Martes, 17 de octubre de 2006
LADRONES POR AMOR AL ARTE

?Y pare usted de contar,
que en estas cosas a Espa?a
no toca sino el llorar.?
Rafael Alberti.


EL PATRIMONIO ART?STICO ES UNA DE NUESTRAS MAYORES RIQUEZAS

El robo de una obra de arte del patrimonio art?stico de un pa?s es algo que ata?e a toda la ciudadan?a, puesto que a todos pertenece y, por lo tanto, constituye un bien cultural que entre todos debemos preservar. Junto con la preocupaci?n por la seguridad del patrimonio art?stico tampoco estar?a de m?s la concienciaci?n de muchas personas que todav?a no se han dado cuenta de lo que constituye una de las mayores riquezas de un pa?s.

Hoy no abundan en Espa?a las bandas de profesionales dedicadas al robo de obras de arte La principal causa radica en la dificultad, m?s que a la hora de robar las obras, de la posterior comercializaci?n de ?stas. Lo que no quiere decir que sea f?cil sustraer las obras. Desde hace tiempo se observa una creciente preocupaci?n por asegurar cada vez mejor este patrimonio. En los centros oficiales, principalmente, se ha generalizado la implantaci?n de vigilancia personal y otras medidas de protecci?n y prevenci?n. Pero si la venta a unos precios rentables y el anonimato estuvieran m?s asegurados, probablemente habr?a m?s profesionales especializados en este tipo de delito.

Se sabe que se producen robos, sobre todo en el patrimonio de la Iglesia, pero intentar cuantificarlos puede convertirse en una labor ardua y est?ril. No hay inventario de muchos de los objetos art?sticos ubicados en iglesias, monasterios, catedrales, etc. Existe una cierta descoordinaci?n entre distintos cuerpos de seguridad a la hora de hacer llegar las denuncias al departamento correspondiente. Merecen comentario aparte las ventas ilegales o las exportaciones clandestinas de colecciones particulares que no son denunciadas. A todo esto hay que sumar otra cuesti?n importante: el expolio producido dentro del ?rea arqueol?gica , a trav?s de numerosas excavaciones clandestinas, y del que tampoco se puede precisar demasiado; solamente se sabe que los da?os son, al parecer, cuantiosos, no s?lo por los robos consumados, sino por la destrucci?n del entorno.

En l?neas generales, de las obras importantes robadas suele recuperarse un porcentaje importante, entre un 80 u 85 por ciento; respecto a objetos art?sticos de menor categor?a, las recuperaciones no llegan ni a la mitad de los objetos robados.

Las obras de arte que incluyen piezas de oro, piedras preciosas, joyas, minerales raros, etc., constituyen en numerosos casos el principal objetivo del delincuente. Se trata de piezas que pueden desmontarse f?cilmente con el fin de separar los distintos materiales y ser vendidos de forma individual. Aparte de lo repugnante del acto, en el que piezas de valor incalculable pierden por completo ?ste una vez despiezadas, lo que se produce es la total desaparici?n de la obra del mundo del arte puesto que se consigue su destrucci?n. En estas condiciones las probabilidades de encontrar los objetos robados son muy escasas y si se encuentran partes de las piezas, la dificultad radica en recomponer la obra al completo. Este tipo de robo es bastante frecuente debido a que las pistas se borran m?s f?cilmente que en los lienzos o esculturas.

Esta destrucci?n tambi?n puede observarse a menudo en las fachadas de las iglesias y catedrales donde aparecen importantes huecos donde antes han estado ubicados relieves, figuras o motivos decorativos.

Al intentar definir a los individuos que se dedican a extorsionar el patrimonio art?stico, se mencionan tres categor?as: el delincuente ocasional, el delincuente profesional no experto en obras de arte y el profesional experto.

Dentro de la primera categor?a aparecen personas que suelen tener aficiones art?sticas y una moral muy laxa, que aprovechan un descuido para llevarse un objeto art?stico. Los delincuentes profesionales no expertos, normalmente no entran en sitios determinados en busca de objetos art?sticos, pero si se da la circunstancia de que encuentren algunos de ellos, se lo llevan aunque no sea su especialidad. Los m?s peligrosos, desde luego, son los profesionales, que conocen perfectamente el valor de las obras por las que est?n interesados. A veces tienen clientes a?n antes de haber cometido el delito o saben que cuentan con canales fiables para ponerlas en circulaci?n.

Por otro lado, conviene destacar que el inter?s de algunos compradores de obras de arte radica principalmente en lavar el dinero negro de negocios execrables.

Aunque no cesa el robo de obras de arte, sin embargo, no nos encontramos en el periodo de los a?os setenta y principio de los ochenta, ?poca en la que actu? Erik ?el Belga? , famoso ladr?n internacional de obras de arte a quien se le incautaron alrededor de novecientas obras. No obstante, cabe preguntarse, si de pronto apareciese otro, o varios Erik, sean o no belgas, ?estar?amos preparados para impedir que expoliaran el patrimonio art?stico? Y como dijo el poeta: ?Hoster?a del buen ladr?n?, / aqu? al cliente se le roba / con mucha moderaci?n. / Mas si se ofrece ocasi?n, / se le roba el pensamiento, / el alma y el coraz?n?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

No disparar donde haya ni?os. Stop.
En la gloria no necesitamos m?s ?ngeles.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 4:52
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