S?bado, 14 de octubre de 2006
DERECHOS HUMANOS

?No encuentro en ?l culpa alguna?,
luego se lav? las manos,
?Chinchorrer?as rab?nicas
?pobre pueblo soberano!?.
Miguel de Unamuno.

EL DEBER DE HACER POSIBLE LOS DERECHOS

Desde hace medio siglo, con mayor insistencia desde las declaraciones de treinta y cinco pa?ses en Helsinki, se habla sin parar de derechos humanos. El tema ha llegado a ser central en las conversaciones, en las discusiones pol?ticas, en los discursos de los gobernantes, en los medios de comunicaci?n. Pero a medida que se ha ido convirtiendo en un ?t?pico? o lugar com?n, se ha ido desdibujando su contenido. Como la moneda que pasa de mano en mano o rueda por los mostradores, nadie se para a mirar, a ver qu? significa eso de derechos humanos y cu?les son los requisitos de su existencia, sus conexiones, sus relaciones con las libertades y con los valores que parecen estimables a la humanidad o a algunas de sus partes.

Si la expresi?n derechos humanos quiere decir algo que no sea una redundancia, tendr? que significar aquellos derechos que pertenecen a los hombres como tales, independientemente de su condici?n o situaci?n.

Habr?a que completar las declaraciones de derechos con cartas de deberes paralelas. Y entre los deberes hay uno capital que me parece el verdadero eje de la cuesti?n: el deber de hacer posible los derechos. De otro modo, resultan puramente ut?picos, meramente nominales, vac?os, inoperantes. El ejercicio de los derechos presupone condiciones reales muy precisas. Si se falta a los deberes para con la realidad, autom?ticamente se produce la p?rdida de los derechos correspondientes, aunque se mantenga farisaicamente su reconocimiento verbal. Cuando el ejercicio de los derechos se hace imposible, no hay que molestarse en negarlos.

El estado tiene que imponer las condiciones de realizaci?n de estos derechos; es decir, tiene que defenderlos contra los que los atacan o los hacen imposibles. El Estado no puede ser ?neutral? ante los enemigos de los derechos humanos, simple testigo de su destrucci?n por grupos o minor?as, a costa de la mayor?a de la poblaci?n, esto es, de los titulares de esos derechos. Hay el derecho y el deber de defender los derechos de todos, eficazmente, contra los que rechazan la convivencia o niegan la libertad de los dem?s. El Estado no puede lavarse las manos declarando que ?l no viola los derechos humanos, porque si no los defiende, viola el decisivo derecho de los ciudadanos a que sus derechos sean defendidos y asegurados por el Poder p?blico.

Pero hay otro aspecto de la cuesti?n, todav?a m?s grave, y sobre el cual innumerables calamares se dedican a verter tinta y confusi?n. Hay Estados que niegan los derechos humanos (o parte esencial de ellos), aunque hayan firmado todas las declaraciones imaginables y los hagan constar en sus Constituciones.

Los sofismas se acumulan y dominan los juicios sobre la situaci?n del mundo actual: se equipara al Estado que establece y sostiene los derechos, en el cual son realmente vigentes (aunque puedan sufrir ocasional lesi?n algunos) con el Estado que suprime y proh?be esos mismos derechos, en el cual no tienen ninguna vigencia.

Un paso m?s que se da todos los d?as, es una nueva y m?s monstruosa equiparaci?n: la del que quiere ejercer su derecho con el que quiere destruir esos derechos. Se dir? que esto no es posible. Con esa expresi?n, ciertamente no; pero pi?nsese que el poder coactivo se ejerce en un caso contra el que quiere desplazarse dentro de su pa?s, viajar, cambiar de residencia, salir del pa?s, volver a ?l, elegir sus estudios o su profesi?n, expresar y comunicar su pensamiento o deseos, practicar su religi?n o abstenerse de ello, asociarse, etc.; y en el otro caso contra el terrorista que dispara contra los dem?s o hace estallar bombas, o secuestra a los ciudadanos; contra los que obstaculizan o impiden las participaci?n de todos los ciudadanos en la vida pol?tica, econ?mica, cultural o social, contra los que violan el secreto de las comunicaciones, etc. En un caso se trata de la libertad de ejercer los derechos; en el otro , lo que se reclama es la libertad contra los derechos, la libertad de violarlos y destruirlos. Y como dec?a Rousseau: ?Nunca he cre?do que la libertad del hombre consista en poder hacer lo que quiere, sino en no tener que hacer lo que no quiere?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Ser? vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.


Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 6:04
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