Jueves, 12 de octubre de 2006
BALTASAR GRACIAN
(1601-1658)

Son tontos los que lo parecen,
y la mitad de los que no lo parecen.?
Baltasar Graci?n.

LA VOZ DE LA PICARESCA PURA

Baltasar Graci?n es uno de los mejores prosistas del siglo XVII, el ?ltimo gran moralizador de la corriente estoica castellana, desde su perfil humilde de hombre enemigo de la ostentaci?n.

La comprensi?n de Graci?n ?como la del Quijote, como la del Greco-, ha sido muy tard?a y de fuera adentro. Ya lo presinti? el propio Graci?n: ?Fueron algunos dignos del mejor siglo, que no todo lo bueno triunfa siempre. Y si ?ste no es su siglo muchos otros lo ser?n?. Y a?ad?a: ?Oh alabanza que siempre viene de los extra?os! ?Oh desprecio que siempre llega de los propios!?.

Los grandes descubridores de Graci?n fueron: Goethe, Kant, Schopenhauer; Nietzsche. ?Europa no ha producido nada m?s fino ?dec?a Nietzsche, refiri?ndose a Graci?n- ni m?s complicado en materia de sutileza moral?. Graci?n descubri? lo que ?l llamaba ?El hombre de excepci?n ?, y que hizo a Azorin, proclamar, por 1902, a Graci?n un ?Nietzsche espa?ol?.

Baltasar Graci?n y Morales nace en Belmonte, a dos leguas de Calatayud, provincia de Zaragoza, el 8 de enero de 1601. A los dieciocho a?os ingres? en la Compa??a de Jes?s y tras ordenarse presb?tero en 1627, fue destinado a diversos colegios de la orden en Arag?n, Valencia, L?rida, Gand?a, Huesca, donde se relacionar?a con Vicencio Juan de Lastanosa, su mecenas y protector, que le prestar?a su magnifica biblioteca. Firm? casi todas sus obras con el pseud?nimo de Lorenzo Graci?n. En Madrid consigui? un gran ?xito como orador sagrado. En Zaragoza fue profesor de la c?tedra de Escritura. Tras un cambio de cargos dentro de la orden, la situaci?n de Graci?n empeor?; fue despojado de su c?tedra y desterrado al colegio de Graus bajo estricta vigilancia. Aunque un nuevo provincial suaviz? el castigo y le envi? a Tarazona, la enfermedad hab?a minado su cuerpo. Solicit? la salida de la Compa??a, pero no fue contestado. Muri? el pensador aragon?s el 6 de diciembre de 1658.

Este sacerdote jesuita, asc?tico de costumbre, m?stico en su Comulgatorio. Humilde e insurgente, capaz de atender a apestados en los hospitales y luego desobedecer a sus superiores no entreg?ndoles su Critic?n a revisar. Vida de Graci?n: contraste y agon?a. Porque su drama fue el mismo del Barroco, con palabras suyas: ?No comenzar a vivir por donde se ha de acabar?.

La obra de Baltasar Graci?n se ha dicho que es la esencia de la picaresca, la picaresca pura. El Critic?n (1651, 1653, 1657) del admirable jesuita, es esa obra maestra de la picaresca espa?ola: ?milicia contra la malicia y malicia contra milicia?. Novela de peregrinaci?n es la suya, novela de camino, de andanzas incesantes. Novela en que el camino determina la marcha y de la que est? ausente la libertad.

Al hablar de picaresca podemos prescindir de los p?caros. Es un m?rito eminente de Am?rico Castro haber demostrado con claridad que no siempre que aparecen p?caros hallamos picaresca ni al contrario. Para Castro lo esencial de la picaresca es la tendencia a desvalorizar la vida y los contenidos de la cultura. El rencor del p?caro, deja la vida en hueco, la vac?a, la aniquila. Sin embargo, nadie puede tomar indistintamente un p?caro por un asceta. El verdadero dramatismo de la picaresca reside en que, yendo el p?caro arrastrado por pasiones y apetitos incontrastables, obrando a impulsos de un determinismo ?familia, educaci?n, compa??a, medio- inflexible, su conciencia no ve posibilidades de superar la moral recibida y, finalmente, acatada. Una de las cosas que al lector moderno sorprenden sobremanera en la lectura de libros picarescos es la ausencia absoluta del m?s leve matiz revolucionario. La justificaci?n de la conducta p?cara se consigue, parad?jicamente, por una exaltaci?n de las ideas ?ticas.

?No hay hombre con hombre? dice Alem?n- . Y a?ade: ?Todos roban, todos mienten, todos trampean...?. ?No hallar?is cosa con cosa ? ?advierte Graci?n del mundo. Y contin?a: ?La virtud es perseguida, el vicio aplaudido, la verdad muda, la mentira triling?e ... El derecho es tuerto?.

Ser?a dif?cil simplificar en pocas f?rmulas simples las proposiciones de las obras de Graci?n, de El h?roe (1637), de El pol?tico (1640), de El discreto (1646), del Or?culo manual (1647) . El Or?culo es un libro que hay que destacar en primera l?nea, en el que se hace menci?n a la sociedad de escogidos y en el que hay reglas para brillar en ella.

En su peregrinaci?n por la vida Graci?n va descubriendo monstruos extra??simos, grandes muchedumbres de gentes, pocas personas. ?No es este siglo de hombres?, nos dice el jesuita aragon?s. Ni hero?smo ni virtud. Cualquier rasgo virtuoso puede figurar entre las m?s peregrinas rarezas.

Es esta malicia que nos rodea la que nos mantiene en acecho. Nuestra conducta no es sino t?ctica; o dicho llanamente: un medio de tener a raya a los dem?s. Y es que este mundo es malo.

Graci?n, medroso de su esp?ritu, huye hacia el cuerpo de guardia a enfrentarse con hipot?ticos enemigos de fuera. Moral picaresca: fuga que se disfraza de embestida. Doblemente terrible, la menos espont?nea, la que ignora el est?mulo cordial, la del puro vac?o. Y es que, como dijo el gran pensador aragon?s: ?La vida del hombre no es otro que una milicia sobre la haz de la tierra?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

No disparar donde haya ni?os. Stop.
En la gloria no necesitamos m?s ?ngeles.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:43
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