Domingo, 15 de octubre de 2006
JOSE SOMOZA
(1781-1852)

?Si al hombre fuera dado
hundir su vista en la caverna oscura
que trag? su pasado
desde all?, por ventura
lograr? ver la eternidad futura.?
Jos? Somoza.

LA VOZ DEL LIBREPENSADOR DE PIEDRAHITA

Fue en su tiempo un poeta estimado ?volterianos impenitente? como le llama Men?ndez Pelayo en su Historia de los heteredoxos espa?oles, que cre?a a pie juntillas en el progreso indefinido. Juan Ram?n Jim?nez escrib?a: ?el maravilloso Somoza que admiro cada vez m?s?. El propio Somoza nos recuerda que Jovellanos se mor?a de risa oy?ndole cantar canciones picarescas acompa??ndose a la guitarra, y que Goya elogiaba las caricaturas que hac?a de amigos y conocidos.

En los versos de Somoza hay huellas del anacreontismo de su maestreo Mel?ndez y tambi?n de la poes?a filos?fica . Entre sus poes?as amorosas cabe destacar A una desde?osa, La sed de agua y El beso, todas ellas en redondillas. La composici?n titulada A una novia en el d?a de su boda parece anticipaci?n de las doloras campoamorianas. El remoto influjo del gran maestro de la escuela salmantina parece visible en tres odas: A fray Luis de Le?n, Al r?o Tormes y El sepulcro de mi hermano. Dos bellas composiciones A la cascada de Pesqueruela y A la laguna de Gredos acusan una importante presencia rom?ntica. Es autor de una novela de tema hist?rico El cap?n y de numerosos art?culos o cuadros de costumbres recogidos en los vol?menes Memorias de Piedrahita y Recuerdos e impresiones Sus Obras (Art?culos en prosa) se publicaron en 1842.

Jos? ?Somoza y Mu?oz naci? en Piedrahita, provincia de Avila, el 24 de octubre de 178. En sus a?os mozos se distingui? por sus travesuras y nunca consiguieron sus padres que hiciera nada de provecho, aunque se trasladaron adrede a Salamanca para vigilar sus estudios. El ?librepensador de Piedrahita? fue en su juventud, mientras cursaba estudios en la Universidad ?un estudiante perdulario y dado al trato de toreros y gente del bronce?. El mismo se reconoce en su Noticia autobiogr?fica, donde nos cuenta que ?era desaplicado y aun vicioso... y hab?a abandonado varias veces la casa paterna y aun corrido algunas ciudades de Espa?a en compa??a de los estudiantes de la Tuna?. A la muerte de su padre, en 1797, cambi? radicalmente su vida y sus costumbres. Abandon? la Universidad y se reintegr? a la casa paterna y se encerr? en las sierras y soledades de Piedrahita. All? entregado a sus musas y a sus libros, amigo y querido de todos ?salvo de los absolutistas y el Arcipreste-, vivi? dichoso gran parte de su vida, sin m?s zozobras y contratiempos graves que las persecuciones de las que fue v?ctima por su condici?n de liberal y su fama de heteredoxo. A los veinte a?os march? a Madrid, en donde la amistad con la duquesa de Alba, que ten?a un palacio en Piedrahita, y con Quintana, que lo hab?a conocido en Salamanca, le permiti? relacionarse con los m?s famosos personajes, como Jovellanos y Goya. No se avino a cursar estudios regulares, ni a casarse, ni a permanecer por mucho tiempo en Madrid; regres? a Piedrahita , ante el asombro de sus amigos que no comprend?an su actitud. Durante la Guerra de la Independencia luch? contra los franceses, pero no sali? de su regi?n por no abandonar a su hermano enfermo, ni a su hermana viuda.

Cuando en mayo de 1814 lanz? Fernando VII los decretos que suprim?an la Constituci?n y fueron a la c?rcel los pol?ticos y los escritores liberales que hab?an luchado contra los franceses. Somoza se hallaba en Piedrahita, preocupado por la suerte de sus amigos. Muchos a?os despu?s recordar? en su art?culo, El risco de la Pesqueruela, aquellos d?as malos para la libertad en que su casa fue registrada y ?l llevado preso a Madrid, no sin antes enterrar junto al risco de la Pesqueruela un ejemplar dela Constituci?n de C?diz, como s?mbolo de la libertad perseguida.

