Mi?rcoles, 11 de octubre de 2006
MALOS SINTOMAS

??Era el antiguo maurista
y el antiguo liberal;
edil con los radicales
con los neos, concejal!...
Luis de Tapia.

ES ESENCIAL QUE EL PARTIDISMO NO HAGA SU APARICION

No es preciso se?alar que los partidos son necesarios; son la articulaci?n adecuada del cuerpo social en su dimensi?n pol?tica, y sobre todo con fines electorales, pero nada ser?a m?s peligroso para la convivencia espa?ola y para nuestra democracia, que la introducci?n del partidismo en la vida p?blica.

Los hombres y las mujeres no se definen por su adscripci?n a un partido; la pertenencia a un partido o la adhesi?n a ?l envuelve s?lo una fracci?n de lo que es el hombre o la mujer, y debe dejar libre y exenta la mayor parte de su realidad.

El partidismo significa un desbordamiento, una extensi?n indebida, una exageraci?n de algo justificado y leg?timo.. Consiste en la sustantivaci?n de algo adjetivo, en la invasi?n de zonas de vida que nada tienen que ver con la funci?n propia de los partidos- a menos que se piense que no hay tales zonas, y eso es precisamente el totalitarismo.

Hay personas que se sienten s?lidamente vinculadas a un partido, cuyos principios comparten, por cuyos lideres sienten entusiasmo; son las que pertenecen a un partido. La inmensa mayor?a, sin embargo, se sienten simplemente atra?da por un programa, por un proyecto de convivencia p?blica o de organizaci?n de su pa?s, o tiene confianza en las minor?as que rigen ese partido y, en caso de triunfo, asumen las responsabilidades de gobierno. Los primeros, aun teniendo una adscripci?n permanente al partido, dejan fuera de ?l lo m?s importante de su personalidad, ya que la pol?tica es siempre algo secundario; los otros tienen solamente una adscripci?n ocasional, son conciudadanos, vecinos, amigos, compa?eros de trabajo, sin que estas vinculaciones queden afectadas por su posible enfrentamiento en unas elecciones. Lo grave es que irrumpa el partidismo.

La primera tentaci?n es la creencia en la superioridad de los que pertenecen a un partido. Uno puede creer que un partido es superior a otros, y por eso se adhiere a ?l, pero de eso no se sigue que ?l es superior.

La segunda tentaci?n es considerar que el partido triunfante, como tal es ?due?o? del pa?s, regi?n o municipio, y puede disponer de ?l. Al contrario; se ha convertido en el primer y m?s directo servidor del mismo, ha contra?do especiales obligaciones con ?l, aunque ese servicio consista en regirlo, en gobernarlo. El partido gobernante ha de tener presente que la confianza otorgada se puede revocar, en la opini?n en cualquier momento, en las elecciones cuando les llegue la hora; es decir, que esa confianza tiene que seguir siendo ganada, d?a tras d?a, y si es posible extendida a los que en principio no se la otorgaron.

A la inversa, los partidos excluidos del poder por el voto electoral, si las elecciones han sido limpias, no se pueden considerar ?despojados?, no deben estar dispuestos a hacerle la vida imposible al partido triunfante. As? como este debe tenerlos en cuenta, respetarlos y gobernar en vista de ellos, los que no gozan del poder deben apoyar en principio al que gobierna, concederle un cr?dito y oponerse solamente a aquello que sea err?neo, torpe, lesivo para tal o cual porci?n de la sociedad o para todo el pa?s. La oposici?n sistem?tica, autom?tica y generalizada es una de las formas m?s claras de partidismo.

Cuando el partidismo triunfa, se produce una divisi?n en ciudadanos ?de primera? y ?de segunda?, preludio de la tendencia a la exclusi?n, a la hostilidad, a la descalificaci?n. Tales actitudes conducen con seguridad a la discordia, a la ruptura, al descontento permanente de todos: de unos porque se sienten excluidos; de los otros, porque tienen conciencia de estar abusando, de estarse ?aprovechando?.

Actualmente hay s?ntomas de un deslizamiento en nuestra vida p?blica de una veta de partidismo, que es necesario advertir, antes de que esa tendencia se imponga y consolide, porque cuando esto ocurre, engendra otras formas de partidismo adverso, y todo ello es de dif?cil curaci?n. Es esencial que el partidismo no haga su aparici?n entre nosotros, por descuido, por vanagloria, por ambici?n, por vanidad, por avidez, por desd?n; es casi imposible dar marcha atr?s. Y es que como dijo el poeta: ??Ay!, yo quisiera / que las cosas pasaran / de otra manera?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias


La peor paz es mejor que la mejor guerra.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 23:28
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