Viernes, 13 de octubre de 2006
JUAN BELMONTE
(1892-1962)

?All? donde no hay poes?a, no hay toreo?.
Juan Belmonte.


LA VOZ DEL ARTE DEL TOREO

Juan Belmonte muri? en Sevilla, el 8 de abril de 1962, en su cortijo de ?G?mez C?rdena?, el honrado jornalero y famoso torero Juan Belmonte, que naci? el 14 de abril de 1892, en el sevillan?simo barrio de Triana.

Este gran se?or del toreo que fue Juan Belmonte era s?lo y ?nico de verdad. Mientras viv?a Joselito y alternaba con ?l toreando, los dos eran ?nicos, los dos estaban solos. La v?spera de la muerte tr?gica de Jos? en Talavera, torearon juntos en Madrid. Los dos sintieron aquel d?a en que so?aron ver?nicas de alhel?, que estaban solos; y juntos y solos cada uno con su toro de verdad. Que a Jos? lo mat? en la plaza de Talavera. Que a Juan no pudo nunca herirlo de muerte en la arena de los ruedos. ?Qu? soledad m?s sola y qu? verdad m?s ?nica la de Juan Belmonte, desde la muerte de Jos?! O mejor que sola verdad. ?De lo que estoy seguro ?nos dijo Belmonte- es que donde de verdad me gan? la pelea Joselito fue en Talavera?. Todo eso lo sinti? Juan... Hasta aquella palabras de Valle-Incl?n que le dec?a que s?lo le faltaba para ser perfecto, morir en la plaza... Y la contestaci?n belmontiana de: ?Se har? lo que se pueda, don Ram?n; se har? lo que se pueda...?.

En 1912 Juan se presenta con caballos en la plaza de la Maestranza, con novillos del duque de Tovar, apenas rod? el ?ltimo novillo, levantaron en hombros a Belmonte, lo sacaron por la Puerta del Pr?ncipe, y as? lo llevaron a su casa que entonces estaba en un modest?simo patio de vecinos. Al a?o siguiente se present? en Madrid con ganado de Santa Coloma y all? sobre la arena, causa el mismo estupor, el mismo entusiasmo. Tuvo que pasar un tiempo para que su arte se consolidara. Desde el Juan Belmonte de la Oda de Gerardo Diego, galopando entre toros andaluces, al de aquellos tiempos de inicio de su revoluci?n, media un abismo.

El 2 de mayo de 1914 se enfrenta por vez primera en Madrid con Joselito acompa??ndole Rafael el Gallo con toros de Contreras. La faena de Juan al sexto de la tarde, fue una exposici?n de la esencia m?s pura del arte del toreo. El 25 de abril de 1915, en la corrida de Beneficencia obtiene Juan un triunfo clamoroso, sobre todo, por su manera de ligar cuatro naturales seguidos con uno de pecho, que han quedado para la historia como ?los cuatro naturales de Beneficencia?. El 21 de julio de 1917, corrida del Montep?o de Toreros, con ganado de Concha y Sierra, con Gaona y Jos?. Una monumental faena a su segundo toro de las que no se olvidan nunca y que hizo escribir a un gallista tan caracterizado como don Gregorio Carrochano: ?Despu?s de esto nada, no hay m?s all?.

Su despedida tuvo lugar en la Feria de San Miguel sevillana en el a?o 1935, en el que Juan, acompa?ado del Ni?o de la Palma y de Manolo Bienvenida, vestido de negro con bordados blancos, dec?a adi?s a sus trajes de luces.

Lo que llamamos emoci?n en su ca?da brusca de la conciencia en lo m?gico. Y el mundo del toreo es, ante todo, m?gico. Juan embruj? el arte del toreo y lo impregn? de viva verdad humana. Juan Belmonte figura torera, dentro y fuera del ruedo, es uno de los ejemplos humanos de vida y de verdad, hondamente andaluz y profundamente espa?ol.

En aquella ?Edad de Oro? del toreo en que los aficionados se divid?an apasionadamente, a veces fan?ticamente en ?joselistas? y ?belmontistas?, eran tiempos de guerra en Europa y de ?neutralidad? aparente en Espa?a, donde los espa?oles tambi?n se divid?an con tanta pasi?n como los aficionados al toreo, en ?aliad?filos? y ?german?filos?. Pero a esa rivalidad que part?a en dos a sus fren?ticos espectadores, ha sucedido en la memoria de todos las visi?n justa de su inseparabilidad torera. Fueron ?nicos y solos los dos: y los dos juntos. Como el sol y la sombra que llena todo el ruedo. Como el oro y la plata que llena toda la plaza. Jos? y Juan, los dos juntos, fueron todo el toreo. M?s tarde, cuando los ?supervivientes? de la ?Edad de Oro? de toreo fundaron la pe?a ?los de Jos? y Juan?, pod?a ser su presidente, pues nadie como ?l, para representar todo el toreo.

Juan Belmonte, como artista torero fue ?nico y solo, como lo fue Jos?. Los dos inimitables. Soledades ?nicas del arte. En la m?sica, en la pintura, en la poes?a, en el toreo. El toreo es o no es, como la poes?a. Podr?amos pensar que se torea en verso... y en prosa. El toreo encuentra su ritmo, su pausa y medida m?gicamente, como el poeta y el prosista cuando escriben. Sin medir, pesar ni contar nada... Juan era pura poes?a. Quinta esencia del arte. Puro estilo. Un torero genial. La gracia, la emoci?n y el sentimiento en una solo torero y en un torero solo.

Jos? y Juan, unidos ya para siempre en la inmortalidad de su gloria torera. Y cada uno solo, frente a su destino tr?gico. Jos? muri? ?recibiendo? la cornada. Juan fue en busca de la cornada de la muerte. Una muerte que todas las tardes sal?a a buscarla y nunca pudo encontrarla en el ruedo. Desde que Jos? encontr? la muerte. ?Qu? soledad la de Juan! Ni la muerte quiso salir a su encuentro y tuvo que salir, a matar a la muerte.

Al morir Juan, se juntaron para siempre, solos definitivamente ?nicos en su gloria.

En esta luz de abril, solo est? el sol y solas las estrellas y solo el inmenso firmamento y solo tu coraz?n con su silencio y en esta sola soledad, se ve, se oye y se siente el arte de torear que, en cada suerte, busca en la luz la muerte.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Te matan y despu?s
piden perd?n al cad?ver.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:03
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