S?bado, 14 de octubre de 2006
DIEGO HURTADO DE MENDOZA
(1503-1575)

?Dicen que dijo un sabio muy prudente
que el hombre era milagro, y fue loado;
otro dijo que era ?rbol trastornado;
mas cada cual habl? de accidente.?
Diego Hurtado de Mendoza.

LA VOZ ATREVIDA DE UN POETA GRANADINO

En el tema amoroso, incluso de nuestros d?as es dif?cil encontrar poetas tan osados como Hurtado de Mendoza, con la diferencia de que sin ser esc?ptico ni c?nico, como tantos autores contempor?neos, se declara furibundo antipetrarquista. Es el hombre de todos los tipos y clases de mujeres, rubias y morenas, honestas y cortesanas.

?Tibio en amores no sea yo jam?s... / Poco ama el que no pierde el sentido...? Y no deb?a ser Don Diego tibio en amores, a juzgar por el calificativo de ?arcimarrano? que le dieron en Siena, siendo embajador en esa se?or?a, donde al parecer se una jud?a hermos?sima, la cortesana m?s buscada de Italia.

Diego Hurtado de Mendoza naci? en Granada a finales del a?o 1503. Hijo de I?igo de Mendoza, conde de Tordesilla, y marqu?s de Mond?jar, descend?a directamente del Marqu?s de Santillana, figura se?era de las letras espa?olas. Hurtado de Mendoza, en su infancia, tuvo como compa?ero de estudios a Luis de Sarri?, quien despu?s se har?a c?lebre bajo el nombre de Fray Luis de Granada.

De Granada don Diego pas? a Salamanca, donde se dedic? al estudio de las humanidades. En 1524 nos lo encontramos en Francia y en la batalla de Pav?a. De Francia pasa a Italia, a Bolonia, Padua y Roma, donde hizo amistad con los hombres m?s eruditos de la ?poca, y en 1529 pide empleo al gobierno de la rep?blica de Siena. Carlos V lo ascender?a muy pronto a los m?s altos cargos de la diplomacia y en 1536 lo encontramos de embajador en la corte de Enrique VIII, reci?n separado de Catalina de Arag?n. En 1539 se halla de embajador en Venecia, rodeado de artistas y amigos, de lujo y manuscritos griegos, que colecciona con avidez y que posteriormente regalar?a a Felipe II. En 1542 es uno de los cuatro enviados por Carlos V al Concilio de Trento, y entre los a?os 1547 y 1551 es embajador en Roma. En su casa recibe a te?logos y artistas, como Aretino y Tiziano, que le pinta vestido de laico. Ten?a al mismo tiempo que la embajada el gobierno de Siena, rep?blica belicosa e incitada de continuo por Francia y el papa a rebelarse contra la autoridad imperial. Hurtado de Mendoza construy? una fortaleza, que pronto fue identificada como el s?mbolo de la opresi?n espa?ola, y ello oblig? a Carlos V a destituirle. A su regreso a Espa?a, parece que desempe?? sin ?xito alguna misi?n para Felipe II, quien acab? por desterrarle a Granada en 1569 despu?s de ocho meses de encierro en la Mota de Medina por haberle sacado la espada a un caballero en la corte del rey.

Ya en Granada, don Diego se dedic? a escribir a sus amigos, y una de las m?s hermosas cr?nicas espa?olas, Guerra de Granada. El 14 de agosto de 1575 muere en Madrid tras la vejez serena de quien tiene un pasar decente y hace tiempo se ha hecho a no esperar nada de la vida, como demuestra la prosa mod?lica, serena y sencilla de su Guerra de Granada. Ante de morir don? su manuscritos y libros a la Biblioteca de El Escorial.

Hurtado de Mendoza no desde?a poner sus inspiraci?n humanista al servicio de madrigales, s?tiras procaces, chistes burlescos y epigramas contra las alcahuetas que destacan por su agilidad. ??Qu? cosa iguala a una redondilla de Garci S?nchez o don Diego de Mendoza?, dir? Lope en El Isidro. Y tampoco duda enhebrar temas realistas a formas italianas, como en el soneto ?En la pared de cierto templo viejo?. Sus poes?as de forma italiana y melanc?lica, tem?tica amorosa o filos?fico-moral est?n formada por una treintena de sonetos, varias canciones ep?stolas en tercetos y una F?bula de Adonis, Hip?menes y Atalanta que introduce la mitolog?a en la literatura espa?ola, en octavas reales de musicalidad dura aunque tiene momentos de fluidez amena. Durante mucho tiempo se le ha atribuido err?neamente El Lazarillo de Tormes, tambi?n fue muy celebrado como historiador, hasta el punto de haber sido llamado la gran figura hist?rica de la Espa?a del siglo de Carlos V.

El poeta granadino usa todas las formas tradicionales del castellano, el metro de arte mayor y menor, con la necesaria y rotunda riqueza musical, y trayendo las palabras con su sabor general e incluso copiando el habla de la gente. A veces crudo en ocasiones cruel, Hurtado es capaz tambi?n de conmovernos con im?genes sensibles del que conoce el dolor y que resuenan largo tiempo despu?s de leerle: ?La vida que se pasa entre mil muertes?, o, sus reflexiones sobre el arte, que nos hechiza o embauca, o sobre la mujer, o sus reflexiones sobre el mundo, porque es todo un mundo de relaciones amorosas en suma lo que mete en sus poemas, y finalmente la sed de amor ideal que en ellos se vislumbra, ya no hay quien cure de ?l, como ?l mismo afirma, siendo ?sta la paradoja de quien en apariencia lo denigra y en la pr?ctica lo afirma, sin duda por no haberlo encontrado: ?Ten amores, no amor, que es aspaviento?. Raz?n esta tal vez de que ?su casa est? donde quiera que pusiese los pies?.

Francisco Arias Solis
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:09
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