Domingo, 15 de octubre de 2006
LA LUCHA POR LA PAZ

?Paz sin fin, paz verdadera.
Paz que al alba se levante
y a la noche no se muera.?
Rafael Alberti.

LA PAZ DEL HOMBRE ES LA CONQUISTA DE SU LIBERTAD

?No escuches el tambor lejano?, dice Verlaine . Elude la tentaci?n de la guerra. Y el que as? nos habla es el ego?smo del que no quiere o?r, ni quiere enterarse de lo que pasa. Si lo que pasa, como ahora est? pasando en Oriente Pr?ximo y en el mundo, es duro, triste, amargo de saber. Es el miedo del que no quiere que turbe su paz el sonido guerrero del tambor distante. El miedo de aquel para quien la paz no es una lucha. Verlaine nos habl? tambi?n de una paz sin victoria, que puede llegar a ser lo mismo que una victoria sin paz. Cada vez se hace m?s necesaria una voluntad de paz, de justicia (dos cosas, en el fondo, casi id?nticas). Hay que escuchar el tambor en la lejan?a; pero oponer, a su belicoso mensaje, una respuesta firme, voluntariamente afirmativa de paz.

No hay guerra justa, ni justicia guerrera. Hay paz fuerte que no es la agitaci?n belicosa, sino la acci?n viva, honda, penetrante de la voluntad y del pensamiento del hombre. Y esta acci?n constante, en cierto modo revolucionaria, de la paz, es un esfuerzo activo.

Esas guerras desesperadas que fundamentan sus empe?os en necesidades nacionales, son, en definitiva, la m?scara de una impotencia nacional. S?lo una ideolog?a fatalista y reaccionaria puede lanzar a los pueblos al suicidio en pos de lo que ha solido llamarse: el cumplimiento de su destino hist?rico. ?C?mo si el cumplimiento de un destino hist?rico nacional pudiera ser otra cosa que la muerte! Un pueblo como un hombre ?un pueblo de hombres-, cumple su destino hist?rico cuando se muere. La vida de los pueblos, de los hombres, es luchar contra su propio y fatal destino: contra su destino mortal. Y esta lucha viva, es la paz; la paz y no la guerra; la paz en un grito, como el de Dante: ??Yo voy gritando, paz, paz, paz!?

La paz del pueblo, como la paz del hombre es la conquista de su libertad. Cuando a un hombre o a un pueblo se le arranca su libertad, se le entrega al com?n destino hist?rico de la muerte. La guerra es el gran suicidero nacional de los pueblos esclavizados mentirosamente a un destino hist?rico que se dice glorioso, y es sencillamente guerrero, negativo de la vida, de la libertad, de la paz.

El error de la guerra es tan profundamente humano como cualquier otra pasi?n del hombre. En estos primeros a?os del siglo XXI, debemos escuchar el tambor en la lejan?a: atentamente.

La paz se diferencia de la guerra, en que luchar por ella no da h?roes, sino m?rtires; en que sus v?ctimas, la sangre inocente de sus v?ctimas, no es un testimonio mentiroso de vanogloria, sino verdadero de justicia.

Escuchemos el tambor lejano, para no dejar de luchar por la paz. Para no hacer las paces con la guerra, ni levantar guerras con la paz. Y como dije el poeta: ?Tierra sin ning?n cautivo. / Una paloma volando, / libre de olivo en olivo?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
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Siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 16:56
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