En 1823, logr? un acta de diputado. La vuelta del absolutismo represent? de nuevo para Somoza la prisi?n. En la c?rcel distrajo sus ocios traduciendo la Hecyra de Terencio. En 1834 public? el primer tomo de sus Obras. El Gobierno de Mart?nez de la Rosa le nombr? Presidente de la Diputaci?n de Avila en 1834 y 1836 a?o que fue por ?ltima vez diputado a Cortes. Abandon? la carrera pol?tica y volvi? a su aldea natal, donde permaneci? hasta su muerte.

En 1851 ?tenia ya Somoza setenta a?os- el arcediano de Piedrahita que no le perdonaba su liberalismo, denunci? sus Obras al obispo de Avila quien public? un decreto prohibi?ndolas.

Somoza es una personalidad de primer orden. En su retiro se manten?a muy al corriente de las novedades literarias. Vivi? como un estoico ejemplar, ri?ndoos del mundo pero con tolerancia de fil?sofo y zumba de castellano socarr?n que est? al cabo de todo. No le importaba el dinero y dej? que sus hermanos administraran su hacienda, pera entregarse libremente al goce de lo que le apetec?a; ?la poes?a, m?sica y pintura me han tenido en el para?so ?escribe en uno de sus art?culos-. El campo ha sido y es mi amigo ?ntimo, y as? no hay una sombra, un soplo de aire, un ruido de hojas o aguas que yo no sepa entender y apreciar?. M?s abajo se jacta de ser feliz en su dorada median?a al modo horaciano y de fray Luis, y escribe: ?El que para vivir y para colocarse tiene que empujar a otros y arrojarlos de sus puestos o arrostrar los peligros y los precipicios por donde se camina a la fortuna, ha de padecer muchas adversidades... ? Somoza viv?a como un patriarca laico y filantr?pico entre las gentes de su pueblo, que le defendieron en m?s de una ocasi?n cuando los agentes del absolutismo fueron a prenderlo.

Tan asombrosa personalidad humana se refleja inmediatamente en su estilo. La prosa de Somoza produce la misma sorpresa que la de Morat?n; como la de ?ste, hace pensar en Larra, alerta ante lo inaut?ntico, lo podrido y lo injusto e igualmente abierto a los vientos renovadores y europeos. Algunos de sus apuntes cr?ticos, cuadros de costumbres, retratos de tipo ni fueren superados en los d?as mejores de la novela realista. Entre ellos destacan: La justicia en el siglo pasado, La duquesa de Alba y fray Basilio, La vida de un diputado a Cortes, El retrato de Pedro Romero y El ?rbol de la Charanga.

Las zozobras de Somoza por las persecuciones de que fue v?ctima no iban a terminar ni siquiera muerto. Estaba visto que hasta la paz del sepulcro iba a serle negada. Hab?a expresado m?s de una vez su deseo de ser enterrado en el campo de la Pesqueruela, la finca de su familia. Pero este deseo no lleg? a cumplirse, cuando el 4 de octubre de 1852 dio su ?ltimo suspiro. La l?pida que cubr?a su nicho, en el cementerio de Piedrahita, desapareci? no se sabe cuando, siendo sustituida por otra que mand? instalar a su costa un admirador de Somoza, italiano, profesor de la Universidad de Madrid. Pero esta segunda l?pida corri? la misma suerte que la primera. Al parecer nunca se le perdon? su liberalismo, su independencia de esp?ritu, su heterodoxia. No en vano, dijo el poeta: ?No pondr?n losa, ni nombre, / ni flores en mi recuerdo. / Solo una cruz y su nombre / en la desnudez del suelo?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

No quedaros de brazos cruzados, siempre podemos hacer algo por la paz y la libertad.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL:
http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm

Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:31
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios