Martes, 10 de octubre de 2006
LA EXPLOTACI?N INFANTIL


?Contar sus a?os no sabe,
y ya sabe que el sudor,
es una corona grave
de sal para el labrador.?
Miguel Hern?ndez.


EL RESURGIMIENTO DEL TRABAJO INFANTIL

La Organizaci?n Internacional del Trabajo (OIT) fue fundada en 1919 para luchar contra las injusticias sociales engendradas por la revoluci?n industrial del siglo XIX. Una de esas injusticias era la explotaci?n econ?mica del trabajo infantil. Resulta pues interesante en los albores de este milenio comprobar los resultados de las medidas para combatir la plaga de la explotaci?n infantil.

?Cu?ntos ni?os trabajan en el mundo? Nadie puede contestar a esta pregunta a ciencia cierta, por varias razones. En primer lugar, una elevada proporci?n de ni?os trabajan en plena ilegalidad, esto es, en violaci?n de las leyes que rigen la edad m?nima de admisi?n al trabajo o la escolaridad obligatoria. En segundo lugar, la inmensa mayor?a de los ni?os trabajan en la agricultura, el sector urbano no estructurado y el servicio dom?stico, por lo que resulta particularmente dif?cil registrarlos estad?sticamente. Por ?ltimo, muchos ni?os que trabajan van al mismo tiempo a la escuela por lo que figuran en la poblaci?n escolar y no cuentan en las estad?sticas de la poblaci?n econ?micamente activa. No obstante, se puede afirmar sin temor a equivocarse que el trabajo infantil es un fen?meno considerable por el n?mero de ni?os afectados. La propia OIT lo cifra en unos doscientos millones de ni?os.

El trabajo infantil no s?lo no ha desaparecido en los pa?ses industrializados, sino que se asiste a un resurgimiento. En Espa?a y otros pa?ses del Sur de Europa, el trabajo infantil siempre ha sido muy elevado, en particular en las empresas familiares, los talleres artesanales, las explotaciones agr?colas y en el marco del trabajo a domicilio, asimismo el empleo de ni?os es bastante numeroso en otros sectores, como la construcci?n.

Cuando se habla de trabajo infantil, el n?mero de ni?os no es el ?nico indicador pertinente. Otro indicador de gran importancia es la gravedad de los abusos que padecen esos ni?os y de los riesgos que corren. Los ni?os trabajan cada vez m?s en unas condiciones que menoscaban su desarrollo f?sico, intelectual y moral.

Hay otros motivos de preocupaci?n. En primer lugar, se pone a trabajar a los ni?os a una edad cada vez m?s temprana, en ocasiones a los seis o siete a?os. En segundo lugar, es cada vez m?s corriente que el trabajo sea para los ni?os una necesidad permanente que dif?cilmente cabe compaginar con la continuaci?n de los estudios escolares. Finalmente, hemos de se?alar que a los ni?os se les somete a horarios de trabajo desmesuradamente largos y a cargas y ritmos de trabajo excesivos, corriendo enormes riesgos de accidente o de enfermedad.

Al consentir que se perpet?e el trabajo infantil, la sociedad desperdicia hoy unos recursos humanos que le har?n falta ma?ana. Sin embargo, la explotaci?n infantil resulta muy provechosa para quienes recurren a ella, en particular para las innumerables empresas no declaradas e infrautilizadas. A los ni?os que trabajan se les puede despedir m?s f?cilmente, son m?s d?ciles, cuestan menos y no cotizan a la seguridad social.

Hasta la fecha se ha hecho muy poco para la abolici?n de la explotaci?n infantil, y desde luego, nadie duda que la legislaci?n por s? sola, no puede impedir el trabajo infantil. La legislaci?n no es el final sino el comienzo de un largo combate, que exige intervenciones en otros muchos planos.

La educaci?n es una norma esencial en la lucha contra el trabajo infantil. A este respecto, cabe lamentar que la situaci?n de la educaci?n en muchos pa?ses, despu?s de decenios de progreso, est? empezando a decaer, e incluso a empeorar. El d?ficit es m?s cualitativo que cuantitativo, en el sentido de que la escuela se est? quedando cada vez m?s desfasada de las necesidades de la econom?a y de la sociedad. Una escuela que la gente percibe como creadora de futuros desempleados pierde r?pidamente la utilidad que se le ven?a atribuyendo.

Se hace menester terminar con la pasividad y la resignaci?n de los ciudadanos y, por ende, de los responsables pol?ticos en este campo. La lucha contra la explotaci?n infantil exige la voluntad pol?tica de combatirla y no se progresar? en esta lucha mientras los gobiernos no definan un plan de acci?n espec?fico, con la finalidad de liquidar urgentemente situaciones intolerables a la que est?n sometidos los ni?os explotados. La explotaci?n infantil conlleva un coste enorme: para los ni?os, en primer lugar, y luego para todo el conjunto de la sociedad. La lucha contra la explotaci?n infantil nos concierne a todos. Sin embargo, todav?a siguen teniendo plena actualidad los interrogantes formulados por Miguel Hern?ndez: ??Qui?n salvar? a este chiquillo / menor que un grano de avena? / ?De d?nde saldr? el martillo / verdugo de esta cadena??.


Francisco Arias Solis
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Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 4:51
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