Martes, 17 de octubre de 2006
JUAN DE MENA
(1411-1456)

?Puesto que digan de m?,
porque en C?rdoba nasc?,
que en loor suplo sus menguas,
callen, callen malas lenguas,
pues se saber ser as?.?
Juan de Mena.

LA VOZ DE UN HOMBRE DE LETRAS

Si el marqu?s de Santillana es poeta y caballero, Juan de Mena ofrece una sola cara, la de un hombre de letras. Encarna un nuevo tipo de hombre: el intelectual puro que dedica integra su vida a las letras y que s?lo circunstancialmente se roza con la pol?tica. No es de extra?ar que en un siglo como el XV fuertemente culturizado, la boga de Mena fuese tan grande que ya en vida era un cl?sico, as? lo concept?a Nebrija para quien era el ?poeta? por excelencia.

En Laberinto de la fortuna, es el poema m?s extensa de Mena, el que le dio fama en su tiempo y mantiene su nombre perenne en la historia de las letras. M?s conocido por Las trescientas, por el n?mero de sus coplas, aunque ya advirti? el Brocense que no son aut?nticas m?s que 297. Est? escrito en octavas de arte mayor y debi? de concluirse en 1444, unos meses antes que la Comedieta de Ponza, del Marqu?s de Santillana. Juntamente con Santillana y Jorge Manrique, constituye Mena la trilog?a de poetas del siglo XV, con los que la posteridad se ha mostrado m?s amable, siendo con Garcilaso y G?ngora, comentado como un cl?sico.

Mena se hab?a propuesto crear un poema nacional, para ello no le faltaba dignidad ?pica ni hondo y sincero patriotismo. La preocupaci?n primordial de Mena es la cr?tica de las corruptelas de su ?poca; los disensiones internas que retrasan la Reconquista le llenan de indignaci?n.

Juan de Mena, de una familia de conversos, nace en C?rdoba en 1411, ciudad que recuerda siempre con singular afecto y orgullo. C?rdoba aparece vinculada a una concepci?n estil?stica peculiar, cuyos principales jalones son Lucano, S?neca, Mena, G?ngora y el Duque de Rivas. Hu?rfano desde temprana edad, seg?n nos cuenta Valerio Francisco Romero: ?De padre e madre fue presto privado / ?l y una hermana reciente nacido... ? A los veintitr?s a?os va a Salamanca para cursar estudios, y de la ciudad del Tormes pasa pronto a Roma. All? se familiariza con los autores latinos, en especial con Virgilio?.

Vuelto a Espa?a, pronto gana con sus obras po?ticas alto prestigio, y Juan II le nombra su secretario de cartas latinas y cronista, honr?ndole, adem?s con el cargo de Veinticuatro de C?rdoba. Tuvo entra?able amistad con Santillana, Villena y otros ingenios ilustres de aquel tiempo. En medio de vicisitudes pol?ticas de la ?poca se mantuvo fiel al monarca y tambi?n a don Alvaro de Luna. Muri? en Torrelaguna, pueblo de la provincia de Madrid, en 1456. Se cree que su sepulcro fue costeado por el Marqu?s de Santillana.

La muerte de Mena en plena madurez, s?lo contaba cuarenta y cinco a?os, impresion? vivamente a sus coet?neos. G?mez Manriqe le recuerda en esta copla: ?Esta muerte, que condena, / a buenos y comunales, / me lev? a Juan de Mena , / cuya vida fue tan buena, / que vi pocas iguales?. Ant?n de Montoro le llama ?primog?nito de S?neca?.

Como prosista su producci?n se reduce a la Il?ada en romance, m?s conocida como Homero romanceado, y unos comentarios a su propio poema la Coronaci?n.

En la obra po?tica de Mena est?n representada las tres corrientes o modas de la ?poca: amorosa y sat?rica, entroncada con los Cancioneros: aleg?rica, seg?n los modos italianizantes y doctrinal.

Al g?nero aleg?rico pertenece, aparte de Laberinto, el poema la Coronaci?n o Calamicleos, en honor al Marqu?s de Santillana, a quien nos presenta coronado en el Parnoso como excelso poeta.

El estilo de Mena, como el de G?ngora en el barroco , es la culminaci?n de un movimiento cultista apareado a fines del siglo XIV, aunque con m?s antiguas ra?ces. Como primer intelectual, Mena es tambi?n el primero en preocuparse del estilo. Consciente de su misi?n, trata de perfeccionar el idioma buscando en el lat?n, como luego har?a G?ngora, nuevos vocablos. Y si las innovaciones formales de su po?tica s?lo afectaron a un reducido n?mero de lectores cultos, los neologismos que introdujo pasaron en cambio al lenguaje com?n: canes, exilio, nocturnas, rubicundas, adversos, sid?reo, etc. son palabras cuya introducci?n debe el idioma castellano a Mena.

La vida de la fama llega a obsesionar a nuestros escritores del siglo XV y aparte del Laberinto del siglo XV, la expone Mena en otras obras: en la Coronaci?n dice: ?Cuanto m?s que uno de los fines porque los hombres al trabajo se aplican es por la buena fama?; y en el Laberinto lamenta el olvido de los grandes hechos por falta de autores que lo consignen: ?Las grandes faza?as de nuestros majores, / la mucha constancia de quien los m?s ama / yaze en tinieblas dormida su fama, / da?ada de olvido por falta de autores?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

No disparar donde haya ni?os. Stop.
En la gloria no necesitamos m?s ?ngeles.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 4:56
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