Domingo, 15 de octubre de 2006
LUIS VELEZ DE GUEVARA
(1578-1644)


?Silencio, silencio, o?d:
esta es la In?s laureada,
esta es la reina infeliz
que mereci? en Portugal
reinar despu?s de morir. ?
Luis V?lez de Guevara.

LA VOZ DE UN GRAN POETA POPULAR

Llamado por sus contempor?neos ?honra de Andaluc?a? y ?Pr?ncipe de los poetas c?micos?, V?lez de Guevara es entre los cultivadores del teatro del Siglo de Oro, uno de los ingenios de mayor altura a quien durante mucho tiempo no se le ha hecho la debida justicia; pues las opiniones que sobre ?l ha vertido la cr?tica se hab?an centrado, sobre todo, en destacar bien su novela El diablo Cojuelo, bien su car?cter chistoso o su florida vena l?rica; salvando de su producci?n dram?tica su obra Reinar despu?s morir. A V?lez de Guevara hay que reconocerle, adem?s, otros valores como dramaturgo: es un buen tejedor de argumentos, un fino psic?logo al trazar los caracteres de sus personajes y un admirable poeta que tiene la sensibilidad de insertar en el momento oportuno los versos de mayor emoci?n o la cancioncilla popular que se convertir? en la acci?n de la comedia; aunque hay tambi?n que decir que existe un defecto en el que cae con demasiado frecuencia en sus dramas, es su poco tino para imponer los desenlaces finales, que en muchas ocasiones huyen de la cohesi?n l?gica, quiz? esto fue debido a doblegarse a las exigencias del p?blico que ped?a para las obras un final feliz.

Luis V?lez de Guevara nace en Ecija, provincia de Sevilla, el 26 de agosto de 1578. Estudi? en Osuna y se gradu? de bachiller en Artes. A los quince a?os entra de paje al servicio del cardenal de Sevilla, don Rodrigo de Castro. En 1598 llega por primera vez a Madrid. Amigo de Lope de Vega le dedica un soneto que figura al frente de las Rimas. Contrae matrimonio y enviuda al poco tiempo. En 1618 enviuda por segunda vez y pasa a servir al conde de Pe?afiel, con el que permanece dos a?os, sin encontrar alivio a sus continuos apuros econ?micos. Eterno pretendiente, consigue en 1625 una plaza de ujier de Palacio, cargo m?s honor?fico que remunerativo. Sus esquelas petitorias se hacen proverbiales, y con ellas corre pareja su extrema necesidad. Ni siquiera la saneada fortuna de do?a Mar?a L?pez de Palacios, con quien cas? en cuartas nupcias, pudo sacarle de apuros, por incapacidad del poeta para administrarla bien. ?Fue tan pobre ?escribe Rodr?guez Mar?n- que bien puede dudarse si en alg?n tiempo de su vida lleg? a tener dos trajes en mediano uso?. Esta indigencia no le abandona hasta su muerte. En su testamento declara ?estar muy alcanzado y necesitado de hacienda para poder disponer y dejar las misas que quisiera para su alma?. Muri? en Madrid el 10 de noviembre de 1644.

El car?cter alegre y conciliador de este andaluz por los cuatro costados, le hizo ser aceptado por todas las tendencias de un mundillo literario lleno de envidias, enconos y recelos. Llev? por todas las tierras que visit? su sevillanismo como carta de presentaci?n, as? Cervantes le llama quitapesares, Lope de Vega florido y elocuente y Anir?s , en una frase de ingenio, le nombra Marqu?s de las Salinas, ?pues no se conocen m?s Salinas que las suyas en el Parnaso?.

Hasta nosotros han llegado casi cien comedias de las cuatrocientas que escribi?. Destacan entre ellas las de asunto hist?rico y legendario, en las que suelen introducir un aparato espectacular de apariencias y tramoyas, muy del gusto de la ?poca, eran las llamadas de cuerpo y ruido. Escribi? adem?s, autos sacramentales y entremeses, algunos de los cuales gozaron de muy buena reputaci?n. Entre estos ?ltimos, podemos citar: Auto de la Mesa Redonda, La Abadesa del Cielo, Antonia y Perales y La sarna de los banquetes.

Como Lope, utiliza frecuentemente romances o letras para cantares tradicionales, no s?lo insert?ndolas sino tom?ndolas en ocasiones como base de la acci?n. Este concepto de vierte en sus mejores creaciones; as? en la Luna de la sierra, Los hijos de la Barbuda, Reinar despu?s de morir, tal vez su mejor drama, La ni?a de G?mez de Arias, La serrana de la Vera, El verdugo de M?laga, El ollero de Oca?a; etc.

La serrana de la Vera, es una obra de denuncia ?una obra llena de mensaje, utilizando un t?rmino muy actual-, y una de las cuestiones que se denuncia en ella es la condici?n de la mujer. V?lez enjuicia en su obra la situaci?n de opresi?n de la mujer llevando su an?lisis hasta sus ?ltimas consecuencias, concibiendo, como hecho tr?gico el destino de la mujer que se rebela contra la situaci?n. Gila, la protagonista de la obra, es una mujer libre igual al hombre. Gila exclama: ?No me quiero casar padre, que, / mientras no me caso soy hombre. / No quiero ver que nadie me sujete, / no quiero que ninguno se imagine / due?o de m?; la libertad pretendo?. Estos versos, en boca de Gila, son un aut?ntico grito de protesta contra la condici?n femenina.

El estilo de V?lez oscila entre las encontradas solicitaciones de lo culto y lo popular. Aunque dotado de mayor artificio que Lope, es tambi?n, como ?ste, un gran poeta popular, con sensibilidad muy despierta para la poes?a tradicional y un gran don para adoptar temas nacionales a su teatro. Y como dec?a nuestro poeta: ?No hay centro que no se mueva, / firmeza que no se turbe, / m?rmol que no titubee..?


Francisco Arias Solis
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 9:49
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