Domingo, 01 de octubre de 2006
EL LAZO ROJO

??D?nde est? la utilidad
de nuestras utilidades?
Volvamos a la verdad:
vanidad de vanidades.?
Antonio Machado.

PARA MUCHOS UN MEDIO MAS DE PROMOCION PERSONAL

Cuando las tropas alemanas invadieron Holanda en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial y decretaron que todos los jud?os exhibieran su condici?n de tales cosiendo en sus vestidos una estrella amarilla, el rey de aquel pa?s apareci? en p?blico luciendo la estrella de David bordada en su chaqueta. Pronto muchos ciudadanos holandeses siguieron el ejemplo de su rey y aquel grito callado de ?yo tambi?n soy jud?o?, redujo a papel mojado el infamante decreto de las tropas de ocupaci?n. Este hist?rico gesto de solidaridad con los perseguidos ha inspirado la campa?a del lazo rojo en contra de la discriminaci?n social que padecen los enfermos de SIDA. Llevarlo en el pecho es un acto de valent?a al proclamarse un enfermo m?s, para paliar as? la marginaci?n de los afectados por esta enfermedad. Ocurre sin embargo, con bastante frecuencia, que el esnobismo y el af?n de estar a la moda bastardean un gesto noble, gallardo y hermoso.

Desde el mes de octubre de 1992 en que Liz Taylor recibi? en Oviedo el premio Pr?ncipe de Asturias de la Concordia adornada con uno tachonado de brillantes, el lazo rojo ha entrado en la categor?a de los complementos para fiestas. Se ven de raso, de seda, bordados, con pedrer?a; tambi?n los hay de artesan?a, de dise?o, de alta costura. Me cuenta un amigo del mundo de espect?culo que recientemente asisti? a la fiesta m?s sonada que este a?o se ha dado en nuestro pa?s. All? estaban las caras m?s guapas de la prensa del coraz?n. Pero en esa ocasi?n nadie lo llevaba excepto mi amigo. En un momento se vio arrebatado por un pol?tico muy conocido por sus ideas progresistas que lo llev? a un rinc?n y le increp?: ??Qu?tate el lazo ahora mismo! ?C?mo se te ocurre traerlo puesto? Aqu? es como mencionar la soga en casa del ahorcado?. Al parecer, entre los presentes estaba alg?n sospechoso de llevar el virus en la sangre. ?Al o?r eso, cog? mi abrigo y me fui asqueado?, concluy? mi amigo.

Y es que para muchos famosos el lazo no es un compromiso con los que sufren sino un medio m?s de promoci?n personal, como lo han sido en ocasiones los esquel?ticos ni?os de los ?pa?ses del hambre? para la estrellas del s?ptimo arte. Ponerse un lazo rojo beneficia, sobre todo, a la propia imagen de quienes viven del p?blico. Pero en privado nuestros modelos sociales se amoldan a la realidad. Una realidad que todav?a considera la enfermedad como una humillaci?n. Cuando estamos sanos, sin otra infecci?n que la de la vanidad, llegamos a creernos que somos eternos y huimos entonces de cuanto nos recuerde nuestra condici?n de seres caducos. El gesto de defensa ante la simple sospecha de que podamos hallarnos en horas bajas se refleja hasta en nuestro lenguaje coloquial. Cuando se nos pregunta ??c?mo est?s?? respondemos ?bien? maquinalmente y esbozamos una sonrisa aunque nos estemos muriendo. Sabemos que nadie quiere rostros dolientes a su alrededor. Que el enfermo es un perdedor al que todos esquivan.

La moda del lazo rojo distintivo de una solidaridad que no se siente, que no compromete es una burla a nuestros semejantes afectados de una enfermedad de la que nadie est? libre, y como tal debe ser denunciada. Cuando alguien exhibe el lazo cuando le interesa y en privado lo llama soga, nos hallamos ante un tipo de seropositivos morales que son los verdaderamente peligrosos para la sociedad y, por tanto, dignos de la prevenci?n que ellos manifiestan hacia los enfermos. Y como dijo el poeta: ?Bastante castigo tiene / el que se quiere as? propio, / con no saber lo que vale / el querer bien a los otros?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


La paz pide una oportunidad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 21:42
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