Viernes, 06 de octubre de 2006
EL INVIERNO QUE VIENE

?Llega el invierno. Espl?ndido dictado
me dan las lentas hojas
vestidas de silencio y amarillo.?
Pablo Neruda.

EL DERECHO DE VERANEAR

Cuando llega el invierno todos nos sentimos sensibles y nos emocionamos pensando en los desdichados que no podr?n resistir sus rigores. Los rigores del verano, en cambio, ?a qui?n le producen una emoci?n objetiva? ?Qui?n se conmueve, en la playa , acord?ndose del pr?jimo que tiene que aguantar toda la can?cula en cualquier ciudad del interior de nuestro pa?s?

La insolaci?n mata tanto como el fr?o, y sin embargo, la persona generosa que en invierno estar?a dispuesta a comprarle un abrigo a un anciano con una pensi?n ?nfima, no es probable que en verano est? dispuesto a comprarle un ventilador. En invierno, un parado de larga duraci?n ?con su certificaci?n de que no percibe ning?n tipo de ayuda- puede conseguir, sin gran dificultad una taza de caldo; pero ?d?nde est?n esas personas caritativas que le ofrezcan en verano un vaso de gazpacho andaluz? Y hay que confesar que no son pocos, los ciudadanos que ayudan econ?micamente a sus mayores en el invierno para que puedan pasar unas cortas vacaciones en las playas del Sur, pero no son muchos, los que prestan la misma ayuda para que puedan costearse en el verano unas vacaciones en las playas del Norte.

Decididamente, el verano ha descuidado su publicidad. Es una estaci?n tan importante como cualquier otra; pero carece de prestigio. La misma primavera y el propio oto?o, especie de apeaderos del a?o m?s que verdaderas estaciones, tienen mejor literatura que el verano. Toda la literatura veraniega es una literatura ociosa, fr?vola y vana en la que el veraneo se nos aparece como un lujo y no como una necesidad.

Y quiz? el veraneo sea, efectivamente, un lujo, pero en todo caso, es un lujo necesario. En el verano, el af?n de ser rico llega a adquirir en los hombres los caracteres de una necesidad primordial. Ya no se trata como en invierno, de combatir los rigores de temperatura. Se trata de darle vueltas al mundo por la tierra, por el mar y por el aire hasta poseerlo completamente con todo lo que tiene encima. Por eso tantos cajeros y vigilantes, honrad?simos durante el invierno, se escapan cuando llega esta ?poca, con los fondos confiados a su custodia. Su honradez no resiste el terrible imperativo del verano, por donde resulta que era una honradez inferior; una honradez de invierno.

?Cu?ndo restituiremos al verano su verdadera jerarqu?a? ?Cu?ndo se le reconocer? a todo el mundo el derecho de veranear?

Porque en esto no vale estar pendientes de lo que hagan los pa?ses ricos de la Uni?n Europea, pa?ses admirables, pero que no pueden darnos ninguna norma para el asunto ni pueden obligarnos a hacer lo mismo que ellos por la sencilla raz?n de que carecen de verano, aunque pueda parecernos raro. Y es que, como dijo el poeta: ?Los ?rboles son muy raros: / se desnudan en invierno / y se visten en verano?.
Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Paz, queramos paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 23:11
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios