Martes, 10 de octubre de 2006
CARTAS DE AMOR


?Aunque bajo la tierra
mi amante cuerpo est?,
escr?beme a la tierra
que yo te escribir?.?
Miguel Hern?ndez.

EPISTOLARIOS AMOROSOS

No tendr?a nada de extra?o que la primera carta que se hubiese escrito hubiese sido de amor. Si la costumbre de escribir cartas no hubiese existido por otras razones, el amor la habr?a inventado inmediatamente, como su m?s elemental y caracter?stico modo de expresi?n. Y existieron -y existen- que apenas han llegado a otros t?rminos que a la pura correspondencia, al simple ir y venir de los esperados sobres; o no ha habido en absoluto otra cosa: s?lo cartas, a veces sin que contestase siquiera el destinatario. Y pese a ello, han sido pasiones intens?simas que han puesto en juego y han estremecido al l?mite el ser todo del amante postal, concentrando en el pliego y en la pluma las tensiones de amor.

A los epistolarios m?s conocidos y famosos se une el descubrimiento de colecciones bien notables, como las cartas de Gertrudis G?mez de Avellaneda a Antonio Romero Ortiz, en donde la enamorada antepone al romanticismo un profundo realismo que no se para en barras: ?Soy mujer de tal temple de alma que acaso ser?a capaz de amar a un pirata , a un bandido, a un fraile, si se me presenta noblemente , con la cara descubierta, a probarme que lat?a en su pecho un coraz?n varonil, capaz de amar como yo concibo el amor?.

Otras cartas de esta misma ?ndole son las de Do?a Emilia Pardo Baz?n a don Benito P?rez Gald?s, sacadas a la luz p?blica en 1975. La gran campeona del naturalismo confiesa a su ?ratonci?o del alma?, el autor de Tristana, que su impulso ?ser?a decirle que le quiero tiernamente, que le echo de menos, que no estar? tranquila hasta reanudar la amistad, y que pienso en V. mucho, mucho?.

Pero ning?n epistolario tan serio, tan abrumador y tan delicado a la vez, como el de Franz Kafka a Milena. Hubo encuentros entre ambos, pero como dice Wilys Hass (a quien Milena entreg? esta correspondencia poco antes de que los nazis le internaran en el campo de Ravensbruck, en el que pereci? en 1944), lo que importa es que hayamos podido conocer, gracias a las cartas, el entero y estremecedor romance amoroso... Porque por muy a menudo que se hayan encontrado Kafka y Milena (y lo que parece es que, realmente, se encontraron muy poco), este amor -se?ala Hass- fue en esencia un amor epistolar, como el de Wherter o el de Kierkegaard.

En esas cartas encontramos, junto a las dulces y sublimes vulgaridades, comunes a toda expresi?n de sincero amor, las m?s explicitas, significativas y l?cidas revelaciones de lo que una correspondencia amorosa representa y de la intensa forma de amor que, por s? misma,, es. Pero toda forma de amor es, b?sicamente, intensidad y, por lo mismo, se compone de placeres y zozobras: lo intenso exige el contraste o, m?s a?n, est? hecho de un contraste que se eriza. Cuando Kafka contempla el retrato de Milena siente un sufrimiento, pero quisiera defender su posesi?n ?contra diez hombres poderosos ?. A lo ?ltimo necesita las cartas y las teme. No tolera pasar un d?a sin recibir misiva. Y dice.: ?Ayer te aconsej? que o me escribieras todos los d?as?. Y a?ade: ?Pero, por favor, Milena, no me hagas caso y escr?beme igual todos los d?as, aunque sea una carta muy breve como la de hoy, apenas dos l?neas, una sola., una mera palabra; privarme de esa palabra me costar?a horribles sufrimientos?. Y repite de nuevo: ?Hace poco te ped? que no me escribieras todos los d?as, era sincero, ten?a miedo a las cartas...; y hoy hubiera sido desdichado si no hubiera recibido estas tarjetas?.

Ello es que la llegada de una carta de la persona que m?s dese?bamos que nos escribiera nos produce una de las mayores emociones que puedan experimentarse. Y al ser nosotros los que escribimos a esa persona, hasta la fr?a boca met?lica de los buzones de correos palpita al rozarla nuestra mano como si fuese la propia mano de quien espera la carta. O, incluso, de quien no la espera o no la contestar?: aun en tal caso, se realiza de alg?n modo la esencia del amor, al transgredir y traspasar ese silencio, si es que es ?ste lo ?nico con que se nos corresponde. Y como dijo el poeta. ?Cuando te voy a escribir, / te van a escribir mis huesos: / te escribo con la imborrable / tinta de mi sentimiento?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
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?Necesitamos vivir en paz!

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 6:21
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