S?bado, 14 de octubre de 2006
LEOPOLDO LUGONES
(1874-1938)

?Luna quiero cantarte
Oh ilustre anciana de la mitolog?as
Con todas las fuerzas del arte.?
Leopoldo Lugones.

LA VOZ DEL CANTOR DE LA LUNA

El adelanto de rasgos vanguardistas en la obra de Lugones es una de las caracter?sticas m?s acusadas y que m?s han admirado tanto las cr?ticas como los poetas. Lugones pretende ?cantar a la luna por la venganza de la vida? y hace una referencia, con doble sentido al mencionar a su ?maestro? Don Quijote, que posee la luna como vencedor del Caballero de la Blanca Luna, cuando todos sabemos que esa fue la ?nica derrota admitida por el caballero manchego y que le supuso el regreso a su pueblo y a la cordura, la p?rdida de la fantas?a, la libertad y, a la larga, de la vida.

Leopoldo Lugones Arguello nace en la Villa de Mar?a del R?o Seco, aldea dela provincia de C?rdoba, el 13 de junio de 1874. Hijo de una familia de cierto abolengo, como antecedentes en la alta sociedad criolla peruana, pero venida a menos. En 1882 se traslada la familia a Ojo de Agua, donde comienza su escolaridad. M?s tarde, sigue estudiando en el Colegio Nacional de C?rdoba. Pero pronto deja de sentirse atra?do por los estudios acad?micos y se dedica a leer de forma constante y libre.

Comienza pronto su actividad literaria a los dieciocho a?os es director del Pensamiento Libre, peri?dico literario liberal y como poeta compone Los mundos (1892). En 1895 funda el centro socialista en C?rdoba y comienza su larga e intensa actividad pol?tica sin abandonar la period?stica. Fue uno de los portaestandartes del modernismo y con Jaimes Freyre y Rub?n Dar?o, fund? la Revista de Am?rica (1894). En 1896 establece su domicilio en Buenos Aires donde vivi? durante treinta y dos a?os. Ese mismo a?o contrae matrimonio con Juana Gonz?lez. Al a?o siguiente publica su primer libro: Las monta?as de oro.

Aunque siempre colabor? con distintos peri?dicos, especialmente con La Naci?n, en 1898 comienza su actividad alternativa como funcionario de Correos En 1901 fue nombrado Inspector General de Ense?anza. En 1903 publica La reforma educacional. Con fecha de 1905 se editaron La guerra gaucha y Los crep?sculos del jard?n. Al a?o siguiente fue comisionado por el gobierno argentino para recorrer varios pa?ses europeos,. Con la edici?n de las Fuerzas extra?as (1906), inicia un corto periodo de raro silencio literario que s?lo se ver? roto en 1909 con Lunario sentimental. A partir de 1910 aparecen El payador, Odas seculares, El libro de los paisajes, La industria de Atenas, La torre de Casandra y El tama?o del espacio. En 1920 rechaza la Legi?n de Honor que le hab?a concedido el gobierno franc?s. En 1922 publica Las horas doradas.

A mediados de 1924 es nombrado miembro de la Asamblea de Cooperaci?n Intelectual de la Liga de las Naciones. Su prestigio social va en aumento hasta recibir el Premio Nacional de Literatura en 1926.

En Lima, el 11 de diciembre de 1924, pronuncia su famoso Discurso de Ayacucho, conocido como La hora de la espada. ?Ha sonado otra vez para el bien del mundo la hora de la espada. As? como ?sta hizo lo ?nico enteramente logrado que tenemos hasta ahora, y es la independencia, har? el orden necesario, implantar? la jerarqu?a indispensable que la democracia ha malogrado hasta hoy...?. Las reacciones al discurso son radicales e inmediatas. Las protestas de estudiantes pol?ticos se suceden y Lugones nunca estuvo tan s?lo en esa ?poca.

En 1928 publica Poemas solariegos. El 18 de febrero de 1938 se retira a la zona costera del Tigre (Buenos Aires) y se suicida con cianuro. Meses despu?s se publicaron Roca y Romances del R?o Seco.

Toda su obra pretendi? ser de utilidad para su pa?s y su gente. La obra en prosa de Lugones va del ensayo pol?tico y social (El imperio jesu?tico, 1904; Historia de Sarmiento,1911; La grande Argentina, 1930) y otros literarios (El ej?rcito de La Il?ada , 1915; Estudios hel?nicos, 1924), algunos cuentos y una novela (El ?ngel de la sombra, 1926), sin olvidar sus innumerables art?culos period?sticos de car?cter pol?mico.

La obra de Lugones responde a la contradicci?n intr?nseca del hombre que comenz? anarquizante y socialista y termin? a un paso del fascismo; trayectoria tr?gica que culminar?a en un suicidio y en una frase digna: ?Maestro de su vida, el hombre lo es tambi?n de su muerte?. De hecho, este fruto de la crisis racionalista magn?fica la fuerza, la raza y la naci?n, como Nietzsche; su orgullo y su idealismo no le impidieron, sin embargo, dejar una de las obras m?s originales del siglo XX americano, obra de poderosa riqueza verbal, de verso espl?ndido, de imaginaci?n abundante y de sentido del ritmo; su abundancia llega a convertirse en defecto, porque esa prodigalidad metaf?rica termina por resultar ret?rica, aunque difiera mucho de la ret?rica de estilo.

?Desde el ultra?smo hasta nuestro tiempo ?dice Jorge Luis Borges-, su inevitable influjo perdura creciendo y transform?ndose. Tan general es ese influjo que para ser disc?pulo de Lugones, no es necesario haberlo le?do?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

Ser? vano el intento de humanizar las guerras. Lo humano es evitarlas.


Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 6:21
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