S?bado, 14 de octubre de 2006
FELIX JOSE REINOSO
(1772-1841)


?Los p?jaros al aire derramados,
en colorida turba se desprenden,
cual nube que matiza en oro y grana,
coronada de lirios, la ma?ana.?
F?lix Jos? Reinoso. .

LA VOZ DE UN DEFENSOR DE LOS EXILIADOS

Los grupos de poetas que centran el neoclasicismo, de un punto a otro, van concurriendo al albor prerrom?ntico y as? nos encontramos con poetas como Alvarez de Cienfuegos, Arjona, Maury, Quintana, Lista, Nicasio Gallego, Somoza y el propio Reinoso.

F?lix Jos? Reinoso nace en Sevilla el 20 de noviembre de 1772. Curs? estudios eclesi?sticos durante doce a?os en la Universidad patria. En 1793 funda con Lista, Blanco, Arjona y Jos? Mar?a Rold?n una Academia de Letras Humanas, que en 1799,premi? el poema de Reinoso La inocencia perdida. Obtuvo en 1801 el curato de la parroquia de Santa Cruz en Sevilla, que desempe?? hasta 1811; fund? entonces dos hospitales para atender a sus paisanos, v?ctimas del hambre que aquella ciudad padec?a. En 1815, la Sociedad Econ?mica de Sevilla le confi? por aclamaci?n la c?tedra de Humanidades, que regent? durante cinco a?os, al cabo de los cuales y hasta 1823 trabaj? para la Diputaci?n provincial de C?diz. Public?, bajo el seud?nimo El pol?tico moruno, varios art?culos en los peri?dicos gaditanos el Diario Mercantil y La Constituci?n y las Leyes. A principios de 1827 fue nombrado primer redactor de la Gaceta del Gobierno. Es presentado a su Santidad, en 1833, para Juez Auditor del Tribunal de Rota, y ese mismo a?o se le comision? para que en uni?n de otras dos personas, preparasen todos los decretos, comunicaciones, etc., relacionados con la jura de Isabel II. Entre 1834 y 1838 fue miembro de la Inspecci?n General de Imprentas y Librer?as. Se le hab?a conferido ya el decanato de la Santa Iglesia metropolitana de Valencia cuando falleci? en Madrid el 27 de abril de 1841.

Reinoso fue tambi?n cr?tico e historiador y de estas dedicaciones nos ha dejado algunos escritos, en los que hay que recordar entre otros, Discurso sobre la influencia de las bellas artes en la mejora del entendimiento y la rectificaci?n de las pasiones, Discurso sobre el estilo de la pintura sevillana, Curso filos?fico de una po?tica y Discurso sobre las causas del atraso de la elocuencia en Espa?a, adem?s de la defensa que hizo de los afrancesados en su manifiesto pol?tico titulado Examen de los delitos de infidelidad a la patria, imputados a los espa?oles sometidos bajo la denominaci?n francesa, (1816), una de los mejores alegatos en defensa de la causa de los exiliados y que le vali? el apodo de Obispo franc?s.

Sin duda, movido por la sensibilidad humana que le era propia, y de la que no es posible separar su amistad con Lista, as? como de la injusticia con que los afrancesados hab?an sido tratados tras la restauraci?n del absolutismo en 1814, Reinoso sinti? la necesidad de escribir un libro que ha quedado en los anales de nuestra historia literaria como su justificaci?n te?rica y moral m?s estimable. Su libro Examen de los delitos de infidelidad a la patria , reeditado en varias ocasiones, ha sido llamado por Men?ndez Pelayo el ?Alcor?n de los afrancesados?, para a continuaci?n arremeter contra ?l llevado de su furor anti-afrancesado . Entre otras cosas dice que es ?el libro m?s fr?amente inmoral y corrosivo, subvertidor de toda noci?n de justicia, ariete contra el derecho natural y escarnio sacr?lego del sentimiento patria; obra, en suma, que para encontrarle parang?n o similar ser?a forzoso buscarlo en los discursos de los sofistas griegos en pro de lo injusto?.

La verdad es que tanto la vida como la obra de Reinoso, no justifica una opini?n infamante como la expuesta. Hans Juretschke dice que ?el Examen se convirti? en el compendio de los afrancesados (...) , redactado con extraordinaria agudeza de esp?ritu y habilidad y que contiene muchas cosas ver?dicas, se desprende a?n hoy d?a una gran fuerza persuasiva, de tal modo, que merece la pena examinar su pensamiento fundamental m?s de cerca?. El punto de vista de Reinoso es el de un liberal que defiende la libertad de expresi?n, y como en los afrancesados lo que se reprobaba era un delito de opini?n sale gallardamente en su defensa con palabras como ?stas: ?Mas el nombre de los afrancesados no debe estar destinado para significar las acciones sino las opiniones manifestadas, o acaso presumidas. Y si yo no tengo equivocadas torp?simamente las ideas, no puede cometerse mayor injusticia, no puede darse un ataque m?s fuerte contra la libertad de un pueblo, que condenar como delitos semejantes opiniones?:

Es posible que Reinoso estuviera hoy m?s olvidado de no haber escrito m?s que en versos pastoriles y anacre?nticas al modo de Villegas, o las odas religiosas y morales semejantes ?aunque no sabemos si anteriores o posteriores- a las de Lista, etc., pero habr? que recordarle siempre, a lo menos, por algunos excelentes pasajes de su poema en dos cantos, La inocencia perdida, escrito lo m?s tarde en 1799 y publicado en 1804. En este poema, compuesto de doscientas octavas reales, que acusa el influjo de Milton, encontramos bellas descripciones naturales que otorgan a Reinoso un lugar destacado en al panorama de la poes?a espa?ola de su ?poca. Y como dijo el poeta sevillano: ?Revela el canto que escuch? del ave?.

Francisco Arias Solis
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 20:50
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