Viernes, 13 de octubre de 2006
LATIFUNDIOS ANDALUCES

?Y grandes tierras sin riego,
con sed de siembra, con sed
de las manos del labriego.?
Rafael Alberti.

PROLETARIADO AGR?COLA Y PARO CR?NICO

Al comienzo del tercer milenio, Andaluc?a arrastra todav?a un problema agrario cuyo origen se estima pudiera radicar en la persistencia del latifundismo en la regi?n. La situaci?n andaluza no tiene equivalente en el ?mbito europeo, donde la cuesti?n agraria , en base a la reforma de las estructuras productivas y propiedad de la tierra y al anacronismo del paro agr?cola, parece que qued? resuelta hace algunas d?cadas.

Del problema se es consciente desde que los latifundios, tal como ahora los conocemos, comenzaron a formarse. Pero han sido las valoraciones que del latifundismo se hicieron, en los ?ltimos doscientos a?os, con perspectiva social y econ?mica, las que abrieron la pol?mica suscitada en torno al papel y responsabilidad que los latifundios hayan tenido en la irregular evoluci?n del crecimiento y desarrollo econ?mico de Andaluc?a. A?n as?, los ilustrados y liberales trataron de remover los obst?culos que dificultaban el incremento de la producci?n y la liberalizaci?n del mercado de la tierra, dejando intacto, cuando no reforzado, el latifundismo existente. Fueron los grandes cambios acaecidos en las d?cadas finales del siglo XIX y primeras del XX los que plantearon en su dimensi?n justa el alcance de la reconversi?n agraria que habr?a de acometerse: el incremento poblacional, la mecanizaci?n, los fertilizantes, el hundimiento de los precios, etc., y sobre todo la necesidad de incrementar la productividad exigieron a las agriculturas europeas m?s retrasadas unos cambios en profundidad del sistema productivo, Espa?a se incorpor? lenta y tard?amente a dicha modernizaci?n y las disfuncionalidades que ello provocara se dejaron sentir con mayor intensidad en el valle del Guadalquivir, al no responder, como en otras regiones, las opciones alternativas de la emigraci?n temprana o el trasvase de la mano de obra agr?cola hacia actividades industriales en cuant?a suficiente. En esa tesitura, en zonas de latifundios, la consecuencia ser? el paro agr?cola.

Han sido m?ltiples las hip?tesis y teor?as que han pretendido demostrar, a partir de la g?nesis y formaci?n de los latifundios, a qu? pueda deberse la estabilidad y permanencia del sistema. Es cierto que a su lado tambi?n se ha querido ver c?mo, del control y monopolio que de la tierra hacen los terratenientes, deriva el fundamento del poder en sociedades de tipo latifundista, al igual que se ha invocado el prestigio social que la propiedad de la tierra conlleva para justificar, en ?ltima ratio, la estabilidad y permanencia de dicho sistema.

Dada la naturaleza especial de la tierra, desde el punto de vista social, la excesiva concentraci?n de la misma se convierte en un fen?meno disfuncional por la manera de distribuci?n del producto, por el paro que induce y por el control del poder que desde la tierra se ejerce. Y es invocando tales preceptos como en las etapas reformistas del pasado siglo se ha pedido la liquidaci?n de los latifundios.

Como anta?o, en la actualidad ha reaparecido, e incluso se ha agravado el problema del paro agr?cola cuando se consideraba como elemento residual de una sociedad agraria tradicional que al fin hab?a logrado modernizarse tras la emigraci?n intensa de las d?cadas en 1950 y 1960 y el fugaz despegue industrializador del sur que se diera en esos mismos a?os. Y es en esta perspectiva en la que al latifundismo se le exige que asuma dicho problema y aporte las soluciones adecuadas.

El tema, pues, vuelve donde estaba al principio: ?es la agricultura, en Andaluc?a, a causa del sistema de propiedad y explotaci?n de la tierra el factor determinante que limita la reactivaci?n y crecimiento econ?micos? No parecen que sean solamente los latifundios los ?nicos responsables del atraso andaluz, pese a ser el elemento diferencial de la regi?n m?s caracter?stico, sino que tambi?n deber?a contemplarse una especie de responsabilidad compartida de la que no estar?an exentos los dos estrepitosos fracasos industrializadores emprendidos en el sur, as? como la propia acci?n del Estado. Sin embargo, no es menos cierto que a niveles concretos e inmediatos, es el latifundismo quien, por su propia naturaleza, mantiene la pervivencia del proletariado agr?cola y mientras ?ste subsista el riesgo de paro cr?nico, que en ?pocas como la presente, no podr? despejarse f?cilmente. Y como dijo el poeta: ?Tener el hambre, estar en paro, / muertas las manos ca?das, / le cuesta al hombre muy caro?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Te matan y despu?s
piden perd?n al cad?ver.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 23:05
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