Lunes, 09 de octubre de 2006
MIGUEL DE CERVANTES (1547-1616)

?Yo con estilo en parte razonable,
he compuesto Comedias que en su tiempo
tuvieron de lo grave y de lo afable.

Yo he dado en Don Quijote pasatiempo
al pecho melanc?lico y mohino
en cualquier saz?n en todo tiempo.?
Miguel de Cervantes.

LA VOZ DE LA GENIALIADAD

La obra de Cervantes nace de su vida, y en ella creaci?n y experiencia vital se hallan indisolublemente unidas, ilumin?ndose rec?procamente.

Miguel de Cervantes nace en Alcal? de Henares en 1547. Perteneciente a la clase hidalga, se sabe que viaj? por varias ciudades importantes: Valladolid, C?rdoba, Sevilla y Madrid.

Desde muy pronto le mueve un ideal de aventura, llevado de un ideal heroico que nunca le abandon?. Hacia 1569 se traslada a Italia como servidor del cardenal Acquaviva, entrando luego en el ej?rcito. Particip? en la batalla de Lepanto (1571) a las ?rdenes de don Juan de Austria, donde qued? manco de la mano izquierda a consecuencias de las heridas recibidas. Tambi?n tom? parte en expediciones contra T?nez y La Goleta, y en 1575, cuando regresaba a Espa?a, fue hecho prisionero por unos piratas; as? comenzaron sus a?os de cautiverio en Argel hasta 1580, en que fue rescatado por unos frailes trinitarios.

De regreso a Espa?a, cuando esperaba un premio a sus servicios, empieza una carrera de sinsabores que la van dejando profunda huella. Vive en Madrid, luego pasa a Portugal, empieza a escribir obras teatrales, no encuentra un empleo fijo y satisfactorio. En 1584 se casa con Catalina Salazar, aunque ya antes se le conoce una hija natural ?Isabel de Saavedra-, y ello le lleva a residir en Esquivias (Toledo) alg?n tiempo. Los empleos que consigue son humildes: comisario de provisiones para la Armada Invencible, alcabalero ?que le obliga a residir en Sevilla y otras ciudades de Andaluc?a- durante diez a?os, en los que viaje por numerosos pueblos. Conoce la c?rcel, intenta in?tilmente pasar a Am?rica y se traslada a Valladolid en 1604. Muy pronto, en 1606, fija su residencia en Madrid, donde encuentra unos a?os, hasta su muerte, el 23 de abril de 1616, de relativo sosiego.

En estos a?os finales escribe y publica lo principal de su obra: la primera parte del Quijote (1605), las Novelas ejemplares (1613), la segunda parte del Quijote (1615), dejando in?dito su Persiles y Segismunda, que aparecer? en 1617.

Aunque Cervantes no deja de tener un evidente reconocimiento como escritor al final de su vida, y ello sin duda como consecuencia de haber apurado sus experiencias al l?mite. La genialidad de Cervantes emana de su identificaci?n con el pueblo espa?ol de la ?poca que le toc? vivir. Como don Quijote, su creador crey? en el ideal heroico de una Espa?a que entonces dominaba el mundo, y como ?l ?cuando trat? de imponer ese ideal y de luchar por ?l- no encontr? m?s que descalabros, incomprensiones y fracasos. As? don Quijote se convirti? en s?mbolo al mismo tiempo de la personalidad humana de Cervantes y de la Espa?a de su tiempo; por eso el ilustre manco, ?al proyectar en su obra los sue?os y desenga?os propios, est?, en rigor, proyectando los sue?os y desenga?os del pueblo espa?ol en el momento culminante de su historia. En forma misteriosa, como si se tratase de un predestinado, parecen concurrir a su vida las circunstancias y situaciones m?s significativas de la vida de Espa?a?, escribe Angel del R?o.

Es cierto que Cervantes va cobrando cada vez mayor conciencia de su propio valor. Pero eso no quiere decir que fuese consciente de la genialidad que luego le ha atribuido la cr?tica y las generaciones posteriores. Como se ha dicho con perspicacia. ?Cervantes nunca supo lo que en realidad estaba haciendo. No pudo, no pod?a tener conciencia de que estaba haciendo una obra genial?.

Como suele ocurrir con todos los genios, a trav?s de Cervantes se expres? un mensaje universal v?lido para todos los hombres y todos los tiempos, y ning?n autor, por muy perspicaz que sea, puede estar en posesi?n de esa infinidad de interpretaciones. Evidentemente, Cervantes no pod?a ser consciente de tantas interpretaciones, pero tampoco podemos separar el Quijote ?su obra fundamental- de la personalidad humana de quien la escribi?, por m?s que la relaci?n entre ambos quede sumida en el arcano de la creaci?n art?stica. Antes se?al?bamos la semejanza entre la experiencia de don Quijote y la vida de Cervantes, al constatar que ambos part?an de un mundo ilusionado de ideales heroicos para ir tropezando, descalabro tras descalabro, con el mundo del desenga?o y la realidad prosaica de la vida. En esta identificaci?n entre el autor y su h?roe, encontramos probablemente una de las claves de esta genial producci?n. Sin duda, el prop?sito inicial no pasaba de escribir una s?tira contra los libros de caballer?a, pero esta identificaci?n le fue dando una trascendencia en la que no pensaba su creador.

Nos encontramos as? un doble proceso de identificaci?n: el autor se identifica con su h?roe, y a ?ste se le identifica con la realidad espa?ola, en una creciente trascendencia, que constituye un ejemplo extraordinario de c?mo se produce la g?nesis semiconsciente de una obra genial. Pero ese doble proceso de identificaci?n no es sino la consecuencia de otro previo de interiorizaci?n de la criatura por el creador, como reconoce Cervantes al final de su libro, cuando le hace hablar as su pluma en estos t?rminos: ?Para m? solo naci? don Quijote, y yo para ?l: ?l supo obrar, y yo escribir; solo los dos somos para en uno?.


Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


No hagamos las paces con la guerra, ni tampoco levantemos guerras con la paz.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:46
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios