Mi?rcoles, 11 de octubre de 2006
LA MANIA DE DESCALIFICAR

?Como no tienes talento
tienes ese mal talante
que te vuelve tan violento.?
Jos? Bergam?n.

UNA ENFERMEDAD CONTAGIOSA


Uno de los indicios m?s claros para descubrir la mediocridad es la tendencia a la descalificaci?n. Nada complace m?s al que tiene poco valor y no se consuela de ello que descalificar de un plumazo a un pol?tico, un autor, una figura hist?rica, un pa?s o una ?poca entera. Este le da una impresi?n de poder. Claro que es enteramente ilusoria, pero esto no importa demasiado, que todo se mueve en el campo de lo irreal y negativo.

Se dir? que esto es un fen?meno patol?gico. As? es, pero con una salvedad. No tiene por qu? ser una anormalidad org?nica, ni siquiera ps?quica; lo m?s probable es que sea biogr?fica. Se podr?a explicar, como casi todo lo humano, contando una historia. En ella se descubrir?a el origen de esa necesidad de descalificar que tantos sienten, que sirve de compensaci?n, no a muchos fracasos, como se propender?a a pensar, sino m?s bien a muchos ?xitos. Cuando estos son inmerecidos ?y el sujeto siempre lo sabe-, engendran un extra??simo rencor que ser?a apasionante investigar en concreto. Es mucho m?s f?cil consolarse de no ser ?reconocido? que de serlo indebidamente, sobre todo si se tiene conciencia de haber contribuido a ello mediante cualquier tipo de extorsi?n. El que se cree injustamente preterido puede confiar en que un d?a se le haga justicia; el injustamente encumbrado teme siempre eso mismo, y por eso se refugia en un impulso demoledor, con la esperanza de que en la confusi?n su caso escape a una consideraci?n m?s perspicaz y severa.

Al hombre bien nacido le produce alegr?a la existencia de algo valioso. Si en vez de algo es alguien, la alegr?a se mezcla con simpat?a, entusiasmo, una impresi?n de ?compa??a? de las personas admirables que han existido en cualquier parte y en cualquier ?poca de la historia. Es lo que el rencoroso no puede soportar. Su ?predilecci?n? va a lo que no se puede estimar, a lo que ?l mismo no estima. Busca lo degradado, lo inferior, morboso, torpe, para exaltarlo.

Hay ?pocas en que esta actitud florece con desusada pujanza. En algunos pa?ses es infrecuente, y sus habitantes no lo comprenden bien, se sorprenden cuando tropiezan con ella. En Espa?a, desde hace un par de siglos, ha brotado con inquietante fecundidad. No se entiende la manera como los espa?oles entendemos nuestra realidad, en todos los ?rdenes, si no se tiene presente esa man?a de descalificaci?n.

Lo m?s grave es que una enfermedad contagiosa. Es decir que los que espont?neamente no la padecen, sienten una maligna complacencia ante su espect?culo, y se suman pasivamente a ?l. Por eso tiene tanta amplitud la visi?n negativa de nuestra historia en bloque, o de nuestra realidad actual, con algunas excepciones deliberadamente excluidas.

El deporte que en espa?ol se llama ?no dejar t?tere con cabeza? es propio de t?teres. No pasa de ser un n?mero de circo y la realidad es otra cosa. El circo es una diversi?n que se ha de tomar como tal, con la conciencia clara de que no es real, sino el retablo de Maese Pedro. No me importa demasiado el rencoroso que descalifica gratuitamente, porque s?, a los que valen m?s que ?l, o a un pa?s al que tendr?a que admirar. En el fondo, sabe muy bien que est? disparando contra s? mismo, buscando una compensaci?n que no va a encontrar a algunas miserias que siempre guarda la vida. Lo m?s inquietante es que el que arroja piedras contra lo superior suele estar rodeado de un coro de papanatas que le r?en la gracia que no tiene. Y es que como dijo el poeta: ??Ay! Por mucho que se diga / no dejar? la verdad / de parecernos mentira?.


Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
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La peor paz es mejor que la mejor guerra.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 23:24
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