S?bado, 14 de octubre de 2006
UN DESIERTO DE CENIZAS


?El cielo es de ceniza.
Los ?rboles son blancos.
y son negros carbones
los rastrojos quemados.?
Federico Garc?a Lorca

LOS INCENDIOS FORESTALE S CONVIERTEN A NUESTROS MONTES
EN DESIERTOS DE SILENCIO Y CENIZAS

Los incendios forestales vuelven a ser la noticia de este verano en toda Espa?a. Despu?s de unos a?os relativamente tranquilos, este a?o la larga sequ?a y las condiciones climatol?gicas favorables para la propagaci?n del fuego convertir?n miles y miles de hect?reas de paisaje verde en aut?nticos desiertos de silencio y cenizas.

La vegetaci?n de nuestros montes es hija del fuego. Durante miles de siglos, el fuego ha actuado como destacado factor selectivo y ha dise?ado una vegetaci?n preparada para alargar la existencia despu?s de su acci?n utilizando como estrategias principales el rebrote de las partes subterr?neas de la planta (encina, brezo... ) o con la producci?n de gran cantidad de semillas con capacidad para mantenerse y dispersarse posteriormente al incendio (pino, romero...).

Si bien es verdad, que desde nuestros primeros antepasados con vocaci?n campesina y ganadera el hombre conoce los incendios forestales, no es menos cierto, que ahora los incendios forestales son m?s abundantes y frecuentes. Y es precisamente esta insistencia lo que dificulta la recuperaci?n espont?nea y natural de las zonas quemadas, lo que permite la constante erosi?n del suelo hasta llegar, en muchos casos, a procesos irreversibles, y la que configura la verdadera y grave dimensi?n del problema global del fuego. Un fen?meno que, a diferencia de tiempos pasados, puede provocar cambios definitivos en el paisaje e incluso en la climatolog?a local, debido al proceso, ya iniciado, de una progresiva desertizaci?n.

El clima mediterr?neo en general es poco lluvioso y nuestros suelos presentan un elevado grado de erosi?n, factores que dificultan la reconstrucci?n del monte potencial. Otro elemento determinante es el lento crecimiento de los ?rboles, lo que los ha hecho poco rentables respecto a otras actividades econ?micas como la agricultura y la ganader?a. Estos factores, junto con otros relacionados con el devenir hist?rico en cada momento, explican lo que algunos ha interpretado como un desamor hacia los ?rboles.

En los ?ltimos decenios se han dado una serie de circunstancias nuevas en la larga historia de relaci?n entre el hombre y el monte. El proceso de industrializaci?n ha comportado el progresivo abandono de las tradicionales formas de aprovechamiento y explotaci?n del monte, a la vez que ha aumentado extraordinariamente la presencia humana en los espacios forestales. De esta manera, los antiguos monta?eses, con una cultura formada a trav?s de siglos y siglos de intima relaci?n con el monte, cesan su actividad y su lugar es ocupado, los fines de semana y durante la ?poca de vacaciones, por una ingente cantidad de ciudadanos sin cultura rural y cuya actividad constituye una agresi?n para el monte Una de las consecuencias de esta agresi?n son los insistentes incendios forestales.

Para satisfacer las necesidades de ocio de una sociedad fundamentalmente urbana se abren nuevas carreteras para facilitar el acceso a los lugares claves ?pistas de esqu?, zonas litorales...-, se urbanizan zonas de monta?a, se promocionan los deportes llamados de aventura... Queremos naturaleza para disfrutarla, pero no estamos dispuestos a renunciar a nada. Somos ecologistas, pero hasta cierto punto.

Despu?s de un verano desastroso en cuanto a incendios forestales surgen prop?sitos de enmienda. M?s tarde las lluvias oto?ales facilitan el olvido. En los a?os siguientes, la climatolog?a benigna reduce espectacularmente la cifra de los superficie quemada, y este hecho permite las declaraciones triunfalistas y, progresivamente, se va bajando la guardia. Este a?o el fuego ha vuelto y ahora s? que se utiliza la climatolog?a como explicaci?n. Vuelven a aparecer prop?sitos de enmienda... Pero mientras no nos planteemos colectivamente nuestro grado de compromiso y de relaci?n con el medio, el fuego volver? hacer de las suyas y lo har? hasta que el viento cambie o hasta que no se encuentre nada m?s por quemar, porque todos nuestros montes sean un mont?n de cenizas. Y como dijo el poeta: ?En nombre de los bosques, yo maldigo / a quien toma venganza, ?rbol contigo?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Ser? vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.


Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:30
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