Jueves, 12 de octubre de 2006
EUGENIO DE OCHOA
(1815-1872)

?De mi amargo desconsuelo
ten piedad querida m?a;
oye el canto que te env?a
tu rendido trovador.?
Eugenio de Ochoa.


LA VOZ DE UN TROVADOR ERUDITO

Ochoa opinaba que la poes?a debe brotar espont?neamente del coraz?n y que no puede lograrse por medio mec?nicos y artificiosos; tiene que ser algo m?s que sonoridad y ropaje exterior; por esto ?dec?a a prop?sito de los versos de Selgas-, ?la bondad del alma es ya por s? la mitad de la poes?a, y donde no hay pensamiento, o donde hay superficialidad que es lo mismo, la poes?a no existe?.

Eugenio de Ochoa y Montel, naci? en Leza, provincia de Guip?zcoa, el 19 de abril de 1815. Al parecer era hijo natural del famoso abate Sebasti?n de Mi?ano. La ayuda de Mi?ano, a quien Ochoa se refer?a siempre con el nombre de ?t?o?, le permiti? estudiar en el Colegio de Lista, y cuando aquel centreo fue clausurado continu? sus estudios en el Colegio de Santo Tom?s y luego en la Escuela Central de Artes y Oficios de Par?s, dedic?ndose a la pintura, pero una enfermedad de la vista le hizo abandonar este arte.

Ochoa, que hab?a marchado a Par?s cuando ten?a solo trece a?os permaneci? en la capital de Francia hasta 1834, y all? vivi? las m?s ruidosas efem?rides del romanticismo franc?s. A su regreso entr? en la redacci?n de la Gaceta de Madrid, de la que Alberto Lista era director, y poco despu?s pudo poner en marcha la publicaci?n de una revista literaria, El Artista, de excepcional importancia para la historia del romanticismo en nuestro pa?s. A pesar de la breve vida que tuvo El Artista (poco m?s de un a?o) es una de las revistas del siglo XIX m?s consideradas tanto por su belleza tipogr?fica como por la calidad de sus contenidos. Su objetivo no fue otro que popularizar la afici?n a las bellas artes. Junto al erudito vasco tuvo decisiva participaci?n en la vida de El Artista el pintor Federico Madrazo que tuvo a su cargo la parte ilustrada de la revista. Entre los colaboradores m?s ocasionales de la revista merecen destacarse Espronceda, Zorrilla, Cecilia B?lh de Faber, Bret?n de los Herreros, Patricio de la Escosura, Bartolom? Jos? Gallardo, Juan Nicasio Gallego, Garc?a Tassara, Lista, Juan Mar?a Maury y Ventura de la Vega.

Ochoa fue uno de los traductores m?s tenaces que conoci? la ?poca rom?ntica. En 1836 public? su versi?n de Nuestra Se?ora de Par?s, en este mismo a?o tradujo dos obras teatrales de enorme resonancia: Hernani de Victor Hugo, y Antony, de Alejandro Dumas. Entre 1836 y 1837 public? una colecci?n titulada Horas de invierno, formada por traducciones de relatos breves de escritores famosos de toda Europa. En 1837 Ochoa se traslad? de nuevo a Par?s, donde permaneci? hasta 1844. En esos a?os public? numerosas obras entre las que destacan: Tesoro del teatro espa?ol desde su origen hasta nuestros d?as (1838), Tesoro de historiadores espa?oles (1840), Tesoro de novelistas antiguos y modernos, Tesoro de escritores espa?oles contempor?neos en prosa y verso, Tesoro de los poemas espa?oles ?picos, sagrados y burlescos y el Cat?logo razonado de manuscritos espa?oles existentes en la Biblioteca Real de Par?s.

Ingres? Ochoa en la Real Academia Espa?ola como miembro honorario en 1844, a los veintinueve a?os de edad, y como acad?mico de n?mero en 1847. Ocup? diversos cargos administrativos en los Ministerios de Gobernaci?n, Comercio, Instrucci?n y Obras P?blicas, y Gracia y Justicia, fue dos veces Diputado a Cortes, Director General de Instrucci?n P?blica, y Consejero de Estado desde 1866 hasta la Revoluci?n de Septiembre que destron? a Isabel II.

Hab?a casado Ochoa con la bell?sima Carlota de Madrazo, hermana de los pintores, de la que tuvo diez hijos. Su hija Angela falleci? a los veinti?n a?os, despu?s de varios meses de horribles sufrimientos, a consecuencia de las quemaduras que se produjo al incendi?rsele el vestido en un mechero de gas durante un baile. Tan s?lo su trabajo, al que se entreg? desde entonces con redoblada intensidad permiti? a Ochoa sobreponerse a tan dolorosa desgracia familiar. Cuando falleci? en Madrid el 28 de febrero de 1872, contando tan s?lo cincuenta y siete a?os, daba la impresi?n, seg?n informan sus bi?grafos, de ser mucho m?s viejo.

Como autor dram?tico dio a la escena dos obras: Incertidumbre y amor y Un d?a del a?o 1823. En la segunda obra, situada como dice el t?tulo, en 1823, enfrenta a los liberales de C?diz con los absolutistas que abrieron las puertas a los Cien Mil Hijos de San Luis. Compuso tambi?n Ochoa dos novelas: El auto de fe (1837) y Los guerrilleros, de la que s?lo la primera parte vio la luz en 1855. El auto de fe es una novela liberal, terriblemente liberal, en la que nos cuenta la conocida historia del desgraciado pr?ncipe don Carlos y del ?tirano? Felipe II. Hay que notar que el tema de esta novela, que viene directamente de Schiller, va a ser explotado una y otra vez por los novelistas liberales espa?oles.

Eugenio de Ochoa reuni? las poes?as en 1841 en un tomo titulado Ecos del alma. ?Suspiro de amor? fue una de las composiciones m?s celebradas de Ochoa por su rom?ntico sentimentalismo, compuesta en octavillas agudas, la estrofa de octos?labos m?s usada en la ?poca. ?Don Alvaro de Luna? y varios romances moriscos representan el tributo de admiraci?n por el romancero.

?A ning?n artista moderno, verdadero artista ?escrib?a Ochoa, en el ?ltimo n?mero de El Artista-, hemos dejado de prodigar est?mulos, elogios francos, sinceros, con la verdad del entusiasmo, con la franqueza de la juventud?.

Francisco Arias Solis
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La paz pide una oportunidad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 4:51
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