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 6:55
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