Martes, 17 de octubre de 2006
GUILLERMO VALENCIA
(1873-1943)

?De la turba que le o?a
una linda pecadora
destac?se: parec?a
la primera luz del d?a,
y en los negros de sus ojos
la mirada tentadora.
Guillermo Valencia.

LA VOZ DE UN POETA PARNASIANO

Con coraz?n de rom?ntico, ojos de parnasiano y o?do de simbolista Valencia ofreci? un mundo po?tico diferente al de sus compa?eros. Si tuvi?ramos que ponerle un nombre un solo r?tulo a este poeta colombiano ser?a el de parnasiano por m?s que sus preocupaciones sociales y su cerebralismo no fueran lo que esperamos de esa escuela de pura perfecci?n formal. En la aproximaci?n a la m?trica cuantitativa, su poema ?A Popay?n? est? realizado en magn?ficos hex?metros. Valencia tiene una gran fuerza evocadora, por su relaci?n metaf?rica con el propio ambiente (a los camellos los llama ?novios de la casta palmera?; a la cig?e?a ?la novia p?lida del fr?o?). Dos poemas definen su anhelo de un cristianismo social: ?Palem?n el estilista?, expresi?n angustiosa del amor divino arrastrado por el humano , y ?San Antonio y el Centauro? que es como el di?logo de los dos mundos ?el pagano y el cristiano- con el triunfo del cristianismo (el viejo monje borra con su b?culo en el desierto las huellas del Centauro introduciendo dos infinitos: el alma y Cristo, ?el triste, el dulce, el p?lido Rab? de Galilea). Para este buceador de temas ex?ticos, decadentes y m?rbidamente melanc?licos, la poes?a consiste en la reconstrucci?n verbal de un momento de belleza ya ido; por otro lado, la poes?a le ayuda a la evasi?n, pues seg?n afirmaba, el poeta debe evadirse de la vulgaridad, de la realidad. Hay, sin embargo, afirmaciones de Valencia que adoptan la visi?n rom?ntica del poeta como portador de la verdad, ?el bardo m?rtir que suscita mofas?. Tal mescolanza, est?ticamente arriesgada, aparece tambi?n en los poemas: frente a dos ejemplos de exotismo y languidez, ?Los camellos? y ?Leyendo a Silva?, encontramos un canto a la rebeld?a: ?Anarkos?.

Valencia y Silva son, de todos los que escribieron antes de 1900, la pareja de poetas colombianos m?s respetados. Entre la s obras de Valencia destacan: Poes?as, Ritos y Poemas.

Guillermo Valencia Castillo naci? en Popay?n, departamento de Cauca, el 20 de octubre de 1873 y muere en su ciudad natal el 8 de julio de 1943. Varias veces fue miembro de la C?mara de Representantes y de Senado. Particip? en la carrera diplom?tica como secretario de la legaci?n colombiana ante Alemania, Francia y Suiza. Tambi?n desempe?? altos cargos administrativos y fue en dos ocasiones candidato, por el partido conservador, a la Presidencia de la Rep?blica.

El poeta colombiano escog?a las palabras con tal econom?a que a veces la definici?n, aunque inteligente, no es inteligible. Parte de la oscuridad, resultaba, pues, de concisi?n; otras zonas oscuras lo eran porque el poeta y sus s?mbolos se met?an en una selva misteriosa.

A pesar de la perfecci?n parnasiana de sus descripciones, Valencia no prescind?a de sus emociones. Enriquece cada verso con impresiones, y siempre quiere sentir, m?s, como dice en su traducci?n del soneto de D?Annunzio: ??Ah, qui?n pudiera darme otros nuevos sentidos!?. Aun su esp?ritu de protesta ante las desigualdades sociales se abri? camino hacia su poes?a, y en ?Anarkos? desafi? la gazmo?er?a burguesa con la fuerza con que su esp?ritu de reforma desafiaba las academias. Lo curioso es que Valencia se llam? ?conservador? en la pol?tica de Colombia. En un sentido fue conservador: y es que mientras otros modernistas evolucionaban hacia expresiones vitales y llegaron aun a hacer piruetas juveniles en los a?os de la primera Guerra Mundial, Valencia prefiri? cuidar la ortodoxia del Modernismo. En realidad su parnasianismo continuaba el culto a la palabra, tan t?pico de la tradici?n colombiana. ?Los estudios cl?sicos ?nos dijo Valencia- me sirvieron para amar la mesura, la claridad, la s?ntesis y hasta para esforzarme en ser di?fano?.

A los dos a?os del suicidio de Silva apareci? en Colombia el libro Poes?as (1898), de Guillermo Valencia. Pocos a?os y, sin embargo, parece que la poes?a hubiera recorrido largo trecho. No hay m?s que leer a Silva y, en seguida, los alejandrinos pareados que Valencia compuso en ?Leyendo a Silva?, para medir la distancia. Silva adivinaba una est?tica de exquisitas rarezas, Valencia conoce esa est?tica como la palma de la mano. Lo que ha avanzado, pues, es la conciencia de lo que los poetas modernistas quer?an hacer. Valencia se coloc? a la vanguardia de los que estaban transformando la poes?a. Y como dijo Valencia: ?Solo el poeta es lago sobre este mar de arena?.

Francisco Arias Solis
e-mail: [email protected]
URL: http://www.arrakis.es/~aarias

No disparar donde haya ni?os. Stop.
En la gloria no necesitamos m?s ?ngeles.

Aviso: Se ruega a los internautas que pongan en sus p?ginas el logotipo o banner de Internautas por la Paz y la Libertad que figura en la URL: http://www.arrakis.es/~aarias/internau.htm.

Gracias
Publicado por Franciscoariassolis @ 5:20
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