Jueves, 12 de octubre de 2006
GERTRUDIS G?MEZ DE AVELLANEDA
(1814-1873)

?Se vuelve con rostro encendido;
quiere gritar...
Mas yo murmuraba a su o?do:
?Ley es amar!?
Gertrudis G?mez de Avellaneda.

LA VOZ DE LA DIVINA TULA

Para Enrique Pi?eyro la obra po?tica de Tula apelativo con que se conoci? en su siglo a Gertrudis G?mez de Avellaneda representa ?la fusi?n h?bil y completa del arte cl?sico, del arte de Quintana y Gallego, con el lirismo de Byron, Lamartine y Victor Hugo?, a quienes tradujo repetidas veces. A este car?cter conciliador, en efecto, responde la mayor parte de las odas y las Eleg?as de Tula, cuyas caracter?sticas m?s acusadas podr?an sintetizarse en las siguientes: vigorosa inspiraci?n, innovaciones m?tricas, profunda intuici?n de lo est?tico y sublime, delicada finura mel?dica, una armoniosa tendencia musical y, finalmente, un acusado prop?sito de sinceridad. Su poes?a se centra en el tema amoroso y en el religioso. Merecen especial atenci?n poemas suyos como ?Ley es amar?, ?Paseo por el Betis?, ?Amor y orgullo?, ?La plegaria de la Virgen?, ?A la esperanza?, ?A la poes?a?, ?A ?l? y ?La Cruz?. En ning?n g?nero alcanz? la gran poetisa hispano-cubana una tan alta significaci?n.

Gertrudis G?mez de Avellaneda nace en Puerto Pr?ncipe, provincia de Camag?ey, Cuba, el 23 de marzo de 1814. Su padre era sevillano y su madre cubana. El padre muere cuando Gertrudis tiene solo nueve a?os. Desde ni?a mostr? aficiones literarias. En el a?o 1836 embarc? para Espa?a. Residi? primero en La Coru?a, despu?s en Sevilla y m?s tarde en Madrid, donde se relacion? r?pidamente con las m?s destacadas figuras de las letras: Espronceda, Quintana y Nicasio Gallego, a quienes precede en la amistad Alberto Lista, que la conoci? en C?diz.

Si existe una vida rom?ntica ?sa es la de Gertrudis G?mez de Avellaneda. Mujer de gran belleza, tuvo una vida amorosa agitada y triste: siendo a?n adolescente la quisieron casar, en Cuba, con un adinerado solter?n y huy? de su casa, m?s tarde estuvo a punto de casarse en La Coru?a, y en Sevilla, donde fue muy cortejada, comenzaron sus atormentados amores con Ignacio Cepeda; pero en 1844 su nuevo amor era el poeta sevillano Gabriel Garc?a Tassara, del que tuvo una hija. En 1846, se cas? con Pedro Sabater, diputado en Cortes y gobernador de Madrid, pero enviud? a los tres meses. Entonces se retir? a un convento, pero pronto volvi? a la vida social. Al poco tiempo morir? Brehilde, su hija ileg?tima. Viuda ya, torn? a los amores con Cepeda, pero duraron poco. En 1855 volvi? a contraer matrimonio con el Coronel Verdugo y fueron padrinos nada menos que los reyes. Herido gravemente el coronel Verdugo en una reyerta con un periodista enemigo de Tula, es nombrado por la reina Gobernador de Cuba (1859), para que se reponga, y all? fue a vivir el matrimonio. La Avellaneda escribe su composici?n, ?La vuelta a la Patria?, en Cuba pasa unos a?os a los que llamar? ?los a?os de mi para?so?.. En el Gran Teatro de la Habana ser? coronada poetisa en un acto de gala celebrado en 1860. Al morir su marido, la poetisa regresa a Espa?a en 1864 y fija su residencia en Sevilla.

Pese a esta agitada vida amorosa, Gertrudis G?mez de Avellaneda no dejaba de cultivar su obra literaria y segu?a publicando libros de prosa y de verso y estrenando obras teatrales. M?s tarde traslad? su residencia a Madrid, donde muri? el 1 de febrero de 1873, completamente olvidada. A su entierro, s?lo asistieron una docena de personas entre los que se encontraban Don Juan Valera.

Gertrudis G?mez de Avellaneda lleg? a presentar su candidatura a la Real Academia Espa?ola pero como a otras mujeres a ?sta tampoco le abri? sus puertas.

Escribi? varias novelas ?quiz? lo m?s endeble de su obra-, entre las que hay que recordar Sab (1841), considerada la primera novela antiesclavista, Espatolino, Dos mujeres Guatimoz?n, que se inspira en la vida del sucesor de Moctezuma, La velada del helecho o el donativo del diablo y Dolores. Es mejor su teatro que obtuvo grandes ?xitos en su tiempo. Sus t?tulos son numerosos: Sa?l, Baltasar, Leoncia, El pr?ncipe de Viana, Egilona, Recaredo y muchos m?s. A todo ello hay que a?adir varios art?culos y biograf?as, entre ?stas las de Santa Teresa e Isabel la Cat?lica.

A su sexo lo defendi? en una serie de art?culos que, con el nombre de La mujer, public? en 1860. Aunque su feminismo no es beligerante ni agresivo, Gertrudis G?mez de Avellaneda se nos muestra en estos art?culos llena de una iron?a muy mordaz. Y fue su actitud ante la vida, as? como la energ?a y el br?o de su producci?n literaria, lo que probablemente indujo a Bret?n de los Herreros a pronunciar la famosa frase de ?es mucho hombre esta mujer?, refiri?ndose a ella, la misma que hab?a escrito: ?Prodig?banme nombres; / mas yo altanera, con orgullo vano, / cual ?guila real al vil gusano / contemplaba a los hombres?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
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La paz pide una oportunidad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:05
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