Domingo, 15 de octubre de 2006
ANDRES FERN?NDEZ DE ANDRADA
(1575-1648)

?Fabio, las esperanzas cortesanas
prisiones son do el ambicioso muere
y donde al m?s activo nacen canas

El que no las limare o las rompiere,
ni el nombre de var?n ha merecido,
ni subir al honor que pretendiere.?
Andr?s Fern?ndez de Andrada.

LA VOZ DE LA EXQUISITA PERFECCION

Pocas veces en la historia de la literatura nos hallamos ante tan extra?a combinaci?n entre obra y autor?a. La Ep?stola moral a Fabio es una composici?n po?tica magistral (pieza obligada de antolog?a) hija de un poeta del que apenas tenemos noticias.

Juan Jos? L?pez de Sedano en su Parnaso Espa?ol public? por primera vez la composici?n llamada Ep?stola moral a Fabio, que atribuy? a Bartolom? Leonardo de Argensola . Uno de los manuscritos en que se conserva la Ep?stola, y que la atribu?a tambi?n al citado poeta, lleva una nota marginal en la que se afirma con el testimonio del propio Bartolom?, que la composici?n no es de ?ste, y el an?nimo informante asegura entonces por su cuenta que su autor es don Francisco Medrano. El padre Estala , que sigui? primeramente la opini?n de Sedano , atribuy? despu?s la Ep?stola a Francisco de Rioja (Poes?as in?ditas de Francisco de Rioja y otros poetas andaluces, 1797), atribuci?n que hizo fortuna y que todav?a hay quien repite. Finalmente, el erudito andaluz don Adolfo de Castro en un trabajo publicado en C?diz en 1875 ?La Ep?stola Moral a Fabio no es de Rioja. Descubrimiento del autor verdadero- demostr? que ?sta era del capit?n Andr?s Fern?ndez de Andrada, afirmaci?n que Men?ndez Pelayo en Las cien mejores poes?as l?ricas de la lengua castellana acogi? con reservas. En nuestros d?as D?maso Alonso ha demostrado con irrebatibles razones que fue, en efecto, Fern?ndez de Andrada el autor de la Ep?stola moral.

El ep?grafe que lleva en un manuscrito (y que dio pie a Adolfo de Castro para su atribuci?n definitiva) proporciona los datos m?s importantes que tenemos sobre su autor. ?Copia de la carta que el capit?n Andr?s Fern?ndez de Andrada escribi? desde Sevilla a don Alonso Tello de Guzm?n, pretendiente en Madrid, que fue corregidor en M?xico?. As? pues, era sevillano y capit?n. Al parecer nacido en 1575. Lo poco m?s que sabemos viene a trav?s de Fabio, es decir don Tello, a quien Andrada sigue a Nueva Espa?a y le sustituye en 1623 como alcalde mayor de San Luis de Potos?. Muere en M?xico en 1648. Aquel ep?grafe proporciona incluso la pista para datar su cargo en octubre de 1612, fecha que se convierte en el t?rmino ad quem de la Ep?stola. De su autor se conserva un fragmento de silva compuesta con ocasi?n de la toma de Larache (1610), conservado entre los versos de Rioja. Este deb?a estimarle lo bastante como para dedicarle la silva Al verano, aunque m?s tarde misteriosamente, le retir? la dedicatoria.

Una sola composici?n ha bastado para situar a su autor entre las cumbres de nuestra l?rica. La Ep?stola no hace sino barajar lugares comunes, que siglos y siglos de tradici?n senequista, de ascetismo cristiano, de humanas experiencias tan viejas como el mundo, hab?an decantado en centenares de versos y en prosas de todos los matices. Es innecesario, pues buscarle precedentes a la Ep?stola, porque se hallaba por doquier, ni ponderar la excelencia y profundidad de sus conceptos, porque estaban ya bien probados. Lo que hizo Andrada, con toda esa herencia de ideas y de sabidur?a moral que proclamaban la vanidad de todo, fue encerrarla en unas docenas de tercetos maravillosamente impecables, en que las cosas se dicen con la palabra insustituible, con la imagen m?s sugeridora pero a la vez m?s sencilla y natural, como si brotaran de un misterioso venero, sin esfuerzo. Porque quiz? esto es lo m?s notable de la composici?n: la naturalidad y sencillez con que el autor desliza las m?s felices expresiones como a media voz, sin darle importancia, sin pompa ni suficiencia alguna. La Ep?stola, del primero al ?ltimo verso, fluye como una melod?a de notas suaves, sin una sola estridencia.

Dif?cil es destacar pasajes de la Ep?stola. La invitaci?n a la ?dorada median?a? cantada por Horacio y fray Luis, se repite una y otra vez. La eterna ciencia de la brevedad de todo adquiere en los versos de Andrada definitiva expresi?n: ??Qu? es nuestra vida m?s que un breve d?a , / do apenas sale el sol, cuando se pierde / en las tinieblas de la noche fr?a? / ?Qu? m?s que el heno, a la ma?ana verde, / seco a la tarde?... ?

Francisco Arias Solis
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Gracias.
Publicado por Franciscoariassolis @ 22:41
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