Domingo, 15 de octubre de 2006
DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO
(1811-1888)

?A los diecis?is a?os de mi vida entr? a la c?rcel,
y sal? de ella con opiniones pol?ticas.?
Domingo Faustino Sarmiento.

LA VOZ DEL ROMANTICISMO COMBATIVO

La originalidad de Sarmiento est? en que la filosof?a rom?ntica de la historia vino a fundirse entra?ablemente con su intuici?n de la propia vida como vida hist?rica. Sent?a que su yo y la patria eran una misma criatura, comprometida en una misi?n hist?rica dentro del proceso de la civilizaci?n. De aqu? que sus escritos, siendo siempre actos pol?ticos, tengan un peculiar tono autobiogr?fico. En su primera autobiograf?a Mi defensa (1843) , forjada en Chile como un arma, Sarmiento se exhibe luchando a brazo partido con la pobreza, atraso, ignorancia, violencia, injusticia y anarqu?a de su medio. Sus frases se refractan en dos haces: uno que ilumina el impulso de la voluntad creadora; el otro, la inercia de las circunstancias adversas. Pronto el lector advierte que esa polarizaci?n tiene un sentido filos?fico: alude al conflicto entre esp?ritu y materia, libertad y necesidad, historia y naturaleza, progreso y tradici?n. Y, en efecto, cuando Sarmiento pas? del sentimiento de la propia vida personal a la interpretaci?n de la vida p?blica argentina, las confidencias de Mi defensa se convirtieron en una f?rmula pol?tica: Facundo o civilizaci?n y barbarie (1845), publicado como follet?n en El Progreso, que no es ni historia, ni biograf?a, ni sociolog?a: es la visi?n de un pa?s por un joven ansioso de actuar dentro como fuerza transformadora. El Facundo ha merecido los mayores elogios de la cr?tica por la calidad de su prosa y el vigor de sus descripciones de hombres, situaciones y ambientes: ?Este libro poderoso ?escribe Pedro Henr?quez Ure?a- es la obra maestra de su tiempo en Am?rica?.

Domingo Faustino Sarmiento es la personalidad m?s vigorosa del grupo de los ?Proscritos? argentinos, activos opositores al r?gimen de Rosas . Sarmiento incitaba a escribir con espontaneidad, con amor, con coraz?n, lo que ve?a alrededor, lo que le ven?a a la mente, porque todo esto resultar?a bueno, en el fondo, aunque en la forma fuese incorrecto; resultar?a apasionado por m?s que algunas veces fuera inexacto; le gustar?a al lector, aunque hubiese horrorizado a Garcilaso; y sobre todo, no se parecer?a al lenguaje de ning?n otro y, bueno o malo, nadie se lo disputar?a. Sarmiento se atuvo siempre a su lema: ?las cosas, hacerla, aunque sea mal, pero hacerlas?.

Desde un punto de vista m?s estrictamente literario, Sarmiento se revela como escritor en los Viajes (1849), testimonio de una notable capacidad de observaci?n, de una vena narrativa v?lida, de gran capacidad estil?stica para plasmar sus impresiones en torno a los varios pa?ses visitados, entre ellos, Francia, Italia y los Estados Unidos.

Domingo Faustino Sarmiento nace en San Juan de la Frontera el 15 de febrero de 1811 y muere en Asunci?n el 11 de septiembre de 1888. Desde muy ni?o vive la agitada situaci?n pol?tica de su pa?s, que acaba en guerra. De formaci?n autodidacta, pronto revela sus extraordinarias dotes como escritor. El pensamiento de Sarmiento evoluciona hacia la afirmaci?n de un progreso civil hispanoamericano, de la que deja testimonio en los Recuerdos de provincia (1850). El hombre pol?tico, con mayor reflexi?n y control, dominado por nostalgias instintivas, dirige su mirada hacia el futuro que est? llamando a la puerta. Considera que la barbarie ha perdido definitivamente la partida y que la civilizaci?n est? destinada a triunfar.

Rosas cae en 1851, vencido por Urquiza, situaci?n que parece confirmar las grandes esperanzas de Sarmiento. Pero Urquiza lo desilusiona muy pronto y desde Chile escribe La campa?a del Ej?rcito Grande (1852), donde ataca al nuevo presidente con el ardor que en ?l es habitual.

En 1855 una amnist?a permite a Sarmiento volver a la Argentina. En 1864 se le nombra representante del pa?s en los Estados Unidos. En 1868 a su regreso de los Estados Unidos, se entera de que ha sido elegido para la presidencia de la Rep?blica.

Durante su gobierno dio gran impulso a la ense?anza popular, organiz? el magisterio e impuls? la instrucci?n t?cnica y profesional; estableci? bibliotecas, museos, gabinetes cient?ficos; cre? el Observatorio astron?mico, el Colegio militar, la Escuela naval; tendi? nuevas l?neas f?rreas y telegr?ficas; hizo levantar un censo demogr?fico; foment? la inmigraci?n y contrat? maestros y especialistas en ciencias.

A lo largo de los a?os de su gobierno tuvo que hacer frente a numerosas hostilidades, en particular a la oposici?n de la aristocracia criolla. Nombrado ministro en el gobierno de su sucesor, Avellaneda, escribi? en 1883 el libro Conflictos y armon?as de razas, obra sociol?gica, una vez m?s estamos ante la revelaci?n de un temperamento ind?mito de luchador, un hombre que con el tiempo se afirma con estatura continental.

El clima de la dictadura est? reflejado con extraordinaria incisividad en Facundo o civilizaci?n y barbarie, que en este sentido, se convierte en un libro de importancia ejemplar. Con Facundo, ?genio b?rbaro?, desaparecen las tradiciones del buen gobierno, todo se degrada, las leyes llegan a ser instrumento de abuso en manos de individuos sin escr?pulos. Pero Facundo es s?lo un pretexto para que el escritor argentino pueda llegar a la condena plena de Rosas y de su r?gimen desp?tico


Francisco Arias Solis
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 10:06
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