Domingo, 08 de octubre de 2006
LEER POR LEER

?Este libro que ha visto
conmigo los paisajes
y vivido horas santas.?
Federico Garc?a Lorca.

LOS VERDADEROS LECTORES

Los analfabetos disminuyen, como alguien ha dicho, de una manera alarmante. Pero los alfabetizados no saben leer. La crisis de la lectura empieza, y es donde hay que atacarla, en la infancia. La criatura desgraciada se queda en los puros signos, no pasa a los significados, y en consecuencia, no sabr? m?s tarde percibir el sentido de los libros, ni las cosas, porque se le ense?? a leer por los sentidos pero sin sentido.

As? se ver? a ese ni?o inocente v?ctima de la degeneraci?n de la ense?anza, cuando ya es mayor, como el extraviado errabundo entre los libros. En esa Babel de los libros, donde el hombre no sabe como entenderse, ?qu? oficio es el de las bibliotecas y con qu? beneficios y maleficios lo desempe?an?

En medio de este tumulto y confusi?n de libros, en el v?rtice de tanto desbarajuste, el lector ya no sabe casi de qu? serlo ni c?mo serlo. Perdido su se?or?o, acude febrilmente a las listas de los bestsellers, a las selecciones del libro del mes, y entrega su gusto y sus horas en las manos de administradores de la lectura.

Los verdaderos lectores son una escasa minor?a. Se define el lector verdadero sencillamente: el que lee por leer, por el puro gusto de leer, por amor invencible al libro, por ganas de estarse con ?l horas y horas. De sus horas de lectura escribe Quevedo: ?Vivo en conversaci?n con los difuntos, / y escucho con mis ojos a los muertos?. Del claro sentido y justo aprecio de Don Quijote por los libros da idea lo que cuenta su autor: ?Vendi? muchas hanegas de sembradura para comprar libros de caballer?a con qu? leer...? Tan empe?oso lector era que no le estorbaba la noche, ?se le pasaban las noches leyendo, de claro en claro...?

Entre las muchas estad?sticas imposibles, las ?nicas tentadoras, estar?a una que nos ilustrara exactamente sobre la proporci?n entre lo que se lee de d?a y de noche. Acosado m?s y m?s por la hueste de quehaceres diurnos, el hombre moderno se va batiendo en retirada y se atrinchera en las horas de la noche. Porque es bien sabido, digan lo que digan los relojes, que los minutos corren m?s despacio por las noches, y que la barah?nda del mundo y sus pobladores se mitiga con la nocturnidad, dejando libre el campo al maravilloso silencio.

Ese silencio creador de soledad en la que el enamorado lector puede recibir a la amada lectura. Una soledad como aquella que halagaba el coraz?n de Don Juan. ??Y... siento que el coraz?n / me halaga esta soledad!?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


Mi guerra es no ir a la guerra.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 8:49
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