Martes, 10 de octubre de 2006
ANTONIO GARCIA GUTIERREZ
(1813-1884)


?Era tu voz, tu la?d.
era el canto seductor
de un amante trovador
lleno de tierna inquietud.?
Antonio Garc?a Guti?rrez.

LA VOZ CON SABOR ROM?NTICO

Al a?o siguiente de Don Alvaro o la fuerza del sino del duque de Rivas se estrenaba El Trovador, del gaditano Antonio Garc?a Guti?rrez. Dos de sus piezas El Trovador, Venganza catalana, as? como Juan Lorenzo mantienen su nombre entre los del siglo. La primera de ellas obtuvo un ?xito delirante, mayor que el de Don Alvaro, porque salpicaba sus escenas en verso y prosa con elementos rom?nticos incorporados a una misterio que mantiene el inter?s del principio al fin. Los amores del trovador Manrique, hijo de una gitana, y Leonor, pretendida tambi?n por el conde de Artal, terminan en el suicidio de la doncella y la muerte del trovador, con la posterior aclaraci?n de la gitana Azucena de que los pretendientes eran hermanos.

Antonio Garc?a Guti?rrez nace en Chiclana el 5 de julio de 1813. Su padre, un humilde artesano, se sacrific? para que estudiases bachillerato y fuese a la Universidad de C?diz, donde sigui? durante dos a?os la carrera de Medicina. En 1833 Fernando VII public? un decreto por el cual se cerraban las universidades. Garc?a Guti?rrez emprende viaje a pie hacia Madrid, donde se integra enseguida en el mundo literario, haciendo amistad con Larra, Espronceda y Ventura de la Vega. Entra de redactor en La Revista Espa?ola escribiendo luego en La Abeja y El Entreacto. Se alista como soldado voluntario para combatir el carlismo.

En 1836 lleg? la gran oportunidad de Garc?a Guti?rrez con el estreno de El Trovador, llevado m?s tarde a la ?pera por Verdi. Tras este gran ?xito es licenciado por Mendiz?bal y consigue lograr un puesto de redactor en el Eco del Comercio. Al a?o siguiente estrena El paje, y a fin de ese mismo a?o, 1837, El rey monje, que fue acogido con menos entusiasmo. Su drama lacrim?geno Magdalena fue rechazado y lo mismo sucedi? con El bastardo y Samuel. Por fin, en 1840, logr? que su obra El encubierto de Valencia tuviese una buena acogida. La obra m?s importante estrenada en el decenio 1840-1850 es, sin duda, Sim?n Bocanegra.

En 1844, se marcha a Am?rica, donde hab?a de permanecer seis a?os. Trabaj? en La Habana como periodista pasando desde all? a M?xico. En 1846 publica una obra singular y original?sima, Los hijos del t?o Tronera, una especie de sainete esperp?ntico.

Regresa a Madrid donde publica varias comedias y algunas zarzuelas, tales como, El grumete y El robo de las sabinas. Al inicio del bienio progresista 1854-56, el liberal Garc?a Guti?rrez recibi? un destino en el extranjero: el de Comisario de la Deuda Espa?ola. En 1861 es elegido miembro de la Real Academia. En 1864 alcanz? uno de los mayores triunfos de su vida con el estreno en el Teatro del Pr?ncipe de Venganza catalana. En 1865 se estrena Juan Lorenzo ( considerada como superior, por su factura, a aquel juvenil y algo inexperto Trovador), en la que crea un tipo masculino que, arrastrado por el mismo impulso que el dio a las turbas, termina muriendo de desaliento al ver las consecuencias de la sublevaci?n.

Apenas iniciada la Revoluci?n de septiembre del 68, Garc?a Guti?rrez era nombrado c?nsul en Bayona y un a?o m?s tarde desempe?? el mismo cargo en G?nova. En 1872 es nombrado director del Museo Arqueol?gico.

Su ?ltima obra, Un grano de arena, se estrena en 1880. En ese a?o se le tributa una gran homenaje con motivo de la reposici?n de El Trovador. Antonio Garc?a Guti?rrez muere en Madrid el 26 de agosto de 1884.

Pocas veces en la historia de nuestro teatro se ha hablado tanto de un estreno como el que el d?a 1 de marzo de 1836 se produjo en el Teatro Espa?ol de Madrid. El ?xito de El Trovador fue apote?sico, hasta el extremo que el joven autor hubo de salir a saludar al p?blico desde el escenario, cosa totalmente nueva en el teatro espa?ol de entonces. La fama de El Trovador se extendi? r?pidamente por toda Espa?a y tambi?n por Italia.

El Trovador sigue conservando hoy su innegable sabor rom?ntico como obra fundamental del teatro de su tiempo. La obra nos sigue ofreciendo una acabada expresi?n de ciertas pasiones humanas servida por un lenguaje literario de hermosa l?nea y musicalidad casi siempre inagotable. Incluso la ingenuidad que a veces se desprende del exacerbado intento de impresionarnos, se transforma en una especie de encanto de ?poca. Como en este decir de la rom?ntica Leonor: ?Mi amor te perdi?, mi amor... / yo mi cari?o maldigo / pero morir? contigo / con veneno abrasador?.

Francisco Arias Solis
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?Necesitamos vivir en paz!

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:30
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